Cuesta encontrar en el fútbol chileno a alguien con el currículum de Luis Mena Irarrázaval (28 de agosto de 1979). Ganó 13 títulos con Colo Colo y, más encima, defendió solo esa camiseta durante sus 18 años de carrera, salvo un paso a préstamo por Deportes Puerto Montt, por lo que el multicampeón es, sin dudas, un personaje fundamental en nuestro medio.

Jugador recordado y exitoso en el Cacique, evidente, pero hoy por hoy es obligatorio ponerlo en el ámbito donde se desempeña: entrenador de la Selección Chilena Femenina.

Es en el fútbol practicado por mujeres donde Mena ha hecho una carrera de técnico estelar: campeón de Chile con las Albas y encargado hoy en día de luchar por un cupo al Mundial de Brasil 2027 en la Liga de Naciones de la Conmebol.

El ex zaguero central es el invitado de Mario Salas en Área Técnica, el podcast de los expertos de En Cancha, para desglosar en profundidad los dos aspectos esenciales en su carrera futbolística: el Cacique y La Roja.

Una vida vestido de blanco...

-¿Cuándo fue tu debut como futbolista?

Siempre lo comento. Fue el 24 de noviembre de 1996, harto tiempo ha pasado. Fue un momento inolvidable, no solo para mí, sino también para mis padres, que siempre me han apoyado en este duro camino de ser futbolista. Tengo muchos recuerdos de ese día y quiero mucho a Calama, porque me tocó debutar allí, en un momento en que Colo Colo había sido campeón. Gustavo Benítez, que era el técnico en ese momento, se decidió por un par de juveniles en ese momento…

18 temporadas con la camiseta de Colo Colo. Foto: Photosport.
Luis Mena. 18 temporadas con la camiseta de Colo Colo. Foto: Photosport.

-¿A qué edad fue?

Yo era Sub 17, así que tenía 16 años. Debuté al lado de “monstruos”; Claudio Arbiza, un tal Mario Salas, ¡Ja!... Un montón de jugadores que también marcaron mi carrera. Si hay algo que tengo es buena memoria, entonces esas cosas me marcan. Entro en el entretiempo, porque a Marco Muñoz le cortan la ceja. Se me acerca Gualberto Jara y me dice “haz lo mismo que haces en la Sub 17”, esa fue la instrucción. Uno entra con nerviosismo y más encima en la altura de Calama, que siempre era incómoda para Colo Colo. La primera pelota que toco es una en que anticipo a Marcelo Álvarez, ¡imagínate de la época que estamos hablando!, vienes tú y me dices “¡bien fiera!” y ahí el pecho como que se me infló. Tuve muy buenos 45 minutos, lo que me abrió la posibilidad de que, al llegar a Santiago, Gustavo me dijera que no entrenaría con la Juvenil, sino con el plantel adulto. Fuimos a jugar la final de la Copa Chile, que también jugué unos minutos, así que me tocó ser campeón de Primera División y de la Copa Chile.

-¡De entrada!

Todavía tengo algunos recortes de eso, en que salgo dando la vuelta olímpica, después de ganarle a Rangers. La dimos abrazados, así que aparezco al lado del Coto (José Luis Sierra), de (Marcelo) Espina, de Barti (Marcelo Barticciotto), el Hueso (Ivo Basay). A los 16 años tener esa posibilidad de haber disfrutado tanto son tesoros que hasta hoy transmito, a mi familia, a mi hijo, que está también en esto del fútbol. Inolvidable…

-Siempre comento el tremendo grupo de proyección de Colo Colo en ese entonces. El 90 por ciento, más o menos, llegó a jugar en Primera División…

Fue la visión que tuvo en su momento el club, de tener esa visión deportiva y estructural que, a la larga, nos permitió desarrollarnos de una forma distinta y después llegar a los niveles que todos adquirimos. Ahí hay jugadores como Claudio Maldonado o Pablo Contreras, que llegaron a triunfar en el extranjero. Alejandro Escalona jugó en River Plate, en el Torino, en Gremio. Fue un acierto en ese momento. Hubo momentos en que también se centraron en la parte física, había semanas que ni tocábamos el balón y era correr y correr y correr. A veces nos juntamos y lo conversamos, para acordarnos de los profes que tuvimos; todas anécdotas muy lindas…

-¡Chuta! A nosotros, cuando nos tocaba jugar con ustedes, decíamos “otra vez con estos cabros”… Fue notable ese grupo de proyección. Y de esa época hay un montón que se dedicaron a ser entrenadores…

¡Ahí aparecían las patadas! Tuve la fortuna de que me dirigiera Marcelo Espina, Ivo Basay, que fui jugador con ellos. Una vez retirado, también hice algunas pasantías con el Coto (Sierra), aprendiendo de todo un poco… Quizás ustedes mismos (el plantel más experimentado donde Mena llegó) nos iban formando el carácter, sin que se dieran cuenta. En algún momento, ustedes empezaron a retirarse, a salir, y nos tocó a nosotros asumir esas responsabilidades, que fueron a partir de esos aprendizajes. Eso es algo que también le hablo a mi hijo que juega fútbol o a las jugadoras de la Selección, que aprendan. Uno de mis propósitos en la Selección ha sido darles oportunidades a las jugadoras jóvenes y lo primero que les digo es “usted va a ir a la Selección Adulta, pero aprenda de la Tiane (Christiane Endler), de Yanara (Aedo), la Pini (Fernanda Pinilla), de las grandes, que les ha tocado bailar más con la fea que con la bonita, pero hoy son cracks y están en el alto nivel.

La importancia del liderazgo en un entrenador

-¿Sientes que los técnicos a veces no nos preocupamos lo suficiente en potenciar el liderazgo?

Tiene que ser una formación integral. Los entrenadores también debemos serlo. Recuerdo mucho la época de Pandemia, en que había muchas charlas a nivel online y, en ese entonces, me preocupé mucho de eso, porque es importante ir aprendiendo de todos quienes uno pueda sacar lecciones. Pero me preocupé de hacer otras cosas también, cursos de oratoria, cursos de coaching, herramientas para este liderazgo que uno tiene que ejercer. Siempre me acuerdo de una frase que escuché de Manuel Pellegrini, que lo más importante que uno debe hacer es eso, administrar y gestionar dentro de un camarín. Él decía que los entrenamientos que había hecho en la Católica o en la Liga Deportiva, en River, son lo mismo. Que después cambian las intensidades. Cuando yo lo escuché, él estaba en el Real Madrid, claro dirigiendo a Cristiano Ronaldo y a los grandes, pero hacía básicamente los mismos entrenamientos.

-¿Te gusta ver lo que hacen otros entrenadores?

Soy un consumidor importante de entrenamientos, de aprender. Tengo muchos grabados de Manuel en el City, tengo todos los que hacías tú en el Sporting Cristal. De verdad que es una batería de ejercicios y estrategias que uno va adquiriendo. Claro que después, cuando te paras ahí, el liderazgo es importantísimo, cómo lo vas desarrollando, hay distintos tipos de liderazgo, también, por lo que es clave ir preparándose, ir estudiando, para el día de… Me quedó grabado lo que dijo Miguel Ramírez en este mismo programa: “Cuando llega la oportunidad, ya es tarde para prepararse”. Acabo de terminar mi curso de director deportivo, entonces todas esas cosas me van sirviendo para la gestión.

-Sigamos con tu carrera como jugador. Debutaste en 1996 y en 2000 te vas a préstamo. ¿Qué significó eso?

Fue duro, porque se dio de una forma algo extraña. Fue un día antes de la Noche Alba y no me habían llamado por si es que me tenía que presentar o no. Llamé a un dirigente para preguntarle qué hacía. Me respondió que, de acuerdo con el entrenador de turno, si me quería quedar me quedaba, pero con pocas chances de jugar. Le dije que lo que quería era jugar, deseoso por ir a jugar. Se me abrieron varias posibilidades y se concreta lo de Puerto Montt, por el profe Bigorra (Vladimir Bigorra) que estaba allí. Me había tenido en las Selecciones menores, así que me llama y me dice “Lucho, vente a jugar acá”. Claro, era un salto importante para mí, pero era dejar a mi familia, un tema muy personal. Lo asumí, porque quería salir.

El anecdótico paso del muticampeón por Deportes Puerto Montt.
Luis Mena. El anecdótico paso del muticampeón por Deportes Puerto Montt.

-¿Sirvió?

Mucho. Para madurar, para conocer el lado B del fútbol, porque en Puerto Montt no teníamos nada. Entrenábamos en una cancha de concha molida casi todos los días, porque el Chinquihue, el de Barro, el antiguo, lo pasaban solo una vez a la semana para hacer fútbol. Era conocer un lado que no conocía, así que me sirvió. Me encontré con profesionales que me ayudaron mucho, compañeros que también lo hicieron. Me decían “tienes que jugar, volver a Colo Colo y ganarte una camiseta”. Ahí fue la primera época en que empecé a entrenar por las tardes; como estaba solo en Puerto Montt, entrenaba en la mañana con el equipo y el PF, Juan Cristian Eitel, me tenía buena y me llevaba en las tardes a entrenar a la DIGEDER… ¡Uf, qué antiguo!...

-Claro, lo que es Chiledeportes ahora…

Exactamente. Al final, ahí empecé a conocer ese profesionalismo que necesitábamos tener y que quizás para mí ya era más tarde. Siempre les transmito a las generaciones más jóvenes que para ellos no es tarde poder ser profesionales de tomo y lomo. Firmar un contrato no te hace profesional, es una forma más integral de todo lo que tienes que hacer. En Puerto Montt lo conocí: cuidarte en la alimentación, en el descanso, en otras situaciones. Entrenar por fuera en las tardes, que lo hacen los grandes jugadores.

-Tuviste un partido en la Selección Chilena, con Nelson Acosta, en 1999 (21 de febrero, Fort Lauderdale, Florida, Estados Unidos 2-1 Chile)… ¿Recuerdo de eso?

Fue también un momento lindo. Veníamos del Sudamericano Sub 20, que habíamos tenido una buena participación. Se fijó en mí y tuve la dicha de debutar en la Selección Adulta. Fui capitán en la Sub 17, en la Sub 20, jugué en la Sub 23. Fue poco lo que participé en la Adulta…

-¿Ese fue el único partido?

Después participé en otros, pero no fueron categoría A. Dentro de todo, me quedó esa espinita clavada de no ser más partícipe en las Selecciones adultas. Pero por algo pasan las cosas: hoy, como entrenador, he podido disfrutar de sudamericanos, panamericanos, Copa América…

El gran dolor de Luis Mena con la camiseta de Colo Colo

-¿Te dolió mucho la final de Copa Sudamericana perdida en 2006?

Es el momento más triste que tuve como deportista. Perdí otros campeonatos a nivel nacional, pero ese equipo, cómo jugaba, las figuras que teníamos, el equipo base de la Generación Dorada, con Humberto (Suazo), Arturo (Vidal), Matías (Fernández), Jorge (Valdivia), Alexis (Sánchez), Claudio (Bravo), todo el soporte. Más allá de buenos jugadores, grandes personas lideradas por Claudio Borghi y su entorno. Era un grupo humano muy lindo y también merecía quedar en la historia internacional de Colo Colo. Eso es lo que más me duele. Claro, a pesar de todo, ese equipo está grabado en la historia, porque fue tetracampeón, vivió momentos espectaculares, pero habría sido hermoso para todos los que participamos de ese torneo, que nuestros nombres hayan quedado. Había merecimientos.

El momento mas triste en la carrera del ex zaguero central. La Copa Sudamericana 2006 estuvo muy cerca de Colo Colo, pero no se pudo.
Luis Mena. El momento mas triste en la carrera del ex zaguero central. La Copa Sudamericana 2006 estuvo muy cerca de Colo Colo, pero no se pudo.

-2012 fue un año redondo para ti. ¿Primer año como capitán?

Muchas veces me puse la jineta antes, pero ya que el técnico, que en ese entonces era Omar Labruna, te diga que eres el capitán del equipo, sin dudas que era el sueño de toda mi vida. Siempre fui capitán en las series menores, con el 3 en la espalda, y llegar a ese momento, cuando era más maduro, fue un espaldarazo importante y eso también me sirvió para mi desarrollo deportivo. Ese año fui elegido el mejor del torneo en mi puesto. Gran año, que recuerdo mucho. Me hubiera gustado ser campeón ese año, pero no se nos dio, el equipo no pudo llegar, pero de ahí en adelante disfruté mucho ser capitán de Colo Colo, que no es fácil, es una mochila tremenda, pero que si la sabes llevar, canalizar, es importante incluso a nivel país, porque aquí se dice que el presidente de Colo Colo está incluso por debajo del Presidente de la República…

-¿Cambió algo de ti en el camarín, cuando eras el capitán?

Siempre fui el mismo, he tratado de ser de una sola línea y el mismo tipo. Sí aprendí mucho de los capitanes que tuve en Colo Colo. De Ivo, por ejemplo, duro, fuerte, iba al frente. Uno fue aprendiendo esas cosas. Insisto: a veces, los grandes no se dan cuenta que van formando y forjando el carácter de los más jóvenes. Por eso los miraba con mucha atención, para ir aprendiendo lo bueno y lo malo, porque también hay situaciones que uno elegía no hacer. Me gustaba cuidar, guiar a los jóvenes, alentarlos. Más allá de las medallas que uno se puso siendo campeón, lo más importante es dejar una buena imagen como persona. Eso es lo que queda en el tiempo. Futbolistas somos un tiempo nomás, después seguimos siendo personas.

-¿Lo conseguiste?

Te pongo un ejemplo: Matías Fernández, un chico al que quiero mucho, que vi crecer, jugar de una forma increíble siendo el mejor de América; después él me abrió la puerta en Europa, para ir a conocer la Fiorentina, cómo trabajaba Vincenzo Montella, algo que me ayudó en mi capacitación. Él, cuando se retiró, en su discurso final que le entregó a la gente, me nombra a mí y nombra a Kalule (Rodrigo Meléndez)… Nunca lo imaginé. Claro, ese día yo dirigía a la Sub 17 de Colo Colo y cuando voy camino a mi auto, me empiezan a llegar mensajes, me llamaban y me llamaban. Era un periodista y me pregunta por lo que había dicho Matías. Yo ni sabía. Sin ser tan cercanos o tan amigos, él siempre agradeció lo que yo le pudiera haber transmitido; no sé si como capitán o como compañero, pero él lo agradeció en su retiro. Ahí uno dice “algo bueno hice”…

Un retiro no del todo grato...

-Te retiras en la temporada 2014. ¿Cómo enfrentaste ese momento? ¿Te retiraste bien? ¿Satisfecho?

Y llegué a los 12 años en Colo Colo, así que una carrera de más de 18 años… Fue rápido. Yo ya venía viendo que en algún momento me tenía que retirar. Estoy muy agradecido, además, de la gente de Colo Colo, Arturo Salah, Juan Gutiérrez, Alejandro Paul, por nombrar algunos. Con ellos siempre hablábamos de esto del retiro, porque ellos querían que yo siguiera trabajando en el club. ¿Dónde? Ellos me hicieron elegir. Me dijeron que me retirara, que me ayudarían y que yo fuera eligiendo el camino. Venía sacando mi título de entrenador…

-35 años…

Sí, joven. Me gustaba mucho el tema dirigencial, también la formación. Me dijeron “no te estreses ahora. Empieza a verlo”. Fui el embajador del club y me dieron muchas posibilidades… Aparte, fue en junio, así que esos seis meses para atrás no lo pasé muy bien, porque me sentía bien físicamente, quería jugar pero no se me dio esa chanche. No lo pasé bien con el entrenador de turno (Héctor Tapia). Y llegó un momento en que me sentí bien, porque me sentía muy capitán del equipo, veníamos de años sin triunfos y llega ese 2014 en que se dio todo y me sentía muy querido por mis compañeros. Entonces, yo era el que daba la arenga final, incluso en ese partido que jugamos con Santiago Wanderers que fue donde ganamos y nos quedamos con el título, que pudimos nuevamente ser campeones después de años malos. Pero, claro, no jugaba, entonces me sentía incómodo. Jugué el primer partido, que le ganamos a Audax Italiano, capitaneando el equipo, pero de ahí no lo hice hasta los últimos partidos. Entonces, iba siempre a la banca, no me ponían ni cinco minutos, entonces llegó un momento en que me sentí mal; cosa que hoy yo no haría como entrenador…

-¿Lo que te hicieron a ti?

Sí, lo que me hicieron. Soy muy respetuoso. La verdad es que me sentí muy incómodo. Es más, en el partido con Wanderers, estaba en la banca, el estadio lleno porque íbamos a ser campeones, y coreando mi nombre. Yo lo único que pedía era entrar cinco minutos. Yo sé que cuando ya estás más viejo o con trayectoria, hay jóvenes que lo están haciendo muy bien. Necesitaba jugar cinco o diez minutos, entrar a cerrar el partido o qué sé yo y no me lo dieron, pusieron a otro jugador. Ese día me dolió muchísimo. Me la tuve que comer. Salimos campeones, igual disfruté muchísimo, porque era un desahogo para todos y, jugara o no, siempre fui muy pro equipo. Llega el momento de recibir la Copa y yo me pongo atrasito, tampoco nunca me han gustado las luces ni nada de eso. Era Gonzalo Fierro el capitán y me llama. “Ven a recibir la Copa conmigo, que la vamos a recibir juntos”. Fue también un espaldarazo muy lindo.

-¿Ahí viene el retiro?

Me retiro después, porque termina ese campeonato, lo ganamos todo muy lindo, pero quedaron dos partidos pendientes por Copa Chile. Me toca jugar con Palestino en el Estadio Nacional. Estaba en la banca, faltaban como 20 minutos y me llaman. Íbamos 1-1. Entré como volante, a controlar un poco, y lo más emocionante, que quizás fue un presagio que no iba a jugar más, es que me pongo en la mitad de la cancha y Justo Villar corre desde el arco y me pasó la jineta de capitán. Yo entré casi llorando a la cancha. Nunca pensé que iba a ser mi último partido, porque yo esperaba jugar seis meses más, sabiendo que sería mi último ciclo. Hablé con los dirigentes, me habían dicho que sí, pero vi que desde el cuerpo técnico no había muchas ganas. Ahí vinieron Cobreloa y otros equipos que me querían llevar.

-¿Lo pensaste? ¿Terminar tu carrera en otro equipo?

Ahí apareció Arturo Salah, viejo zorro, y me dice “¿y qué vas a ir a hacer a otro lado?”. Le dije que quería jugar. “¿Pero vas a ir a ser campeón? Si has sido 11 veces campeón acá. Qué más quieres”. Yo le insistía en que quería jugar… Me terminó convenciendo. Así que no le dije a mi familia ni a nadie, muchas gracias, y me retiro…

-¿No te quedaste con algún sentimiento como que dejaste algo inconcluso?

No me cuestioné el retiro en ningún momento. Es que sabes que te tienes que retirar. Nosotros como entrenadores, tenemos que ir orientando a todos que esta profesión se acaba y se acaba rápido. Parece que fue ayer que me retiré y ya llevo como 11 años retirado. Así pasa. Venía pensando en eso, estaba haciendo el curso de técnico, me interesaba eso. Agradezco a Colo Colo porque pude seguir trabajando. Fui pseudo director deportivo, porque me encargaba de buscarles préstamos a los jugadores que no iban a querer en el cuerpo técnico. Entonces, me empecé a sentir muy útil, por lo que no tuve que vivir ese luto de levantarme en mi casa y a media mañana sentirme desocupado, sin nada por hacer. Al tiro empecé a trabajar, a tener un horario de oficina que, si bien distinto, me fui adaptando. Fui aprendiendo, empecé a hacer curso de dirección deportiva, de leyes, idiomas. Entonces, empecé a generar capital que después me permitió elegir y elegir bien.

Foto: Felipe Escobedo/En Cancha.
Luis Mena Foto: Felipe Escobedo/En Cancha.

De la cancha al buzo de entrenador...

-¿Cuándo te empieza a picar el bichito por ser entrenador?

Como contaba, empecé a trabajar en esto parecido a ser dirigente, conociendo la industria del fútbol, cuando se da la oportunidad con don Carlos Pedemonte. Justo el Cucho (Agustín) Salvatierra pasa a ser ayudante de Pablo Guede en el primer equipo y queda la categoría Sub 15 acéfala. Como yo trabajaba en la oficina de arriba, don Carlos me llama, porque había también hecho las prácticas ahí en Colo Colo de mis estudios en el INAF. Me cuenta que se le ocurrió esa idea: que entre salir a buscar a un entrenador o que yo empezara ahí mi carrera de entrenador, prefería la segunda opción. Me llamó la atención, le pedí que me dejara pensarlo un día con la almohada y la familia y al otro día le dije que sí.

-O sean Carlos Pedemonte fue el que dio origen a todo esto…

Claro. En la mañana trabajaba en la oficina y en la tarde me iba a la cancha. Lo podía compatibilizar. Estaba todo el día en el estadio. Ahí empecé, con la categoría 2001, Sub 15, y veo que hay jugadores de esa serie que cumplieron su sueño de jugar, como Ethan Espinoza, Pedro Navarro, Bryan Soto. Ahí ya me encantó también, volver a la cancha…

-¿Cuándo aparece el fútbol femenino en tu camino?

Llegué medio de rebote. Estábamos en Pandemia, dirigía a la Sub 18 de Colo Colo y estábamos trabajando desde la casa, vía zoom, y me llama Harold Mayne-Nicholls, que en esos momentos era vicepresidente de Colo Colo. Me dice que me tenía una pega, una misión: que me tenía que hacer cargo del fútbol femenino. Le dije “Harold, no conozco mucho el fútbol femenino, más allá de que he visto partidos y conozco algunas jugadoras. No sé cómo es la interna”. Y tú sabes cómo es Harold, medio relajado, me responde “Nah, si es lo mismo”. Y me explica también que son tres semanas, nada más. Justo habían echado al cuerpo técnico de Colo Colo Femenino (encabezado por la ecuatoriana Vanessa Arauz) y la ANFP programa un partido por el Chile 2 a Copa Libertadores. Colo Colo iba, pero después la U reclamó o no sé cómo fue, y para que no hubiera problemas, ya, se juega un partido. No había cuerpo técnico, así que me dicen que en esas tres semanas preparara el partido, indistintamente cómo me fuera, saca la tarea adelante…

-¿Y cómo fue esa llegada?

Me encuentro con unas cabras que, además de las ganas que tenían de aprender, eran muy dotadas técnicamente. Me empecé a entusiasmar. Además, en ese momento, los únicos que estábamos en el estadio éramos los planteles masculino y femenino; no había nadie más. Teníamos todas las comodidades. Jugadoras que, pese a haber vivido momentos muy duros en el fútbol femenino, eran muy profesionales. Llegó el partido y Universidad de Chile tenía mucho mejor plantel, con muchas jugadoras de Selección. Les dimos la pelea, perdimos 2-1 en el Estadio Santa Laura, pero nos quedamos con buenas sensaciones.

-Se suponía que hasta ahí llegaba la misión que te habían encomendado…

Recuerdo que estábamos conversando con los dirigentes afuera del camarín, mientras las jugadoras se cambiaban ropa y se me acerca la capitana. Me dice “Profe, ¿podemos hablar?”. Chuta, yo pensé “qué embarrada quedó”. Los dirigentes también, por favor. Yo preocupado. Entonces, la capitana comienza: “Profe, estamos muy contentas con su trabajo y queremos pedirles a los dirigentes que usted siga a cargo de nosotras”. Y yo como ¡¿qué?!

-¿Te sorprendió?

Claro, cómo no. A mí me habían contado que en el fútbol femenino las jugadoras son especiales, complicadas y que normalmente sacan técnicos y no que los ponen. Les agradecí por la confianza que me estaban dando. Les expliqué que le iba a dar una vuelta al tema y que si resultaba, estaría muy feliz porque creía que se podían hacer cosas buenas. Esa es la gracia del fútbol femenino, porque pese a esta profesionalización que se está dando, todavía hay mucho por hacer. Hablé entonces con Harold, con mi familia, y ya, listo, démosle para adelante. Asumí el fútbol femenino de Colo Colo, con todas las trabas que había por encima, y logramos sacar ese proyecto del femenino a flote.

El DT en su época en el primer equipo de Colo Colo Femenino. Foto: Prensa Colo Colo.
Luis Mena. El DT en su época en el primer equipo de Colo Colo Femenino. Foto: Prensa Colo Colo.

Colo Colo vuelve al primer plano del Futfem nacional

-Conseguiste dos títulos de Primera División, entre 2021 y 2023…

Es que Colo Colo había tenido una hegemonía impresionante durante mucho tiempo (10 títulos consecutivos entre 2010 y 2015 y un tricampeonato entre 2016 y 2017), pero hacía cinco años que Colo Colo no era campeón y que no iba a una Copa Libertadores.

-¿Qué genera el cambio, más allá de tu presencia y tu staff?

Yo creo que la credibilidad que generamos con las jugadoras, que nos dejaron entrar y se dejaron entrenar por nosotros. Fuimos al choque, al frente, en un escenario en que Santiago Morning y Universidad de Chile llevaban la batuta en esos momentos. El Chago tricampeón, luego la U campeona. Elegimos a algunas jugadoras que nos vinieron a reforzar, que creyeron en el proyecto. Después, siempre me ha gustado darle énfasis al fútbol formativo, así que creamos un plantel en que, hasta el día de hoy, que Colo Colo sigue siendo campeón, hay muchas jugadoras que yo llevé al club. Algunas que le saqué a la U, que las tuve que ir a convencer. Hoy, más allá de haber sido campeón y de que Colo Colo volviera a posicionarse en el fútbol femenino, el mayor legado que dejamos es que todas las jugadoras tengan contrato, que a las jugadoras jóvenes se les ayuda económicamente. Logramos y me tuve que pelear con todo el mundo para que ocurriera, que le pasaran una cancha de pasto exclusiva al fútbol femenino. Un camarín, porque no tenían camarín exclusivo…

-¿Le sumas el apoyo dirigencial por parte del club a este renacer de Colo Colo?

Es que también. Tuve que ir a convencer a los dirigentes de invertir, porque, claro, el problema del fútbol femenino es que los dirigentes siempre dicen que es solo gasto, no viene mucho. Pero yo les decía que teníamos que invertir para el día de mañana tener una vuelta de mano de todo lo que nos puede transmitir el fútbol femenino. Por eso digo: me peleé con los dirigentes, con los entrenadores, con el fútbol joven, porque lo primero que dije fue que el fútbol femenino tenía que salir del brazo del fútbol joven. Antes, el fútbol femenino lo dirigía el jefe técnico del fútbol joven, así que lo saqué de ahí también.

-Marcaste lineamientos claros…

Esa era la idea. Empezamos a traer jugadoras de renombre. Repatriamos a Yanara Aedo, trajimos a Ysaura Viso, goleadora de la Copa Libertadores, venezolana. A Paloma López se la fui a “robar” a la U. Eso nos permitió volver a competir de igual a igual con el Chago y con la U, salimos campeones nuevamente y posicionamos a Colo Colo en una Copa Libertadores.

-Pasaste de entrenar a un equipo a una Selección, una metodología totalmente distinta. ¿Extrañas algo del trabajo semana a semana o ya te adaptaste?

Al principio era extraño, porque estaba acostumbrado a la planificación semanal y en el acierto y error que podías ir midiendo semana a semana. Querías trabajar algo específico dentro del entrenamiento y o bien las jugadoras no entendieron o no salió como querías y pensabas “bueno, hagámoslo la otra semana”. En la Selección no lo puedes hacer y eso es lo que la gente a veces no ve. Nosotros tenemos ocho días, que son las fechas FIFA y en esos ocho días tienes cinco o seis entrenamientos, dos partidos de nivel superlativo, top, y tienes que ganarlos. Con jugadoras que vienen de otras metodologías, insertándolas a lo tuyo. Es bien difícil. Con el tiempo te vas adaptando y lo he pasado bien, lo he disfrutado. Se echa de menos eso del acierto y el error, cómo funcionó la semana y llegar al examen del fin de semana.

-Eso en la Selección no existe…

No lo tienes, sencillamente. De hecho, ahora estamos en la Liga de Naciones en que en abril tendremos tres partidos en 10 días. Vamos a jugar contra Argentina, Colombia y Uruguay, así que imagínate todo lo que tienes que preparar. Ahí viene lo entretenido de tener que hacer el análisis, qué están haciendo las jugadoras en sus clubes, para elegir en el momento preciso, como seleccionador, lo mejor para esos partidos.

-¿Cuáles son las deudas que tenemos como país para seguir profesionalizando el fútbol femenino?

En algún momento se fue avanzando. Cuando empecé en el fútbol femenino sentí avances significativos en este aspecto. Los equipos empezaron a jugar en los estadios, se le empezó a dar más condiciones al torneo, se crearon los contratos profesionales, que hoy es por ley. Pero siento que después de eso nos estancamos. En ese entonces nos transmitía DirecTV, luego Zapping y hoy en día, hace dos años que no nos transmite nadie, no hay ningún canal interesado en transmitir el fútbol femenino.

-La pura final se transmite…

Claro y como es Colo Colo vs. la U se genera ese morbo del Superclásico, pero hemos ido involucionando. Hoy todavía hay equipos que juegan en la cancha 2 sintética del complejo de por allá, a las 11 de la mañana, un día viernes laboral. Ahí tiene que haber una intervención de todos. Que los clubes entiendan que el fútbol femenino es un proyecto que puede ser de mucho crecimiento, que las jugadoras entiendan también que la profesionalización no es solo firmar un contrato, sino también que deben estar en su mejor forma para jugar fútbol profesional, en todo sentido. Que haya más espacios para practicar. Hoy solo tenemos dos categorías en el fútbol femenino: Sub 16 y Sub 19. Recién el año pasado se instauró una Sub 14, pero participaron cuatro equipos. Hay una brecha tan grande en la formación que les podamos dar en la formación a nuestras niñas entre el fútbol masculino y el femenino, Hoy, el masculino tiene Sub 8, 9, 10…

-¿Se notan esas carencias en la formación?

Claro, cuando llegas a una 16 o 19, que son las categorías de competencia, llegan mejor preparados los hombres. Encontramos a jugadoras en una Sub 20 que no saben cabecear, que no saben hacer un control base. Todos tenemos que ponernos el overol y trabajar y darle mucho más auge a la formación. Sin ir más lejos, el Chago Morning, que era uno de los protagonistas del fútbol, hoy desapareció, tercerizó sus categorías infantiles. Unión Española que hoy descendió a Primera B, lamentable porque es un equipo importante en el fútbol chileno, lo primero que hicieron fue desaparecer a las categorías menores del fútbol femenino. Entonces, ahí es donde tenemos que dar el salto de calidad. De parte de todos: dirigentes, jugadoras, entrenadores, el staff, que vayan mejorando. Sigamos capacitándonos todos, para que las jugadoras reciban mejores herramientas desde todos lados.

El director técnico de la Selección Chilena Femenina, en el duelo amistoso ante Bolivia por la Liga de Naciones Femenina. Foto: Felipe Escobedo/En Cancha.
Luis Mena. El director técnico de la Selección Chilena Femenina, en el duelo amistoso ante Bolivia por la Liga de Naciones Femenina. Foto: Felipe Escobedo/En Cancha.

Momentos y protagonistas...

-Hagamos preguntas con respuestas al grano. El mejor jugador que te tocó dirigir…

Lo tuve en los brazos apenas después de nacer, después lo dirigí en diferentes categorías y hoy lo veo triunfar: Vicente Pizarro. En la época de la quiebra, Jaime era nuestro entrenador y con su señora llegaban con el Vicho en el coche, él es de 2002. Entonces, como yo soy guaguatero, lo agarraba y todo el cuento y después lo tuve en categorías mejores. Es increíble, pero no lo tenían tan bien evaluado, no veían la dimensión que podía adquirir. Empezó a rendir de manera increíble. Tiene una calidad técnica y táctica y algo que siempre lo he destacado, que cognitivamente es muy inteligente. Comprende rápidamente las situaciones del juego y es uno de los jugadores más completos que me tocó dirigir.

-¿Y la mejor jugadora?

Sin dudas que las dos “viejas”, como digo yo de cariño. Cristiane Endler, quien ha sido la mejor jugadora del mundo y muchas veces me preguntan si es difícil entrenarla y respondo que para nada. Es la más profesional que tengo, es de las que llega más temprano, se entrena siempre como la mejor, siempre está apoyando a las compañeras. Cuando ve algo que no va bien, es la primera que toma las riendas. El haber dirigido a la mejor portera del mundo es un privilegio. Y Yanara (Aedo), que me saco el sombrero ante ella, porque ha sido una jugadora muy respetuosa del proceso, ha estado siempre con nosotros, tira el carro para adelante. Hay veces que le toca jugar, otras no, pero siempre es la misma. De verdad que su trayectoria es increíble y siempre está ahí.

-¿Qué director técnico te motivó a ser DT?

Carlos Pedemonte fue el que me fue a buscar, cuando era jefe técnico en Colo Colo. Pero de todos he ido aprendiendo un poquito. Me gustaba mucho Jaime Pizarro en su momento, en el año en que estuvimos en la quiebra. Era un técnico que venía muy avanzado, con muchas ideas innovadoras. Sin dudas que el Bichi (Claudio Borghi), sobre todo en la parte humana, que es eso de la gestión, eso de saber cómo manejar un equipo. De todos trato de aprender.

-¿Te gusta mirar el fútbol chileno?

Todo el día y mi señora me reta a veces, que me dice “ya estás viendo fútbol”. Pongo siempre fútbol, a veces me detengo más otras veces lo veo de reojo. Todo el fútbol nacional, el femenino ahora se transmite menos, pero lo dan por Youtube y ahí estoy metido. Me encanta ver fútbol y siempre ir sacando cositas.

-¿En qué equipo internacional te hubiera gustado jugar?

El Milan. En mi época de adolescente, veía mucho a ese equipo de Gullit, Van Basten. Arrigo Sacchi. Fue una de las tendencias que se vivió en ese momento, antes de que aparecieran Klopp, Guardiola y todos esos. Había un jugador en esos tiempos que me encantaba como central que era Danny Blind (neerlandés), me fijaba mucho en él. Un club llamativo que tuve la fortuna de conocer cuando me fui a capacitar a Europa y lo encontré fantástico.

-¿El compañero más talentoso que tuviste?

El Mati (Matías Fernández) y eso que tuve a muchos compañeros talentosos, como el Mago (Jorge Valdivia), Alexis (Sánchez) y prácticamente toda la Generación Dorada. Jugué con Charles Aránguiz que hasta hoy marca una tendencia en el fútbol chileno. Chupete (Humberto Suazo) y antes jugué con el Ivo, Barti, el Coto… Pero Mati, en su prime, de verdad que era intratable. Siempre me molestan por un pase que le di en la mitad de la cancha, que después se pasa a medio O’Higgins y hace el gol. “Lo dejaste solo”, me dicen… Cuando lo veo, le digo siempre, ¿te acuerdas cuando te dejé solo?

-¿El estadio más difícil para jugar de visita?

En el medio nacional, el más difícil en su momento y que era inexpugnable para Colo Colo era Calama. Y más encima en el estadio antiguo, cuando la hinchada de Colo Colo la ponían allá lejos, que ni los escuchabas. Era todo naranja y con esa sirena que te ponen.

-Lindo estadio, motivante…

Y aparte tenías a la gente allí encima, que te gritaba. Por eso digo que le tengo mucho cariño a Calama, porque debuté ahí y, si no me equivoco, soy el jugador de Colo Colo que más ganó allá. Ganamos un montón de veces, lo hicimos después de 23 años…

-¿El jugador que más te costó marcar?

El Heidi (Pedro) González era espectacular. Además, se te giraba para los dos lados y era increíble. El Beto (Alberto) Acosta, el Bichi (Esteban) Fuertes en la Católica. Marcelo Salas en la U, que era impresionante. De ellos me acuerdo, que en la noche anterior ni dormía pensando para dónde me iban a girar.

-¿Quién te gustaría como capitán de Colo Colo hoy?

No conozco mucho la interna de Colo Colo, pero creo que Arturo (Vidal) es el más representativo. Como pasa en el Barcelona, si no naciste en La Masía, tienes que hacer muchos méritos y ganar muchos títulos. El Tuto (Fernando de Paul) es un buen tipo, dentro del camarín es maravilloso, pero si tuviera que elegir a alguien, por trayectoria, por jerarquía y todo lo que mostró en el mundo es Arturo. Lamentablemente, tenemos eso de ser chaqueteros y a la primera de cambio… Sé que ya está en una etapa de su carrera más de salida que de otra cosa, pero en general, con lo que trasciende, es él. Es como lo que nos pasa con Tiane Endler. Nosotros la ponemos al arco y el equipo rival ya se siente amedrentado. Con Arturo, lo mismo.

-La última: ¿Qué significa Colo Colo para ti?

Todo, pues. Me crie ahí desde los 12 años. Me fui a probar como todo niño que tiene la ilusión de jugar fútbol, de la mano de mi mamá y mi papá. Tuve la gran oportunidad de, a los 15 años, hacer mi primera pretemporada en Cuba, con todos los monstruos que había ahí. Mi primera concentración fue con Hugo Rubio, ¡imagínate! Después jugué con Eduardo y con Diego; tres generaciones. Me formé como jugador, como persona. Me ayudaron mucho en mi vida de joven, me entregaron herramientas. Después fui jugador, gané 11 títulos con el club, jugué muchísimos años. Pseudo dirigente, entrenador del fútbol formativo, ¡de futsal! Que me llevaron a dirigir una Copa Libertadores en Brasil. Dirigí al fútbol femenino. En resumen, me falta dirigir al primer equipo masculino nomás y la hago completa. Ha sido todo…

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