
Xabier Azkargorta podrá haber sido discutido como entrenador, pero sus frases eran tan ocurrentes como irreprochables. Eso de “se juega como se vive” es una verdad en el fútbol. Si lo aplicamos a este Colo Colo 2026 podríamos ampliar la idea a “se juega como se administra”. Lo sucedido el sábado en Playa Ancha, ante un tristísimo marco de dos mil quinientas personas, no debiera sorprender. La manera en que ha sido gestionado el club albo sólo puede llevar al desastre deportivo, porque el económico ya está ocurriendo.
Colo Colo juega mal. Lo lleva haciendo un año, desde que comenzó la temporada 2025 con el pícaro Jorge Almirón apostando a la buena suerte para sostener su trabajo. Hace rato que se fue Almirón pero las cosas no mejoran. Al contrario, empeoran. A Fernando Ortiz se le eligió en su momento, por sobre Pablo Guede por ejemplo, sin que mediaran argumentos deportivos muy claros. Lo trajeron de emergencia y ya. Luego se le pusieron metas deportivas que supo incumplir rigurosamente. Se salvó por sus intentos de disciplinar el camarín, no mucho más. Con eso le bastó al directorio de Colo Colo para mantenerlo.
En esa fragilidad Ortiz lleva su trabajo. Y si se le suma un accionar cada vez más personalista, arbitrario e incluso absurdo de Aníbal Mosa, las cosas no pueden resultar bien. Lo ocurrido la última semana fue una muestra más del proceso de confusión y desorden que reina en el club. Prestaron a Cristián Zavala a Coquimbo sin preguntarle al club nortino. Además, Ortiz no tiene un jugador de las características de Zavala tras la partida de Cepeda y la lesión de Bolados. ¿Lo echaron? ¿Pidió irse? Un despelote.
Con Esteban Pavez las cosas andan por las mismas. ¿El volante se quería ir o Colo Colo, Mosa es decir, lo quería echar para congraciarse con los hinchas más agresivos? Se va Pavez y la noticia es que están buscando un jugador de las características de Pavez. No se entiende nada.
El equipo mostró cambios de esquema y poca consistencia en la pretemporada. Exactamente lo mismo que ocurrió en el final de la temporada anterior. Los errores defensivos se acumulan y parece que cualquiera puede pasar por encima de este Colo Colo. El partido del sábado contra Limache fue un Fernando Ortiz auténtico: escaso peso ofensivo, volantes anticipados, grandes espacios por las bandas y una línea de zagueros lenta, que corre contra su propio arco.
“Estoy conforme. Básicamente es un equipo que estamos encontrando la mejor versión. Vuelvo a insistir, es una derrota que nos duele a todos, pero hay que seguir trabajando para poder encontrar la forma que queremos”, dijo el entrador post 3-1 en contra. Una frase modo Ricardo Gareca. Siempre están conformes y seguirán trabajando para encontrar lo que quieren.
Al final es comprensible que Ortiz se pusiera el casete y dijera una frase de manual. En el fondo, no tenía nada que decir. La realidad lo excede por todos lados. El club se administra de cualquier forma, a los volantazos, le traen jugadores que no pide y debe alinear obligado a otros. Si sumamos a todo eso su propia incapacidad, el resultado está cantado.








