
¿Puede un futbolista ganarse, en apenas seis meses, el corazón de los hinchas de uno de los equipos más importantes del fútbol chileno? De acuerdo con lo que le pasó al mediocampista argentino Jorge Luis Luna (14 de diciembre de 1986), todo indica que sí.
El Semilla arribó en 2014 a Santiago Wanderers, proveniente de Estudiantes de La Plata. Jugó en un extraordinario Clausura de ese año para los Caturros, no brilló tanto al torneo siguiente y se fue a Emiratos Árabes. De todos modos, se metió en la piel del fanático porteño.
Hoy, Luna está de regreso en Valparaíso y luchará con todo en la Liga de Ascenso, un torneo que a priori se pronostica como de infarto; peleado, por la gran cantidad de clubes de prestigio en esta edición. Y aunque el comienzo no fue el soñado (0-2 ante Recoleta y el volante expulsado por una infracción), queda mucho por andar.
Luna recibió a En Cancha Prime, para profundizar en su relación con Wanderers, cuadro al que regresó en 2025, tras 11 años de ausencia...
A Wanderers en un momento muy duro para Valparaíso
-¿Cómo se gestó su primera llegada a Wanderers?
Estudiantes me quería mandar a préstamo en Argentina, pero salió lo de Santiago Wanderers. Fue en el momento que la representante con que trabajaba en ese entonces me comentó sobre la posibilidad y le dije que era una buena experiencia como para no dejarla pasar. Tenía claro que, yendo a otro país, como extranjero, tendría esa doble exigencia de competir. Vi lo que era el club, porque acostumbro estudiar, ver todo, cómo es el equipo, la ropa que usa, la gente que tiene. Me impresionó bastante y tomé una buena decisión…
-¿Le interesó de inmediato o hubiera preferido irse a préstamo en Argentina…?
Lo encontré interesante. No quería irme a préstamo a otro lugar en Argentina y salir, por primera vez a Chile, fue un desafío importante. Era el momento de salir también, para hacer otro recorrido…
-¿Cuando llega a Wanderers, se encuentra con lo que había estudiado?
Sí, totalmente. Era lo que ya venía viendo y lo que me venían comentando. Bueno, en realidad no llegué en un buen momento para la ciudad, porque apenas llego al club estaba el problema de los incendios, el más difícil que le ha tocado al Puerto (el Gran Incendio del 24 de abril de 2014). Esa era otra exigencia, aparte de lo futbolístico: tratar de darle a la gente algo de alegría y hacer que a través del club se olvidara en parte lo que estaba viviendo.
-O sea, llega en medio de una catástrofe. ¿Le sirvió también esa contingencia para llenarse de ese sentimiento wanderino tan particular?
En lo humano fue difícil. Imagínate que llego de Santiago a Valparaíso, a la sede, y estaba todo el quilombo del incendio. Todo el tema de la firma, la foto, fue como a las 7 de la tarde. Y había gente esperándome. Noté gente grande, abuelitos, de todo, que venían bajando. Me pedían que les diéramos una alegría, porque pasaban por un momento muy difícil. Eso, como persona y como jugador, a uno le entra mucho. Uno por dentro dice “¡uf! Acá tenemos doble obligación, por la gente”. Hicimos soñar al club, ilusionarse, y el primer semestre estuvimos a punto de tocar el campeonato.

Tan cerca del título...
-¡Qué torneo hicieron en ese Apertura 2014! (segundo torneo del año, del 19 de julio al 21 de diciembre)…
Fue increíble. Un torneo de campeón, nosotros al menos lo tomamos así, aunque por las cosas que pasaron no pudimos quedarnos con el título. Hicimos un gran torneo y la gente se ilusionó. No se dio, pero peleamos hasta el final, ganando en cancha el último partido en casa ante Colo Colo. Por los otros resultados nomás no pudimos.
-¿Cómo lo recuerda? ¿Un equipo que jugaba o un equipo que metía?
Había un buen grupo. Calidad de jugadores y era un poco de ambos. El que jugaba, jugaba, y el que tenía que meter, metía. Empezando por la competencia en el arco, con (Gabriel) Castellón y (Mauricio) Viana. Los centrales, (Mauricio) Prieto con (Ezequiel) Luna. También (Juan) Abarca, (Agustín) Parra, (Gonzalo) Barriga, el Torta (Óscar) Opazo, Franz Schultz. Había competencia en todos los puestos, en el medio (Jorge) Ormeño con (Marcos) Medel, (Pablo) Tamburrini. Arriba (Gastón) Cellerino, el Pájaro (Roberto Gutiérrez), Ronnie (Fernández)…
-¿Qué pasó el segundo semestre?
Hubo una baja importante en el equipo. Creo que también caímos en un relajo, en cierta medida, después de haber hecho un gran torneo y eso a veces le juega un poco en contra al futbolista.
-Regresa a Chile, con pasos por la U de Conce, Rangers, Cobreloa. ¿Le gusta este país para vivir?
En el primer paso que tuve por Wanderers, más allá de que me fue tan bien en esos seis meses, sentí el cariño de la gente, desde que llegué hasta que me fui. Así que la idea siempre fue volver al club. No se daba, me salieron opciones en otros clubes y las tomé. Es un país interesante como familia, como persona y como jugador. Acá se disfruta mucho, estás seguro también. Uno siempre busca tranquilidad. Nos gusta mucho y siempre la idea era volver.
-¿Qué es lo que más le atrae?
Parte por la tranquilidad y la seguridad que tiene el país. Cuando tenía a mi hijo chico, la calidad de vida era importante, por cómo está Argentina. Luego, para trabajar, también, que tiene bastantes diferencias.

También dejó huella en Deportes Copiapó
-A usted se le asocia inequívocamente con Santiago Wanderers. Pero, tuvo un paso muy importante y prolongado por Deportes Copiapó (2020 a 2024), donde también fue referente del club. ¿Qué sentimientos tiene hacia el club y la ciudad?
Estuve cuatro años y medio allí y la peleé bastante, hasta lograr el histórico ascenso, que como nombre Deportes Copiapó nunca había jugado en Primera División. Fue hermoso para el club y para la ciudad. Siempre le tendré un cariño grande. Copiapó me abrió las puertas en una situación de pandemia, en que estaba en Argentina, jugando en la B y que me haya ido a buscar en ese momento fue algo que no olvidaré. Quedamos en la historia del club.
-El ascenso fue algo histórico y, también, fue muy valorada la permanencia en Primera…
Para ningún club que asciende por primera vez o después de muchos años, en cualquier lugar del mundo, es sencillo. Claro, uno logró el ascenso y todo, pero soy un convencido que lo más importante es después mantenerse un año que fuera en Primera. Lo logramos y eso fue importante para el club, porque no fue que subió y al rato volvió a la B.
-¿Por qué se demoró tanto en volver a Santiago Wanderers?
Si me lo preguntas a mí, no lo sé. Habría que preguntárselo al club, pero siempre tuve las ganas de volver. Y no solo en Primera, sino también cuando descendió. Siempre me había ofrecido para volver a ayudar y no se dio por diversas circunstancias. Tardó diez años, pero fue el momento justo el año pasado. Me he puesto en la cabeza devolverle al club todo lo que me dio al abrirme las puertas de Chile por primera vez. Este año será muy importante, para trabajar y tratar de volver adonde tiene que estar…
-¿Te sientes un ídolo de Wanderers?
No. Yo con el club no he logrado nada. Han pasado muchos jugadores que han ganado, que han sido campeones, seleccionados. Yo simplemente hice muy buenos seis meses, en que quizás tuvimos la oportunidad de ser campeones. Sí soy consciente del cariño que me han dado, así que le debo muchísimo al club. Volví después de once años y sigo teniendo ese cariño.
-¿Es muy distinto el Wanderers de hoy al de 2014?
Sí, y distinto para bien. Ha hecho un cambio muy importante. Me he encontrado con un club que ha crecido. Tanto en la dirigencia con la que estuve anteriormente (Jorge Lafrentz) como en la que hay ahora (Reinaldo Sánchez), el club se ha comportando como el grande que es Wanderers. Está bien en aspectos como el complejo donde entrenamos, se ha mejorado el estadio. El complejo, la verdad, está cada vez mejor.
-¿Qué le falta a Wanderers para estar allá arriba?
Es un gran club. Siempre he dicho, y en los años en que me tocó mirar desde afuera, que no es fácil venir a jugar a Wanderers. El que viene, tiene que estar muy preparado de cabeza, como futbolísticamente. Para jugar en este club hay que estar preparado mentalmente, primero por el club y lo grande que es. Luego, por la gente y la presión que tiene. Uno sabe que siempre te van a exigir. No hay nada más lindo que el apoyo que tienes durante el año en un equipo como Wanderers. La gente te empuja. Es algo que se te puede dar a favor o en contra, pero si lo sabes agarrar, se te va a dar mucho más fácil.
-Ya se habla que esta edición de la Primera B va a ser histórica. Una de las más peleadas…
Será un buen desafío para todos. Están siempre los favoritos, pero rueda la pelota y cambia todo. Intentaremos hacer nuestro trabajo, que hemos estado preparándonos desde el 5 de enero. Depende de nosotros…
-Wanderers es favorito siempre…
Muchos lo son. Estamos claros que a Wanderers siempre le van a jugar el doble. Eso es lo que tenemos que esperar. Tenemos que ser protagonistas.
-¿Es más difícil la B que la Primera División en Chile?
Está muy competitiva la B, se hace difícil. Eso sí, hay que separar, porque en Primera hay equipos que tienen jerarquía. El ritmo es diferente. Son torneos diferentes…

Decisión final...
-Mencionaba hace poco que jugó con el Torta Opazo. Acaba de irse a Everton. Singular decisión, por decirlo de alguna manera. ¿Cómo lo ve?
No me meto en las decisiones personales de cada jugador y, luego, son decisiones que uno las toma por algo. Después, sí, claro, son rivalidades diferentes, que uno sale del club y que le tiene más cariño a uno que otro, pero son decisiones. Estoy acostumbrado a tomar siempre la mejor decisión y a hacerlo en frío. Cada uno tiene pensamientos diferentes. Personal y cada uno sabrá por qué toda esa decisión…
-¿Hubiera jugado en Everton?
En 2017, cuando no pude volver a Wanderers, la representante que tenía en ese entonces me dijo que me querían, que qué pensaba yo. Le dije que no, que no había chance, que estaba loca…
-¿Estabas en San Martín de San Juan en ese entonces?
No, estaba en Argentina, parado. Ella habló con Wanderers y, no sé qué pasó, pero no se pudo. Justo se puso luego a hablar con la gente de Everton y le habían dicho que estaban interesados. Obviamente, luego me preguntó, sobre todo por mi pasado en Wanderers. Le dije que no había posibilidad, porque estuve un año en el club que me abrió las puertas de Chile, me había ido muy bien, me habían tratado bien y me dejaron mucho cariño. Era muy difícil de jugar en Everton, más que nada por respeto. Soy derecho en eso, no ando con vueltas y por más que sea por uno o dos pesos más, siempre trato de pensar bien las cosas. La decisión final fue no ir a Everton.
-Cortitas, para terminar: ¿el mejor plantel que integró en su carrera?
¡Uf! 2013 en San Martín de San Juan, que le ganamos 6-1 a Boca, en nuestra cancha. Y, después, 2014 en Wanderers, por haber llegado por primera vez a Chile…
-Los entrenadores de quienes más ha aprendido en su carrera…
Mauricio Pellegrino, en Estudiantes de La Plata, por el trabajo, la intensidad de cada entrenamiento. También, Rubén Forestello, de ese año en San Martín de San Juan; y finalmente Carlos Ramaciotti, que fue quien me hizo debutar en Primera ante San Lorenzo, por Gimnasia y Esgrima de Jujuy.
-¿Cómo le va a ir a Wanderers esta temporada?
Nos va a ir bien. Tenemos un gran plantel y el cuerpo técnico nos ha preparado. Me adelanto a que nos irá muy bien…
-¿Quiénes suben a Primera?
¡Y… Wanderers! Tengo esa mente positiva que nos va a ir bien…
-¿Y el segundo?
¡Nah! Wanderers solo. No me cargo a ninguno más, siempre por Wanderers nada más…








