Jugó en Universidad Católica y en Universidad de Chile y en ambos equipos dejó buenos recuerdos, ya que logró levantar títulos. Miguel Andrés Ponce Torres (19 de agosto de 1971) fue una pieza importante del fútbol chileno en la década de los ‘90, principalmente, y también en los 2000.

Seleccionado chileno, tuvo que lidiar con el dolor de quedar afuera de la nómina que viajó al Mundial de Francia ’98, aunque, después, tuvo una pequeña revancha al representar al país como DT de la Roja Sub 17 en la Copa de 2015.

El Chueco, quien hoy dirige a Magallanes, es el invitado de la semana de Mario Salas en Área Técnica, el podcast de los expertos de En Cancha.

Miguel Ponce: el comienzo del camino

-¿Cuándo llegaste a Universidad Católica?

Empecé a jugar en 1983, pero llegué antes. Mi papá me corrigió el otro día y me aclaró que a los 10 u 11 años ya estaba allí. Llegué a probarme a Santa Rosa de Las Condes y en 1983 ya estábamos entrenando en San Carlos. Desde el inicio, a probarme, y luego todo el recorrido.

-¿Eres hincha de la Católica?

Sí. Nací y morí en la Católica y mi adolescencia fue en la U.

-Debutaste en 1990…

En El Morro de Talcahuano y marcando al Jurel (Óscar) Herrera. Con el cañoncito. El arquero de Naval era Marcelo Ramírez. Siempre te acordarás de las personas que te dieron la oportunidad. Estaban don Ignacio (Prieto), Fernando Carvallo, el formador, guía. El debut fue marcar al Jurel y una cancha súper difícil, porque no era una cancha grande. Tengo ese recuerdo.

-Además, esa cancha tenía un tema con el viento…

¡Terrible! Imagínate yo más flaco… Era como ir a Chinquihue, todo embarrado. Le trataba de pegar fuerte a la pelota, con toda la fuerza que tenía y me quedaba ahí mismo…

El ex defensor se identifica con Universidad Católica.
Miguel Ponce. El ex defensor se identifica con Universidad Católica.

-¿Qué compañeros recuerdas de esa época?

El Piri (Nelson Parraguez) siempre estaba. Raimundo (Tupper), Chamuca (Rodrigo Barrera). Ese equipo era increíble. Yo soy seguidor de ese plantel y sé la formación casi de memoria. Verlos jugar era toda una historia en el fútbol formativo para nosotros en la Católica. Fabián (Estay), Luka (Tudor), Nelson Pizarro, (Adolfo) Esparza. Nos juntamos muchas generaciones. Había un par de jugadores que no llegaron, como “Tata” Troncoso, que jugaba de “6”, Marcelo Gutiérrez, que era central. Un equipo increíble. Le ganaron a todos.

Años de incertidumbre y definiciones

-¿Quedaba algún jugador del equipo de 1987 que salió campeón?

Patricio Toledo, Carlos Soto, Rubén Espinoza, que nosotros lo esperábamos, porque tenía auto, para que nos subiera. Los grandes nos subían, porque para llegar a San Carlos, teníamos que llegar a Otoñal con El Alba. Subíamos por El Alba, en camino de tierra. No había casas todavía. En cadetes, a nosotros nos subía un bus desde el Metro El Golf, salía tipo cuatro más o menos.

-O sea, te perdías el bus y hasta ahí nomás llegabas…

¡Ah, no! Si te perdías el bus, tenías que ir corriendo o tomar el metro hasta Escuela Militar y de ahí tomar la micro Macul, que era la única que te dejaba cerca. O un colectivo y de ahí subir corriendo el cerro. Era romántico el bus, porque te ibas relacionando con todos los que subíamos; Mario Lepe, Leonel Barrientos, Antonio Dunstan…

-Estuviste en la UC hasta 1993. Sin campeonatos en esos años…

Hay una transición, porque llega Vicente Cantatore y ahí también se vive una transición de jugadores jóvenes.

-El ’92 está la final de la Libertadores…

Yo estoy, pero no estoy, porque ya me fui a préstamo el ’93, porque ya no participaba mucho. La verdad, jugué mucho, porque debuté a los 18 años y era titular con Fernando Carvallo, en su primera pasada. Ganamos la Copa Chile (1991). Pero después, hay una transición en mi carrera y eso me da pie para guiar a los jóvenes, que creen que todo tiene que ser lineal. Me voy a préstamo a Temuco, ese bonito Temuco de esa época. Nos vamos a préstamo en el paquete con Nelson Tapia. Vuelvo y me tengo que ir a préstamo de nuevo, a Everton.

-¿Cómo fue eso?

Una transición dura… Domingo Sorace como técnico, un gran amigo. Feliz de tenerlo al lado. Son esas casualidades, de todos modos, en que quizás todos tuvimos un poquito de suerte. Imagínate la transición, hago en 1991 Sub 20, Sub 23, Preolímpico y llega un momento en que casi no tengo club. Me concienticé que esa era mi oportunidad y la suerte de que Rolando Santelices era el presidente, me lleva a Everton y se me mete en la cabeza que esa cuestión si es que no la sacaba adelante, se acababa todo.

-¿Universidad Católica te dio el pase?

No, esa es toda una historia. Todavía yo seguía perteneciendo a la UC. Estoy todo el año en Everton y lo juego todo. Yo no hablaba mucho, pero era bien testarudo, un poco terco, más que porfiado. Era segundo en la lista de la U, que sale campeón el ’94. El primero era Marcelo Miranda, ícono y de todo en Cobreloa. Yo era un gallo joven, que buscaba una oportunidad en Everton. Alguien me avisó que yo era el segundo, pero recuerda que en esa época entre rivales clásicos no se pasaban jugadores. Yo era una apuesta para la U. Saco el pase de la Católica y lo termino pagando.

-¿Pero Católica sabía que te ibas a la U?

No. Pero no me fui gratis, porque el pase me lo cobraron. Todo lo que gané de prima en la U el primer año se lo pagué a la Católica. Era tener la oportunidad de ir a la U, el equipo campeón del 94, imagínate lo que era esa posibilidad en ese momento.

Miguel Ponce en una formación de la U. Es el tercero, de pie, de izquierda a derecha, entre Ronald Fuentes y Cristián Traverso.
Universidad de Chile. Miguel Ponce en una formación de la U. Es el tercero, de pie, de izquierda a derecha, entre Ronald Fuentes y Cristián Traverso.

Miguel Ponce y el cariño por la U y la UC

-Y el ’95 también son campeones…

Y el ’96 la semifinal de la Copa Libertadores. Estuve esos cuatro años, que fueron muy bonitos. Como estaban Marcelo (Salas), Esteban (Valencia), el Flaco (Víctor) Bascuñán, los jóvenes, la gente de la U pensaba que yo era uno más. La verdad, el cariño de la gente de la U es increíble…

-Me imagino que el cariño es con los dos equipos, pero ¿con cuál te identificas más? ¿Más con Católica?

Sí, sin dudas. Católica me entregó muchas cosas. Como niño, como jugador. Una asistencia social, teníamos a Bernardita, que era la nutricionista, la señorita Gladys. La visión de don Ignacio (Prieto) y Alfonso Swett era esa. Durante muchos años nos dieron almuerzo en Santa Rosa de Las Condes, pasábamos un grupo de jugadores a almorzar desde el colegio a Santa Rosa. No puedo decir nada. Si puedo contar todo el tiempo que estuve ahí, porque empecé como entrenador dirigiendo a la Sub 12, son en total como 20 años en el club.

-¿Con cuántos años volviste a Católica en 1999?

Tenía 28 y estuve siete años, hasta que me retiré. Estuve en dos campeonatos, con Juvenal Olmos y Jorge Pellicer.

-Debutaste en la Selección en 1991, en un amistoso con México…

Una Selección joven, en Monterrey. Con don Arturo (Salah) como entrenador. El año de la Copa América. Yo era uno de los más chicos, tenía 20 años. Fue después de jugar el Sudamericano en Venezuela. Después vino un preolímpico en Paraguay…

-¿Eras el único de la Sub 20 que integró esa Selección?

No recuerdo bien, pero parece que sí. Yo era el más chico, pero también hubo una cuota de fortuna, debido a mi posición. Si tu eres medianamente apto y tienes el talento, puedes jugar en los equipos, ya que no quieren contratar laterales. Se gasta plata más en las columnas vertebrales.

-Después participaste en la gran Selección de la Copa América del ’97 (N. de la R.: Chile terminó último de su grupo, sin puntos. La Selección asistió con un equipo alternativo al torneo en Bolivia)…

¡Ja! Algunos pasamos para allá después del partido con Ecuador en las clasificatorias (8 de junio de 1997, en Quito, Ecuador 1-1 Chile).

-¡Claro! Un grupo va a Ecuador, el empate fue gol de Marcelo (Salas), y otro se queda en Santiago con Gustavo Huerta. Después hicimos una mezcla y fuimos a la Copa América. Gran torneo, pero no ganamos ningún partido. ¡Ja!

Difícil. Es que la altura, pues. Después, ahora, cuando fui a dirigir me di cuenta lo que era. Antes, no cachaba.

El Chueco en la Selección Chilena.
Miguel Ponce. El Chueco en la Selección Chilena.

No alcanzó para La Roja mundialista de Francia ’98

-En la eliminatoria para Francia ’98 jugaste seis partidos…

Estuve citado en toda la segunda rueda, desde que ganamos a Venezuela en Santiago (6-0, 29 de abril de 1997)…

-Pero no quedaste en la nómina para Francia. ¿Qué pasó?

Siempre hay cosas, pero yo lo relaciono con la cancha. Yo, porfiado, terminé 1997 lesionado, con una fractura por estrés. Jugué hasta que no pude más, con un algodón en el quinto metatarsiano. Si yo soy chueco, más chueco todavía para adentro, aguantando todo. Empiezo 1998 medio lesionado también y aparece Mauricio Aros en la U; y aparece con todo. No logro jugar, remontar, y eso fue. De los que se quedaron, yo fui uno de los que más participó, porque hubo un montón que pasaron por la Selección, pero no jugaron la cantidad de partidos que jugué yo. Como dije, estuve toda la segunda rueda.

-En el momento de la citación, que de seguro la dieron por televisión. ¿Estabas atento o ya preveías que quedabas fuera?

Uno lo va intuyendo. Te duele y, después, en el tiempo te das cuenta lo que significa jugar un Mundial, porque la presentación como entrenador es bien distinta. Pero valió la pena haber estado en la clasificatoria. Te puede quedar un mal gusto, pero yo soy cero pegado. Nunca me quedo pegado con nada, no veo todas las equivocaciones que hice para atrás. Más viejo, además, uno no quiere tropezar con la misma piedra, sin duda lo aprendes, pero no me quedo pegado. ¿Me dolió? Para nada. Después me di cuenta. Ya pasó, voy para adelante. Aprendimos del porrazo, solucionemos, corrijamos y vamos. Para la gente que está alrededor quizás le duele más. Ahora, mis hijos, por ejemplo, que no habían nacido, que pueden escuchar alguna historia, les puede doler que no haya participado en esa Selección, después de jugar tanto la eliminatoria, pero a mí, no.

-Después del retiro, ¿En qué momento tomaste la decisión de seguir como entrenador?

Me fui como ayudante de Fernando Vergara a Deportes La Serena. Hice un año en la Católica, en un año que fue muy lindo, porque me encuentro con una muy buena generación que después gana en un torneo de Nike. Raimundo Rebolledo, Francisco Sierralta, Jaime Carreño, Jeisson Vargas, Carlos Lobos, Jens Buss. Una buena generación… De ahí pasé a La Serena, porque estaba Marcelo Caro, con quien jugamos toda la vida juntos, como gerente técnico. Amigos, amigos.

-¿Ese fue tu primer club?

Cuando se va Fernando, me llaman y ahí entré. Estuve un año, pero salgo cuando restaban como siete fechas.

-Luego, San Felipe (2014/15), con una buena temporada…

Muy buena. Íbamos segundos cuando salí…

-¿Te fuiste para llegar a la Selección?

No. Diferencias con don Raúl (Delgado). Pero no puedo decir nada, porque es una persona que ve bien el fútbol. Su exigencia en algún momento, con la que uno no está de acuerdo con lo que el otro piensa y, ya, sin ningún problema. De hecho, esa gente me ayudó después para llegar a la Selección Sub 17. Estoy muy agradecido de ellos, a pesar de haber salido antes y de haber tenido alguna diferencia.

-En Huachipato estuviste más de un año…

Un año y medio. Completé mi pasada y no seguí, porque no llegamos al tiempo y, además, por una cosa personal. Me quería quedar en Santiago. Me llamaron ciertos clubes y preferí permanecer en Santiago, por una cosa de familia. Estábamos en una edad en que los niños pasaban por su adolescencia, así que fue necesario. Me había saltado parte del crecimiento de mis hijos y ahora era necesario acompañarlos.

-¿Sentiste que tenías que hacer un sacrificio en ese sentido?

No fue ningún sacrificio. Además, ser jefe del área formativa de la U fue uno de mis mejores trabajos. De ahí me fui a Temuco, que fue muy duro. Hicimos cosas muy buenas, como cuando pasamos de ronda en la Copa Sudamericana, ganándole a San Lorenzo, pero nos eliminaron por secretaría. Íbamos muy bien a mitad de temporada y terminamos descendiendo. ¿Los fracasos se valoran? Mentira, porque después cuando te van a contratar, lo primero que te preguntan es por qué fracasaste.

-¡Ja!

¡Pero si es verdad! Uno lee los papers de grandes empresarios “Los fracasos engrandecen”… Pero después te quieren meter el dedo en la llaga…

Entrenador de Magallanes.
Miguel Ponce Entrenador de Magallanes.

El valioso paso por el fútbol boliviano

-¿Qué tal tu paso por Bolivia? San José, Blooming Jorge Wilstermann…

Muy entretenido, enriquecedor. Venía de Temuco (2019) y sanarse lejos sirve. Era el equipo campeón y tuve la oportunidad. No pude llegar al primer partido, así que pude viajar para el segundo de Copa Libertadores. El grupo era Liga de Quito, Flamengo y Peñarol. Flamengo, cuando empieza esta nueva era. Llego a Oruro, a una ciudad a 3.700 metros de altura. Viví un mes con oxígeno, porque me afectó, así que tenía hasta que dormir con oxígeno. En el primer partido bajamos a Santa Cruz, que es la sierra, al lado de Brasil, 35 grados de calor, 90 por ciento de humedad, maravillosa ciudad, nada que ver. Pero en la altura, otra cosa…

-Llegaste entonces, al campeón, San José…

Claro. Ahí llegamos. Luchamos harto, veo la realidad del fútbol boliviano, que es una historia surrealista. Yo no soy tan entretenido para contar, pero las pasamos todas. Nueve puntos castigados, dos o tres semanas en paro. Ganamos todos esos partidos en paro, pese a que no entrenábamos. Las multas que llegaban de la FIFA. Terminó desapareciendo el club.

-Cómo, ¿o sea que solo jugaban, sin entrenar?

Estaban en paro los jugadores. Una tónica de esos momentos es que se les debía a los jugadores cuatro o cinco meses de sueldo. Es más, cuando pasó eso quedamos sin presidente. Fue una historia entretenida, mucho de aprendizaje. De partida, entendí cómo entrenar en la altura. Luego, en el llano, en Blooming de Santa Cruz de la Sierra y ahí es distinto. Por la altura, viajas en chárter, tomas el bus, juegas y vuelves, porque no lo soportas. Ahí entiendes que la famosa adaptación no es ni de 24 ni de 48 horas, es lo peor. No puedes. Tienes que entrenar a 3.700. Ahora la Selección juega en El Alto, que es la cancha más alta. Tiene 4.100 y luego está Potosí, a 4.050. Por eso la Selección juega ahí y no en La Paz, que son 3.680. Hasta ahora aplico esos aprendizajes, en la pretemporada por ejemplo, cuando te llega la pelota y los jugadores están ahogados. Bueno, imagínense en la altura.

-¿Cómo quedaste en la tabla con San José?

En Copa Libertadores. Al final, llegamos con los mismos puntos que el campeón, Wilstermann, pero por los nueve puntos de castigo quedamos en Libertadores. Me hubiera encantado seguir. Pero ojo, que es una ciudad totalmente distinta. Su comercio es la calle, semáforos hay muy pocos, autos viejos. Es la que está cera de la frontera con Iquique. Le cuento a la gente que, a estas alturas, yo no comparo, porque si empiezas a comparar, comienzas a justificarte. Lo vivimos muy bien y, cómo dicen ellos, uno siempre va a querer volver a Oruro. Tienen el carnaval de Oruro que es maravilloso; es una ciudad que vive, protesta, población indígena en un 80 por ciento. Cuando vas a Santa Cruz es al contrario. Nos tocó vivir las tres Bolivia. Sucre es una ciudad hermosa también.

-¿Qué tal Cochabamba, por Wilstermann?

Está a 2.400 o 2.600, como conocemos en el norte. Pero verde, el pasto, que es parte del trópico, entonces empieza a agarrar la Amazonía o la parte cerca de Brasil. Ahí es donde cultivan la hoja de coca, de donde es originario Evo Morales.

-¿Sentiste que marcaba un hito tu pasada por Bolivia?

La mejor oferta que me han hecho en Chile, un equipo de Primera División, la tengo después de salir de San José. No nos habían pagado, nos quedaron debiendo casi todo el año. A pesar de eso, estaba en la lista para ser seleccionador nacional, por lo que habíamos hecho durante el año. Nos quisimos jugar la carta, pero lamentablemente, en Blooming nos pilla la pandemia. Luego de ahí me voy a La Serena, a salvarlo porque iba último. Estaban La Serena y otro…

-En Blooming tampoco estuviste todo el tiempo…

Me aburrí porque no comenzaba el torneo. Entonces, estar allá con los riesgos del Covid y todo eso. Nos pilla acá, por casualidad, porque jugábamos contra San José en Oruro y había una pausa por la fecha FIFA. Tuvimos suerte, porque no podría haber salido. Luego, yo vuelvo en agosto, en un vuelo que sale de Iquique, con puros bolivianos y nosotros. Llegamos a La Paz, con todos los protocolos de la pandemia.

-Vuelves a Wilstermann después de La Serena…

Y eso es más terrible, porque me fui a vivir allá. Me encantó Bolivia, a mí y a mi familia. En Cochabamba hacen todos los juegos, sudamericanos, Odesur. Es por el clima. Templado, llueve poco, no hace calor. No como en Santa Cruz, que hay mucha humedad.

-Viviste todas las diferencias climáticas, entonces…

Climáticas, políticas y sociales. Altura, el llano. Es conflicto en conflicto. Nos fuimos a vivir. Sacamos a nuestra hija del colegio, buscamos uno allá, muy lindo colegio. Es más, mi señora y mi hija se quedaron allá viviendo dos meses más, no querían volver. Yo tuve que regresar por trabajo.

El entrenador chileno en su paso por Jorge Wilstermann de Cochabamba.
Miguel Ponce. El entrenador chileno en su paso por Jorge Wilstermann de Cochabamba.

De regreso a Chile para un ascenso inolvidable

-¿De Cochabamba volviste a Wanderers?

Sí. A un Wanderers complicado, al igual que La Serena. A los dos los salvé.

-A Iquique lo subiste…

Linda campaña. Estuve a tres minutos de subir directamente, cuando Cobreloa le hace un gol de último minuto a Rangers y asciende directo. Estuvimos los tres: Iquique, Cobreloa y Wanderers. Primero subía Wanderers, Cobreloa, nostros, y al final hace el gol Cobreloa. De ahí volvemos a jugar con Wanderers en la Liguilla y ganamos en penales. Si alguien hubiera hecho un guion, no le habría puesto tanta emoción. La gente de Iquique increíble, banderazo todos los partidos, hinchas amaneciéndose para entrar a Andes. A ese nivel. Iquique es una ciudad muy futbolizada y todos hinchas del club. Claro que algunos se equivocan y lo llevan a los extremos. Es como un equipo grande.

-¿Por qué te vas de Iquique? ¿Decisión personal?

No hubo posibilidades de llegar a acuerdo y no fue de mi parte. Hay ejercicios hechos en que uno estresa las relaciones para cumplir objetivos. Nosotros estamos a merced de ese estrés. Cuando se consiguen las cosas, el entrenador se ha mamado todo ese año. Hay una familia de por medio además, que viajábamos a las 5 de la mañana, para llegar a las 7 cuando nos quedábamos en Santiago. Ya los últimos días no nos queríamos quedar. Nos devolvíamos con el equipo, porque la energía no daba. Ahí conocí el esfuerzo de los mineros, por ejemplo, ahí subiéndose al avión para ir por siete o 14 días. Hasta nos hicimos amigos de algunos mineros con quienes nos encontrábamos siempre. Hay un ejercicio potente. Cuando llegamos a fin de año, me quería volver lo más rápido a Santiago. Y no lo tomaron muy bien, pero yo soy honesto: a mí me gusta estar en mi casa. Esa situación no fue bien recibida.

-¿O sea privilegias los clubes que te den la posibilidad también de estar en casa?

No, para nada. Nunca he arreglado un horario o días. Yo hago el esfuerzo. Es un trabajo y lo tomo, pero lo que pasa es que en Iquique me sentía más lejos que de cualquier lado. No puedes tomar un auto. En todas las otras ciudad, si pasa algo, tu tomas el auto. Allá son dos horas y media en avión. Estando en Bolivia, estábamos a tres horas, un poquito más, pero era internacional, sabes que tienes que viajar, hacer extranjería; te preparas mentalmente. Pero acá estabas en Chile.

-Unión Española, Rangers y ahora estás en Magallanes. Unión, especialmente, jugaba bien. ¿En qué momento te vas de ahí?

Estas cosas no se saben. Por la oportunidad de dirigir en Santiago a un equipo como Unión Española, mi contrato era todo a favor de ellos (del club). Si a mitad de año yo no estaba en zona de copas internacionales, me iba sin ni uno.

-O sea, firmaste cláusulas que no te convenían, para estar en Unión…

Es que así es. Después de los grandes viene Unión, entonces pudo haber sido el trampolín para llegar a los grandes. Más que priorizar, me tocó ser competitivo en esas condiciones y a veces la competencia tiene esas decisiones. Estuvimos todo el año en zona de competencia de copas internacionales, pasamos mitad de año, hasta que perdimos con Everton de visita y salimos por un punto de ese lugar, así que nos echan.

-Es decir, ¿te fuiste por esa cláusula?

No, porque ya habíamos pasado la mitad del año. Firmamos como cuerpo técnico esa cláusula. Pero, para poner un poco en contexto, era tener una oportunidad. Terminó siendo uno de los equipos más goleadores.

Cuando era entrenador de Unión Española. Foto: Agencia Aton.
Miguel Ponce. Cuando era entrenador de Unión Española. Foto: Agencia Aton.

Visión crítica

-Pasemos a las selecciones. Como técnico mundialista con Chile en la Sub 17, ¿Cómo ves el trabajo en ese ámbito, no solo en las menores?

Los que hemos estado ahí, hemos tratado de hacer lo mejor. Todos tenemos información. ¿Qué país tiene un campeonato tan formal en las divisiones menores como Chile? Son muy pocos. Hoy quedaron seis u ocho divisiones jugando. ¿Dónde? Si en Bolivia no existe la competencia, en Paraguay tampoco. Existen los más grandes y los más chicos. Aquí se juega desde los 10 años y ya juegas establecido por un club. Yo jugué desde el año 83, que íbamos todos a Quilín, jugando desde las 8 y media. Perdimos Quilín, que era donde estaba el fútbol formativo. Ahí empezamos jugando todos. Ahora tenemos ahí una cancha hermosa, que la cuidan para la Selección y que eso está perfecto, pero es porque no tenemos un complejo deportivo adecuado para la Selección. Cuando ganamos Copa América, deberíamos haber hecho un complejo a la altura de lo que eran los jugadores y no lo hicimos… Hay un montón de cosas que no tenemos. Todos los que estamos, (Nicolás) Córdova y todos los cabros que están ahí están motivados y quieren hacer lo mejor, ¿sobre qué fundamentos? Sobre lo que se nos ocurrió cuando llegamos y no sobre lo establecido. Hay que establecer las bases…

-¿Cuáles, principalmente?

Primero conocernos, quiénes somos como futbolistas. ¿Somos rápidos? Es la vuelta que le da España. Tuve la suerte de ir para allá, a un curso de UEFA Pro, con (Francisco) Bozán y Hugo Balladares concentrados en Las Rosas, y lo primero que se preguntan es: ¿Quiénes somos? Nuestra contextura y ahí recién empiezan a tocarse la pelota. Nosotros queremos jugar a duelo y no somos rápidos, no tenemos velocidad.

-¿Qué te pareció la programación del fútbol chileno del año pasado? ¿Qué opinas de la cantidad de recesos?

En Chile se juega muy poco. Sabemos la cantidad de partidos que se juegan en Europa, por ejemplo. Para ser competitivos, hace falta que juguemos más. Pienso en mí, que no era dotado muscularmente ni nada, a las 48 horas estaba fusilado, porque me habían enseñado a estar fusilado a las 48 horas, me lo permitieron. Llego a Bolivia y los jugadores me dicen “profe, no me cuide tanto, que no estoy acostumbrado”. Nosotros en un año en Bolivia jugamos 62 partidos. 14 equipos, ida y vuelta el primer semestre, ida y vuelta el segundo, más las copas internacionales. Ahora, claro, los bolivianos no tienen buenos resultados, pero son gallos súper fuertes, que pueden jugar el miércoles a 4.000 metros y después sin altura.

-¿Usas la tecnología?

No diré nada nuevo, pero se graban todos los entrenamientos, el GPS está todos los días también. Tenemos la plataforma Wyscout para ver y por supuesto eso lo plasmamos de la manera más práctica posible para los jugadores. Los entrenamos y los vamos dirigiendo para que lleguen lo más claros posibles al fin de semana.

-¿Te gusta el VAR?

Cuando es injusto, no. En la B no tenemos y podría ser algo más transversal. Nos tocó y lo hicimos saber, que en los últimos partidos tuvimos árbitros de Primera División y parecía que estuviesen acostumbrados a arbitrar con VAR, porque se demoraban en cobrar u obviaban cosas pensando quizás que vendría alguna corrección. Ellos siempre tendrán la salvedad de que los puedan ayudar…

-¿Consideras entonces que es necesario para la Primera B?

Sí. Para bien o para mal, hay cosas que te perjudican y que deberían ser revisadas. Ahora, siento que en el VAR, incluso se lo dije a (Roberto) Tobar cuando nos fue a dar charlas, falta un jugador. La visión de un futbolista. Hay situaciones que son de fútbol y hay que saber cómo se dan.

-Alguien que tenga la experticia de haber jugado…

Con todo el conocimiento de las reglas, eso sí, porque hay que conocer todas las reglas. Que tenga esa visión. Hay jugadas que son provocadas por una acción de juego, de fútbol, provocadas por un jugador que hizo un amague o un control…

-Falta esa parte más humana…

Ahora, a mí me gusta el arbitraje al estilo inglés, que ellos no pierden la autoridad de lo que cobran…

-¿Qué te parece ahora el torneo de Primera B, en que habrá equipos como Unión, Iquique, Cobreloa, Rangers, Temuco?

Tenemos todo el norte. El Profe (Luis) Marcoleta en Arica, que sabemos lo que significa. Iquique, Antofagasta, Copiapó…

-¿Qué opinas del nivel del torneo?

Ha subido. A ver, está esa parte emocional. Los últimos minutos de un partido de Primera B es emotivo, hasta se pierde el orden a veces. Mucho ida y vuelta, que lo hace atractivo. Además, lo complejo. Y, a diferencia de Primera División, prácticamente todos los partidos son de igual a igual. No hay partidos de chico a grande. Tuve la suerte de jugar en equipos grandes y el 80 por ciento de las veces te juegan de chico a grande. En la B no hay chicos o grandes. Después, te cuidas, por el descenso que te puede sacar del profesionalismo, pero en el fondo estamos todos buscando lo mismo. Entonces, hay mucha paridad, muchos resultados favorables a la visita, por ejemplo. Todo de igual a igual.

Foto: Agencia Aton.
Miguel Ponce Foto: Agencia Aton.

Miguel Ponce y sus definiciones futbolísticas

-Vamos con preguntas y respuestas cortas. ¿El entrenador que más te marcó?

Fernando Carvallo.

-¿El mejor jugador que enfrentaste?

Es que jugué contra el River Plate de Enzo Francescoli. Estaban (Leonardo) Astrada, Francescoli, en fin. Por la Selección, jugué contra una Selección colombiana buena, de (Freddy) Rincón, (Faustino) Asprilla.

-¿El mejor compañero de equipo que tuviste?

El Huevo (Esteban Valencia), un gallo increíble. El Moto (Andrés) Romero, el Piri (Nelson Parraguez), que seguimos siendo amigos. El Rola Santelices, que es muy divertido y es el padrino de mi hijo. Te he nombrado buenos, gallos, buena gente, buenas personas. Raimundo (Tupper), mientras estuvo con nosotros, fue un compañero bien partner. Fue, por ejemplo, el primero que me prestó los cassettes de Silvio Rodríguez, porque era fanático; también de Rush.

-¿El título que recuerdas más como jugador?

El del ’95 con la U, porque venía de esa transición como jugador de la que hablábamos hace un rato. Casi desaparecer, hacer un buen año en Everton, pasar a la U a un equipo que estaba formado y donde era muy difícil jugar. Y la gente, además, en esos momentos en la Copa Libertadores que jugamos, con 80 mil personas…

-Es que en esa época se ocupaban hasta las escaleras…

Claro, partidos con el estadio repleto…

-¿El mejor DT a nivel mundial?

Por supuesto unos se queda con Guardiola, pero a mí me gusta meterme en los entrenamientos. Por ejemplo, Klopp cuando estaba en el Borussia Dortmund: por qué esa salida, esa energía. Simeone, con un equipo que resurge con esa personalidad, esa pachorra que él tenía como jugador. Quieres ver los ejercicios, cómo se traspasa lo que él siente. Luego, una cosa que ha evolucionado mucho en nuestra pega que es el manejo de equipo y ahí me gusta ver a Ancelotti. Hace poco le preguntaron a Guardiola si era un buen entrenador o un buen manejador, lo que es una falta de respeto, porque hay que ser un buen entrenador para que los equipos jueguen bien, pero la virtud de poder manejar ese nivel de jugadores también vale. Me encantaría tener la posibilidad de entrenar siempre a los mejores jugadores, eso lo pude hacer en Bolivia, que terminé con un 63 por ciento de rendimiento. Voy a seguir en la búsqueda, dijo el porfiado, de esa oportunidad de estar en un equipo grande. Tuve la suerte, y se los dije a ellos, de poder dirigir al Pájaro Valdés en Wanderers…

-Y eso que no estaba en su prime

Lo tuve también antes en La Serena y te mueres cómo jugaba. Al Mati Fernández, a Humberto Suazo, al Quique Acuña en San Felipe. Jugadores que hacían todo bien. Eso marca mucho. Los técnicos que están a ese nivel tienen una cantidad de facultades para estar en lo competitivo y mantenerse.

-¿Te gustó lo de Cristián Muñoz en la U de Concepción?

Sí claro. Él siguió una línea de lo que estaba jugando en Barnechea, en que a él lo sacan de la competencia por un castigo. Ese equipo tenía muchas posibilidades de subir y Cristian termina traspasando una línea de juego, lo que es muy difícil a un equipo nuevo, con una exigencia distinta. Qué bueno que pueda dirigir a Palestino y ojalá le vaya bien.

-¿Un jugador de la B que te haya llamado la atención?

Tuve a Martín Araya, un extremo de Palestino y me sorprendió por su capacidad física y su paso, definición. Hacía goles, pese a ser extremo. Muy convencido, para ser tan chico. Hay que destacar lo que hizo la U de Conce. Luis Rojas, Ian González, atrás Osvaldo González. Es muy difícil lograr algo cuando no tienes un liderazgo como el de Osvaldo.

-A Osvaldo lo tuve en Huachipato y es un tipo que transmite a partir del ejemplo. Tiene una personalidad reservada, pero se entrena como si tuviera 18 años y juega con una experticia y un conocimiento del puesto increíble…

Termina siendo eso: un jugador demasiado determinante para el equipo y para el torneo.

-¿Y en Primera División, el jugador que más te llamó la atención?

(Lucas) Cepeda tuvo un gran año, aunque al final Colo Colo tampoco terminó bien. Pero yo me saco el sombrero y es un agrado tener la posibilidad de ver a Charles Aránguiz. Un jugador totalmente vigente, es capaz de direccionar el juego de primera, mientras la está quitando, no necesita dos toques para iniciar la jugada y que esa jugada vaya para donde él quiere. Me parece increíble... La lectura, dónde está parado en la cancha. Si él quisiera jugar hasta los 45 años lo va a jugar.

-¿El DT que te haya llamado la atención en Primera División?

Paqui Meneghini hizo un muy buen trabajo, porque no tuvo un equipo que venía con una base, sino que va armando y sumando gente joven. Pero, sin dudas, lo de Esteban González en Coquimbo. A todos los entrenadores nos hubiera gustado tener una campaña así, que no le hagan goles, casi terminar invicto. Capacidad para sostener, porque fue demasiado bueno.

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