
La de siempre no falla. ¿Qué hacer con la Segunda División? Los clubes de la tercera categoría del fútbol chileno malviven en medio de exigencias draconianas.
El año recién pasado fue habitual ver cómo detonaban cuadros imposibilitados de cumplir con sus remuneraciones, en un torneo que parte en marzo y concluye en noviembre, con 26 fechas. En promedio disputan menos de tres partidos por mes, con desplazamientos desde la región de Coquimbo hasta Los Lagos.
Abandonadas a su suerte, en los últimos tres veranos, las oncenas que militan en esta división claman por alguna ayuda. Hoy dicen que no iniciarán el campeonato si es que no se modifican las Bases. En el actual escenario, plantean, no están en condiciones de jugar más de siete meses. El panorama variaría si se modificaran los incentivos deportivos. Hoy sube uno y bajan dos. El premio es mínimo. Si hubiera un segundo ascenso o al menos una promoción, con el décimo quinto de la Primera B, la situación se alteraría.
Algo que no ocurrirá. Los clubes del Ascenso defienden como hueso santo su corralito. El dinero que llega por los derechos de televisión es el que aleja cualquier discusión razonable y deportiva. Los creadores de la Segunda División, en la orgía dirigencial de Sergio Elías Jadue Jadue, se hacen los cuchos. Hace más de una década salvaron al Deportes Copiapó de Felipe Muñoz y ahora hay que arrastrar un cadáver que le cuesta millones de pesos a modestas escuadras, sin ningún retorno.
Con la reclamación de Unión Española y Deportes Iquique lista para ser presentada en los tribunales ordinarios, por la colisión entre el Reglamento y las Bases de la ANPF, el incendio de la Segunda División amenaza con calentar aún más el verano y los escritorios de Quilín. El Sifup cuida los puestos de trabajo de unos 260 jugadores. Su postura es legítima, aunque está el riesgo de perderlos a todos si persiste la posición de las instituciones que forman la 2D. ¿Qué harán esos futbolistas? La prudencia llama a diseñar un marco que atenúe la debacle que supondría esa escalada de cesantía.
Es quizás el minuto de una mesa negociadora que zanje este zapato chino. El descendido Santiago Morning sufre ahora en carne propia lo que viven sus compañeros de división. En un Ascenso que se anuncia fratricida, uno caerá y afrontará la travesía eterna por el desierto. El directorio de la ANFP, con la presencia de un par de clubes de Primera División, el Sifup, los representantes de la 2D y la ANFA tienen que elaborar una carta de navegación corta y simple.
La camisa de fuerza que implicó llevar la repartición de las platas de la televisión a los estatutos es la piedra de tope para cualquier avance, a partir de la mezquindad y ceguera de los 32 que conforman el Consejo de Presidentes, que solo piensan en el cheque que llega por los derechos de TV. El punto, como lo dijimos en los párrafos precedentes, es que cada noviembre uno de los 32 cae al infierno. Eso no lo ven o no lo quieren ver.
Sería también el momento de resolver la vergonzante trama que soportan los futbolistas que son dejados en libertad de acción antes de cumplir los 18 años, quienes, a partir de la norma de los derechos de formación, quedan atrapados y casi impedidos de seguir su carrera. El abogado Javier Gasman encontró un lucrativo negocio, buscando jugadores susceptibles de ser cazados por esa regla. Avisa a los formadores, ofrece sus servicios y demanda a los elencos que osan fichar a jóvenes que aspiran a desarrollar su carrera en una cancha de fútbol.
Es cierto que los clubes tienen que disponer de un resguardo por los años en que formaron a ese proyecto de jugador. La aplicación de la solidaridad deportiva surgió porque muchos fueron esquilmados por empresarios o equipos de mayor calado, que se robaban a sus joyitas.
Establecer un protocolo como el que usan algunas instituciones locales o argentinas, donde se resuelven los porcentajes de recompensa para el formador, en el caso de que jugador dé un salto tardío, es una salida razonable. Le matarían la gallina de los huevos de oro a los oportunistas de siempre, esos que se sirven del fútbol y lo tienen en la lona.







