Te invito a mi fiesta

El Mundial Sub 20 es un evento muy bonito. Pero se trata de un torneo menor dentro de la FIFA, financiado en gran parte por el Estado chileno, el IND, y que no puede ser la tapadera de la nefasta gestión de Pablo Milad y sus amigos.

Pablo Milad y la Copa Sub 20 La fiesta de 15 del presidente de la ANFP. (DRAGOMIR YANKOVIC/PHOTOSPORT/DRAGOMIR YANKOVIC/PHOTOSPORT)

El miércoles pasado se realizó en el coliseo central del Estadio Nacional la presentación del trofeo de la Copa Mundial Sub 20 Chile 2025. Fue un evento modestísimo, donde la copa plateada se presentaba en una mesa cubierta por una innecesaria cúpula de plástico dispuesta en la recta de los cien metros de la pista atlética. Salvo la prensa, funcionarios gubernamentales, mascota y miembros del comité organizador local, además de los consabidos jardineros y aseadores que siempre están en el lugar, no hubo demasiados testigos de la ceremonia. ESPN la calificó de “sobria”.

La noticia fue relegada a espacios secundarios en los distintos medios especializados. Algunos apenas la mencionaron y otros la omitieron directamente. La pelea en los pasillos de la Conmebol entre Universidad de Chile e Independiente o la búsqueda de un nuevo entrenador de Colo Colo acapararon los esfuerzos de la prensa. El hecho que el trofeo vaya a recorrer el próximo mes el país completo de “Arica a Puerto Williams” no pareció ser un gancho muy efectivo.

Como testigo de la indiferencia, afuera del coliseo central, un cartel de bienvenida al Mundial Sub 20 hecho con cholguán y poca artesanía se hinchaba por la humedad de las últimas lluvias.

El evento, interesante y con una respetable tradición, se volvió un objeto paradojal para el fútbol chileno: por un lado se trata de un Campeonato Mundial de jugadores competitivos, muchos de ellos integrantes de planteles estelares de las mejores ligas; por otro, el devastador y negligente manejo de la ANFP que tiene a nuestro fútbol en la agonía y a un paso de la disolución, lo utiliza como último petardo, el último ollazo para salvar, no ya la gestión, que es insalvable, sino la imagen de Pablo Milad y sus amigos.

Después de haber incinerado absolutamente todo -los descuentos de dinero que aplicará TNT desde el próximo mes son el último pero no definitivo capítulo-, a la ANFP sólo le queda el Mundial Sub 20 para esconder cinco años de ineptitud, gobierno sin rumbo y hasta tontería pura y dura. Y para ello, desde Quilín no se ahorraron en malas ideas. Como viene siendo costumbre, decidieron parar el campeonato de Primera División en el momento culminante, en la recta final, cuando Coquimbo se escapaba en búsqueda de su primer título, la U corre contra el tiempo en su búsqueda, Palestino y Audax luchan por cupos en la Libertadores, hay una carnicería por entrar en la Sudamericana, donde Colo Colo está involucrado y abajo cada fin de semana se juega una final para evitar el descenso. A pesar de la mala administración, el campeonato chileno está competitivo e interesante. Es un final con mucho suspenso.

Y lo paran 35 días porque la “FIFA nos obliga”. No sería la primera mentira que sale desde la ANFP. Supongo que la FIFA también obliga a detener el campeonato de Ascenso. Porque desde Quilín salió la misma orden. Se para todo. No todo, la Segunda Profesional puede continuar con su fantasmal presencia en medio de clubes quebrados y sueldos impagos.

Los torneos de Primera y Ascenso se detienen por dos cosas: La primera y más visible ya fue descrita en esta columna, es que Milad necesita mostrar “algo” en su gestión. Y para esto, le da lo mismo llevarse puesto todo el fútbol chileno. Es su fiestita de 15 y nadie se la va a arruinar. Ante el desplome total de la actividad se asoma un manotazo de ahogado vociferando: “Pero tenemos Mundial Sub 20”. Más subdesarrollado no se consigue.

La otra razón es más profunda y destructiva: los clubes, una vez más, cobran los derechos de televisión sin jugar. No hay que pagar viajes, comidas, concentraciones, seguridad, hoteles... nada. Todo para adentro. Una práctica viciosa que parece no detenerse ni ante el conflicto con TNT que le costará 34 millones de dólares a la ANFP.

El Mundial Sub 20 es una fiesta muy bonita. Pero se trata de un torneo menor dentro de la FIFA, financiado en gran parte por el Estado chileno, el IND, y que no puede ser la tapadera de la nefasta gestión de Pablo Milad ni menos la palada final sobre nuestro fútbol.

section logoSobre el autor

Premio Nacional de Periodismo Deportivo 2011, Director de El Gráfico 2009-2014, Redactor de Deporte Total, La Tercera, Don Balón, Triunfo y La Nación, Columnista de El Mercurio, Publimetro, AS y La Tercera, Comentarista de Chilevisión, TVN, Canal 13 y Canal 2.