Ídolo de Unión Española, aunque él mismo confiesa que le da cierto pudor que lo traten de esa manera. Pero Gonzalo Andrés Villagra Lira (17 de septiembre de 1981) tuvo una destacada carrera en el fútbol chileno y, si bien defendió a otros clubes, siempre será asociado con los rojos de Santa Laura. Mal que mal, defendió durante doce temporadas esa camiseta, en tres periodos diferentes, y muchas de ellas con la jineta en el brazo.

De hecho, hoy, intentará guiar desde el banco a los hispanos en el difícil regreso a Primera División.

Pero la historia comenzó mucho antes. En las divisiones inferiores de Universidad Católica, tradicional adversario de Unión, y donde pudo compartir con figuras estelares de nuestro medio.

Cuando se alista para entrenar al club que tanto quiere en la Primera B, Gonzalo Villagra recibe a En Cancha Prime, para repasar su carrera. Un viaje que comienza con el estímulo familiar. “Desde pequeño, en mi casa siempre hubo fútbol y deporte. Tanto mi padre como mi madre son profesores de educación física, entonces el estímulo por el deporte siempre estuvo. En mi caso, por el fútbol. Mi padre, mi madre, mi abuelo materno, todos en la familia me inculcaron ese cariño. Mi hermana es deportista también, jugadora de hockey”.

Una UC que sorprendía...

-Entró a las divisiones inferiores de la UC y existe cierto consenso en el medio que esos equipos eran extraordinarios. Humberto Suazo, Leo Monje…

Se juntaron muchos jugadores buenos ¡Y faltan! Cristián Basaure, que hoy está en comunicaciones, Tito (Roberto Bishara), Roberto Kettlun, Benjamín Ruiz y alguno que se me escapa. Nos juntábamos con los que eran un año mayores, como Milovan Mirosevic, Juan José Ribera, Cristián Álvarez y, un año más abajo, venía Hugo Droguett. Súmales a muy buenos entrenadores en esa época y se crea esta etapa; muy linda, por cierto, y con muy buenos amigos que dejé.

Universidad Católica Gonzalo Villagra estuvo en una época dorada de las divisiones inferiores de la UC.

-¿Cómo eran todos esos jugadores en sus etapas de juveniles? ¿Alguno que destacaba sobre el resto?

El que más llamaba la atención cuando llegó fue Humberto Suazo; Leo Monje quizás también, que era impactante la calidad que tenían. Pero en el caso de Humberto, era demasiado sobresaliente. Llegó por ahí por los 14 o 15 años de edad y sobresalía. La manera en que manejaba los dos perfiles, tenía todo. Habilidad, agilidad, fuerza, potencia, técnica, entendía el juego, resolvía solo. Condiciones demasiado sobresalientes y a ese equipo, en particular, le dio un salto de calidad muy grande por la calidad que tenía.

-Su generación, en particular, no se consolidó en el primer equipo de la UC. ¿No había espacio? ¿Qué pasó?

Claramente, mi generación, la ’81, no logró consolidarse en el club que nos formó, pero cada uno logró hacer carrera por distintos rumbos. En definitiva, nuestros logros y objetivos personales terminaron cumpliéndose de todas maneras. Pero así como a nosotros no nos ocurrió, otros sí pudieron, como Milo (Milovan Mirosevic), que era un año mayor o Cristián Álvarez. Siempre hay jugadores que aparecen en esa etapa, que logran marcar una diferencia, insertarse y, después, ser importantes. Nosotros no tuvimos esa capacidad o esa posibilidad de hacerlo, pero creo, y aquí hablo por mí, sin reproches, porque al final la vida y el fútbol me llevaron por otro camino que me hizo ser muy feliz, también.

-Recién recordabas que en esa época de la formación tuviste técnicos claves. ¿Cuáles fueron los fundamentales?

Seguramente seré injusto con alguno que menciones, pero claramente don Fernando (Carvallo), que estaba a la cabeza y si bien no nos dirigió tanto directamente, sí tuve la posibilidad de ser jugador suyo a nivel profesional, principalmente en Unión Española y en Palestino. Siento mucha admiración y agradecimiento por él y por Luis Hernán, su hermano, que en esa época tuve la posibilidad que me dirigiera y luego en Unión también. Héctor Pinto, sin dudas, uno de los técnicos importantes en mi carrera formativa y luego a nivel de Selecciones juveniles. Pablo Houston, que quizás no es un nombre tan conocido en el medio, pero que era un maestro, un profesor espectacular. Bueno, Juvenal (Olmos), que nos marcó mucho. Arica (Osvaldo) Hurtado, que me hizo debutar en el primer equipo, cuando estaba con Wim Rijsbergen, el holandés, ¿lo recuerda?

-Claro, mundialista con Holanda...

Seguramente, estoy siendo injusto con muchos. Marcelo Canessa, un preparador físico, con quien tengo una excelente relación. Él estuvo ahí trabajando en mi etapa formativa y después en Primera División muchos años en Unión Española. Gente por la que además de cariño, uno siente mucha admiración.

-Pese a que jugó poco tiempo en el primer equipo de Universidad Católica, hubo momentos muy recordados. De hecho, estuvo en el a estas alturas famoso partido con Provincial Osorno, de la Copa Sudamericana, el de la polémica actuación del árbitro Patricio Polic. ¿Cómo recuerda ese partido?

Fue una llave muy difícil. En ese momento, éramos claramente los favoritos, porque enfrentábamos a un equipo que estaba en Segunda División. Ellos propusieron un duelo tremendo. Se fue a los penales y fue todo muy polémico. Lo que recuerdo es haber entrado en el segundo tiempo, ya estaba igualado en el global y me asignaron uno de los penales, que terminó siendo el definitivo y pasamos de ronda.

Gonzalo Villagra. El DT hoy está al frente del primer equipo de Unión Española. Foto: Agencia Aton.

A Unión Española, de la mano de Fernando Carvallo

-Su primer paso por Unión Española fue en 2004, año en que el equipo llegó a la final del Clausura con Cobreloa. ¿Qué encontró en Santa Laura en esa primera estancia?

Me encantó. Llegué a préstamo en el segundo semestre, justamente en ese segundo semestre. El entrenador era don Fernando Carvallo y había un grupo de jugadores fantástico. Gente muy identificada con el club, por lo demás, y algunos que venían de afuera, dentro de quienes me inserté bien. Venía recién conociendo al club y, desde los primeros días sientes una energía fantástica, seguramente generada por el grupo humano y el cuerpo técnico. Me sentí cómodo, bien acogido, sentí que encajaba en la forma en que quería jugar el técnico. Me sumé rápido y tenía la suerte de conocer a varios jugadores que me ayudaron en eso. Desde ese momento aprendí a querer al club, ya que ese grupo, quizás de manera inconsciente, transmitía lo que significaba ser jugador de Unión y que a la institución había que quererla, respetarla y defenderla. Menciono, a la rápida, a Sebastián Miranda, con quien incluso habíamos sido compañeros en la universidad; Coto Sierra, el emblema, José Luis Jerez, Roberto Órdenes. Eran de casa y transmitían amor por el club.

-Fernando Carvallo tenía mucha confianza en sus capacidades y de hecho, por lo general te llevaba a sus equipos. ¿Él fue el principal artífice del futbolista tan característico en que se convirtió? Ese volante de contención que dirigía desde la mitad de la cancha, que quizás no tocaba 80 veces la pelota por partido, pero que tácticamente manejaba al equipo…

¡Ojo, que sí la tocaba bastante! Lo que pasa es que el balón pasaba varias veces por mí, pero por poco tiempo y esa fue una de las cosas en que él me ayudo. No puedo decir quizás que fue don Fernando quien me enseñó a jugar en ese puesto, porque fueron muchos entrenadores a lo largo de mi carrera, y especialmente en mi formación, que me inculcaron conceptos, principios, y cómo desempeñarme en esa labor, pero sin dudas que fue uno de los técnicos que me ayudó a jugar mejor. También los otros entrenadores que mencioné antes, como Héctor Pinto. Una de las virtudes que tenían estos entrenadores es que con palabras sencillas te aclaraban la película. No te complicaban el fútbol, al contrario. Por eso conversaba con ellos y hasta el día de hoy a don Fernando lo llamo y conversamos un rato. Siento que me nutre mucho de información y, aparte, lo paso bien, es divertido…

-Pasos por Santiago Morning, Universidad de Concepción, Palestino…

Tuve dos etapas en Santiago Morning. Una antes de llegar a Unión, en 2002, cuando tenía 20 años. Fue para mí un año clave en mi carrera, porque fue hasta ese momento cuanto más pude jugar, prácticamente todo el año siendo titular. Era un desafío clave para un jugador joven. Eso permitió ir consolidándome en el profesionalismo. Luego, casi en los últimos años de mi carrera, volví a Santiago con mi familia tras estar en Antofagasta, y se me abrió la posibilidad de jugar en el Morning. Lo agradezco. Me gustaron ambas etapas.

Gonzalo Villagra. Dos periodos en Santiago Morning. Foto: Agencia Aton.

Equipos poderosos y una final que se fue de las manos ante la U

-Finalmente, consolidado en Unión Española y en los equipazos que tenían en la época en que le tocó jugar ahí…

Me tocó estar en distintas etapas en el club. Cuando llegué también había grandes jugadores, el Coto, Miranda, Sebastián Rozental, Emerson Pereira, alcancé a jugar con Pedro Reyes, con Clarence Acuña. Y luego hubo también años difíciles entre medio, en que el equipo no lograba ser competitivo, hasta después de ese año en que logramos mantenernos en Primera en la promoción con Puerto Montt (2008). Después, de 2009 en adelante, hubo cinco o seis años que fueron muy buenos, con el Coto como entrenador.

-Los hinchas de Unión Española quieren mucho a Luis Hernán Carvallo por esa liguilla contra Puerto Montt…

Sí, y por el equipo de 2009…

-¿Cómo se explica el título que perdieron con la U en 2009? El equipo había sido dominador casi todo el año, luego un buen partido de ida, con empate 1-1 en el Nacional…

Porque es fútbol no más. Fuimos el mejor equipo ese semestre, en los playoffs llegábamos bien, hicimos una gran primera final, la segunda estaba pareja no había un dominador clave, pero, en fin, tuvieron la capacidad de convertir y nosotros no. La respuesta es, simplemente, porque fue fútbol. Una obviedad, pero se gana con goles, evitándolos y haciéndolos, y en eso tuvieron más capacidad que nosotros. En ningún otro aspecto, solo en el más relevante ¡ja!

-¿En esa época ya se sentía un ídolo de Unión Española?

No y la verdad no me siento un ídolo…

-¿En serio?

Es que me da vergüenza que me lo digan o que me pongan en una posición donde hay jugadores demasiado grandes como el Coto, Honorino Landa, Juan Machuca o Manuel Rodríguez. No sé. Más que todo me avergüenza, porque lo que he logrado o el cariño que sí sé que la gente me tiene hasta el día de hoy es solo sobre la base de entrega, dedicación y compromiso. Me imagino que la gente se sintió identificada por lo que yo hacía en la cancha, pero no me atrevo a ponerme en ese estatus. Me da pudor.

Gonzalo Villagra. EL capitán de Unión, jugando contra otro ídolo rojo, Gustavo Canales, en ese entonces en la U. Foto: Agencia Aton.

Discusión eterna: ¿Clásico o no clásico?

-A ver, Gonzalo, acepta que la gente lo quiere y, más encima, viniendo de Católica. La gran pregunta: ¿Es o no clásico Unión vs. la UC?

A ver, qué es lo que necesita ese partido para ser clásico o no, no entro en esa discusión, pero de que tiene historia… Los partidos entre Unión y Católica tienen muchísima historia, por el barrio, los estadios estaban ahí, enfrentándose uno con otro. Hay muchos eventos a lo largo de la historia de ambos clubes que los une y que los enfrenta también. En los 2000 y los 2010, antes también por supuesto, hubo muchos partidos en instancias decisivas. En Copa Libertadores, en playoffs, en instancias de Copa Chile, entonces se creó una rivalidad muy atractiva, en que se jugaron partidos de gran nivel…

-Hubo un gol de cabeza que le hizo a Católica en San Carlos de Apoquindo (28 de marzo de 2012)…

Hice pocos goles en mi carrera, así que me acuerdo muy bien de ese gol. Fue en Copa Libertadores, luego le hice otro a Católica en Copa Chile en Santa Laura. A ver, esos partidos para mí eran uno más, pero entendiendo la trascendencia que tenían. Y no porque yo haya tenido un pasado en la UC, sino que entendía lo que significaban. Esos duelos, esos enfrentamientos que se generaron en esos años, seguirán existiendo y existieron antes también. Siempre serán duelos relevantes en nuestro fútbol.

-Avanzando en su carrera en Unión, llegamos a la final del Clausura 2012. Ganan la ida a Huachipato con facilidad y después pierden a penales. ¿Cómo se levanta un equipo después de eso?

Fue muy distinto a lo que pasó contra la U. En 2009 no lo ganamos porque es fútbol, nomás, pero en 2012 tuvimos todo para haber manejado el partido, haber jugado mejor…

-Y con un 3-1 a favor como cuenta de ahorro…

Además… Es que en 2012 habíamos hecho un año muy lindo. Habíamos llegado a semifinales en el Apertura (cayeron ante O’Higgins), clasificado en Copa Libertadores, competimos con Boca Juniors en octavos de final y en el Clausura hicimos unos playoffs fantásticos. En esa parte final del torneo le ganamos a la U, que venía de no perder ningún título de los últimos tres que había disputado; a Colo Colo, en una semifinal en el Monumental que jugamos un partidazo…

-¿Habrá sido ese el mejor partido de la Unión Española de esos años?

Sí. 2 a 0, con goles Braulio Leal y Rodolfo Madrid, dos jugadores formados en Colo Colo. Fue un partido de mucha superioridad y, entendiendo el contexto, el marco de público, el estadio y todo, fue uno de los partidos más lindos de la época. Mostramos demasiada superioridad, ante un rival de jerarquía. En la primera final, con Huachipato en Santa Laura, hubo una continuación de lo que veníamos haciendo y eso no lo pudimos cerrar en Talcahuano y el rival nos terminó superando.

Del dolor a la gloria: el título de 2013

-¿Cómo se levanta después de eso para ser campeón exactamente en el torneo que venía después?

Era muy difícil. Levantarse de ese golpe era durísimo y lo hicimos sobre la base de la convicción, la que nos transmitía el cuerpo técnico, principalmente, y de la capacidad de reinventarse, que en eso teníamos experiencia, porque como veníamos de años muy buenos, cada vez que terminaba la temporada se nos iban jugadores y llegaban otros. En este torneo fue así y hay algo que siempre menciono y que no es menor cuando me preguntan cómo se levanta el equipo después de algo tan traumático…

-¿Qué cosa?

¿Cuándo empezamos a ganar el torneo de 2013? Cuando llegamos a Santa Laura después de Talcahuano y había gente esperándonos en el estadio para arengarnos, para agradecernos la instancia a la que habíamos llegado, para estimularnos y darnos ánimos para la siguiente temporada. Que teníamos que intentarlo y que volveríamos a tener el apoyo de ellos. Estoy seguro de que, para el grupo, y lo sé porque lo conversamos quienes estuvimos ahí, ese día, ese gesto, fue de un impulso. Una sensación de compromiso, momento clave que, por supuesto, después se suma a todo el trabajo, la convicción que existía y los liderazgos que lograron encauzar al equipo hacia un título hermoso.

-Liderazgos. ¿Hablamos de usted, de Diego Scotti, de Gustavo Canales, que llegó después?

En ese momento no estaba Gustavo. Él se pudo incorporar un poquito después, con el torneo ya comenzado, pero fue clave su aporte, porque nos dio un impulso para la segunda mitad del torneo. Sin él, hubiera sido mucho más difícil y no sé si lo hubiéramos logrado, porque además de aportar con goles y calidad, también nos aportó con liderazgo y experiencia. Jorge Ampuero, también, que si bien era joven se sumaba a nuestro grupo. Diego… Éramos varios, que teníamos una mentalidad similar y que entendíamos cómo se tenía que trabajar. El liderazgo partía en el cuerpo técnico, por supuesto. Todos los demás se sumaron, se pusieron a disposición.

-Tuvieron que asumir la partida de Emiliano Vecchio, quizás el mejor “10” del torneo 2012… ¿Cómo lo reemplazaron?

Nuestra fortaleza principal, y en Unión siempre tiene que ser así, fue colectiva. Teníamos la posibilidad, claro, de contar con grandes jugadores que después te marcaban la diferencia, pero el poderío era colectivo, el juego asociado y las sinergias que se generaron entre todos. Ayudamos mucho al Pollo (Óscar) Hernández, para que se empoderara en esa posición, siendo que el no era un “10” natural. El que tenía más características de enganche era (Christian) Cueva, pero lo más importante era el peso colectivo y el fondo de juego que logramos encontrar, en el que todos nos veíamos beneficiados. Cuando el equipo jugaba bien, cada uno jugaba mejor todavía.

-En ese partido final con Colo Colo, el del título, hubo una jugada muy singular. Estuvo lesionado la última parte del torneo y se tiró en una barrida en la que venía corriendo desde el otro lado de la cancha; el público se volvió loco. ¿Se acuerda?

Sí, claro que me acuerdo. Además, en ese partido entré en los minutos finales. Tenía muchas ganas, no había podido jugar los últimos partidos por la lesión y llegué a ese con Colo Colo con lo justo. Pude entrar en esos minutos finales, cuando íbamos ganando 1-0, a tratar de controlar el juego, poner paños fríos y también a eso: si había una pelota dividida o que luchar, había que hacerlo. Recuerdo esa jugada también como un desahogo, una liberación de energía acumulada por todos los partidos que tuve que ver desde la tribuna. Fue una jugada puntual, de no mucha trascendencia en el partido, pero para mí fue muy importante. La gente, además, se animó y los últimos minutos fueron ya de un ruido generalizado en el estadio, hasta que sonó el silbato y fuimos campeones…

Gonzalo Villagra. El capitán levanta el trofeo de Campeón 2013.

-¡Finalmente! Su primer título en Primera División…

Fue de una felicidad enorme para todos los que estábamos ahí, seguro, y en especial para los que habíamos vivido derrotas previas, que era una buena parte de ese grupo que había estado en 2012. Una sensación de haber cumplido, un desahogo, haber podido entregarle al club el título que se merecía antes. A la gente que lloraba en el estadio de alegría. Todo eso para nosotros significó mucho para todas las personas que fueron parte de eso. Y cuando digo parte de eso, no me refiero solo a jugadores y cuerpo técnico, ni siquiera solo al staff o dirigentes. Sino el hincha que pudo vivir esa campaña; el que fue a Arica en la fecha siete, que ganamos 1-0 y no se transmitía el partido. Había mucha gente de Unión en el estadio. O cuando le ganamos a Huachipato 1-0 con gol de Ampuero. Toda esa gente que nos acompañó y que había derramado lágrimas de tristeza en Talcahuano, ahora derramaba lágrimas de alegría.

-Es asombroso mirar hacia atrás y darse cuenta el tipo de rival con que Unión Española competía en esos años y un tiempo que no es tan lejano. Boca Juniors, Tigres de México, Bolívar, Botafogo, San Lorenzo, Junior de Barranquilla…

Vélez Sarsfield, un poco antes. Y a todos esos equipos les ganamos en un momento, excepto a Boca. A Botafogo, a San Lorenzo campeón. Se logró eso, pero no fue de un día para otro. Hubo trabajo, la credibilidad que se ganó el cuerpo técnico, el apoyo dirigencial, con los equipos que se armaron en esas épocas. Se fue construyendo sobre la base de buenos jugadores y se pudo competir.

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