La vida cotidiana del fútbol chileno a veces nos oculta situaciones que explican su dramático momento, donde la cabeza de la ANFP se esmera en manejar a la Selección Nacional con lógica de club chico.

El papelón de la delegación presidencial del Biobío, encabezada por Eduardo Pacheco, puso en cuestión la diputa del partido entre Huachipato y Universidad de Chile, que se jugará sin público. Una postal que les encanta a los sucesores de los antiguos intendentes regionales (con alguna excepción), quienes ceden a las presiones del oficial de turno de Carabineros local, que sabemos, suben y bajan el pulgar.

Pacheco se anotó con una de las declaraciones de 2026, al solicitar que la U no se concentrara en la región para un duelo programado a las 12 horas. Cero fútbol y nada de sentido común del funcionario de marras. Si a eso agregamos la pretensión de Unión Española ante los tribunales ordinarios de revisar su descenso a Primera B y las esquirlas que dejó la derrota de Colo Colo ante Deportes Limache, entendemos que pasara inadvertida la declaración del gerente de Selecciones nacionales, Felipe Correa.

Durante el reconocimiento en Juan Pinto Durán a la Selección Sub 17, que obtuvo el tercer lugar en el Mundial de Japón de 1993, Correa oficializó lo que se fraguó luego de la eliminación de Chile a la Copa del Mundo de Norteamérica. No tendremos seleccionador nacional. Se prolongará el interinato de Nicolás Córdova.

Una situación que nos retrotrae a marzo de 1977. Chile quedó fuera de Argentina 78 y no tuvo entrenador hasta 1979, cuando Luis Santibáñez inició el proceso de la Copa América, con el objetivo de llegar a España ’82. “Locutín” ensayó en la derrota 4-2 frente a Escocia, del 15 de junio de 1977.

Una noche fría, en la que Antonino Vera, en su crónica de la revista “Estadio”, estimó que el debutante Waldo Quiroz y Julio Crisosto fueron los mejores. El iquiqueño anotó los dos goles en su despedida de la “Roja”. Los 17.625 espectadores que asistieron a Ñuñoa disfrutaron de Kenny Dalglish, autor de la apertura y para muchos el mejor futbolista europeo del momento.

Menos corta fue la acefalía posterior a España ’82, porque Luis Ibarra tomó el equipo para la Copa América 1983. La eliminación en Caracas, en un amargo 0-0 con Venezuela, truncó el paso del “Turco”. En tiempos inestables, con Chile clasificado a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles ’84, Isaac Carrasco armó la oncena que empató sin goles en el Nacional con Inglaterra el 17 de junio de 1984. Vicente Cantatore dirigió por única vez a la Selección el 28 de octubre, en el triunfo 1-0 sobre México con gol de Jorge Aravena.

Pedro Morales se vio en la obligación de asumir en el verano de 1985, cuando el calendario mostraba que Chile debutaba el 3 de marzo en Quito, frente a Ecuador, en las eliminatorias para México ’86. El ciclo del técnico campeón con Huachipato, Everton y Colo Colo acabó en el 2-2 Paraguay en Ñuñoa, donde se sentenció la eliminación en el Repechaje.

En 1986 se jugó un amistoso con Brasil, antes del Mundial. Igualdad 1-1, con Lucho Ibarra otra vez en la banca y Manuel Pellegrini en su exclusivo partido internacional. Vendría la etapa de Orlando Aravena, con una excepción. El 9 de diciembre de 1987, Chile cayó 2-1 con Brasil en Uberlandia. Manuel Rodríguez Araneda estuvo en la banca y Gustavo Huerta fue uno de los centrales titulares.

La última vez que hubo improvisación fue en 2002. El 17 de abril, César Vaccia se sentó en la banca en la derrota ante Turquía 2-0, en Kerkrade, Países Bajos. Chile venía de ser último en las eliminatorias para Japón-Corea del Sur 2002, tal como sucede hoy, cuando el directorio de la ANFP decidió que no habrá seleccionador titular en el primer semestre y no existe certeza de si se designará a alguien distinto a Córdova en el segundo.

Retrocedimos casi cuatro décadas y repetimos la fórmula de la ignominia de las eliminatorias de 2002. Es la dinámica de los dirigentes que piensan como club chico, que apuestan por los interinatos, a ver si le pegan el palo al gato y se ahorran un contrato.

Su primaria inteligencia futbolera les impide visualizar que las Selecciones son un proceso permanente, que el técnico podría sacar conclusiones y delinear el equipo en la Serie FIFA de marzo con Nueva Zelandia, Finlandia y Cabo Verde, sumando los dos amistosos de junio antes del Mundial. En la nefasta administración de la dupla Milad-Yunge, el manejo de las Selecciones Nacionales es quizás el punto culminante. En este rubro se sacaron los zapatos.

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