A Robert Duvall le gustaba el fútbol. El célebre actor que interpretó al consigliere de Vito Corleone y a un coronel estadounidense que amaba el olor del napalm en la Guerra de Vietnam era estadounidense, jamás fue a una cancha en los primeros 60 años de su vida y no entendía nada del deporte.

Hasta que conoció a Luciana Pedraza, actriz argentina 41 años menor, con quien aprendió el tango y a gustar del fútbol. Por eso, cuando le ofrecieron hacer de entrenador en la película “A shot to Glory” (Michael Corrente, 2002), aceptó encantado.

En la cinta -que se puede encontrar en Youtube-, Duvall encarna a Gordon McLeod, un retirado técnico que acepta dirigir al modesto Kilnockie, un equipo ficticio de una pequeña caleta escocesa que trata de escapar de una amenaza concreta: el dueño del club -un millonario estadounidense- quiere trasladarlo a Dublin. Para salvarlo, recurre a su yerno, un delantero centro del Celtic que está al borde del retiro.

Jackie McQuillan, que así se llama el personaje del delantero, es interpretado por Ally McCoist, un futbolista que marcó récords en el Rangers, jugó el Mundial de 1990 con su Selección y, tras el retiro, se convirtió en comentarista de televisión. Para filmar las escenas donde debía lucir la camiseta del Celtic, se ponía una del Rangers debajo, para no ganarse el odio de sus fanáticos, en una enemistad célebre entre equipos que representan a católicos y protestantes en Escocia.

Duvall se entusiasmó con el personaje y el fútbol, participó activamente en la reunión por el vigésimo aniversario de la cinta y volvió a interpretar a un entrenador en “Kicking & Screaming” con Will Ferrer, pero eso es mejor olvidarlo.

Para hacer su rol de McLeod, Duvall debió hacer un recorrido por varios pequeños estadios de Escocia, asistió a varios partidos e incluso tuvo un rol de comentarista en la transmisión de la BBC para la final de la Copa de Escocia. Su afición por el balompié se mantuvo intacta, al punto que en el 2012 asistió al Etihad Stadium para un clásico de Manchester, donde confesó que había bautizado a uno de sus perros como “Jimmy Johnstone”, el ídolo de los Celtics.

Un consigliere completo. Según la BBC, “un inesperado héroe de culto para el fútbol escocés”.

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