Nada como la Copa Libertadores en el fútbol sudamericano. La semana que termina nos recordó que es apasionante, única, con desenlaces inesperados, que agigantan su embrujo. En la resolución de las llaves de primera fase, Deportivo Táchira, 2 de Mayo y Juventud Las Piedras siguieron con vida en emotivos cruces con The Strongest, Alianza Lima y Universidad Católica de Quito.

Los venezolanos de Táchira y los uruguayos de Juventud Las Piedras avanzaron en la definición por penales. Los orientales dieron vuelta la serie, a pesar de caer en casa en el cotejo de ida. Los paraguayos de 2 de Mayo soportaron el asedio de Alianza y exhibieron la competitividad característica de los cuadros guaraníes.

En la segunda etapa inician su participación los elencos chilenos. Huachipato se traslada hasta Venezuela para medirse con Carabobo, mientras que O’Higgins espera en El Teniente a Bahía de Brasil. El momento de los acereros es potente. Vencieron a Universidad de Chile y golearon a Everton en La Calera. Los pupilos de Jaime García aprovecharon que el Nicolás Chahuán es terreno neutral y no perdonaron la carencia de confianza de los ruleteros, sumidos en una crisis que viene del año pasado.

El comienzo del conjunto de García, más allá de la derrota ante Cobresal, es auspicioso. Hoy lucen a Maximiliano Gutiérrez, quizás el delantero más desequilibrante del medio local. El potente extremo derecho, que se mueve por las dos bandas, sigue en alza, justifica sus convocatorias a la Selección Chilena y en esta Copa Libertadores puede dar el salto definitivo al exterior. Tiene remate de media distancia y, según su entrenador, “buena cabeza”. De él depende.

Huachipato no tiene nombres rutilantes, pero sí eficientes para afrontar el desafío continental. El argentino Ezequiel Cañete se afirmó rápido en la construcción, con una pegada siempre necesaria. Lionel Altamirano cumple su rol en el ataque, que sumó el retorno de Maximiliano Rodríguez; en el arco hay una interesante batalla entre el joven Sebastián Mella y el uruguayo Rodrigo Odriozola, mientras el liderazgo de Rafael Caroca y Claudio Sepúlveda marca pautas entre muchos jóvenes.

O’Higgins es la otra oncena nacional, que llega como “Chile 3”, luego de ocupar el tercer lugar en el torneo de Primera División. Lucas Bovaglio, de buen rendimiento en Palestino, sucedió a Francisco Meneghini, que partió a la U. Los celestes tienen una tarea compleja. Bahía, terminada la tercera fecha, lleva siete puntos en el Brasileirao, donde comparte la punta con Palmeiras, Sao Paulo y Fluminense. Como visita derrotó a Corinthians y Vasco de Gama e igualó en casa con Fluminense. En su plantilla resaltan los veteranos Everton Ribeiro y William José, dos delanteros de fuste. Otro nombre para tener en cuenta es Jean Lucas, volante central, que en septiembre enfrentó a Bolivia por las eliminatorias.

O’Higgins ya mostró poderío en El Teniente este 2026. Se impuso 2-1 a Deportes Concepción y 1-0 a La Serena. Seis puntos de local, claves para sustentar el presente ciclo. Bovaglio mantuvo la base, aunque sufrió dos bajas relevantes: Juan Ignacio Díaz en la zaga y Maximiliano Romero en el ataque. Los centrales argentinos Alan Robledo y Miguel Brizuela resaltan por su fortaleza, en una mitad de la cancha en la que Juan Leiva es el organizador, con la claridad de Bryan Rabello y Martín Sarrafiore de tres cuartos de cancha en adelante, sumándose el trabajo del extremo Francisco González.

Habrá que ver cómo reaccionan ante esta exigencia los mundialistas Sub 20 Felipe Faúndez y Rodrigo Godoy, suplente hasta ahora. El uruguayo Thiago Vecino es opción como delantero centro. El zurdo Bastián Yáñez y el argentino Benjamín Schamine son alternativas.

Huachipato y O’Higgins se aprecian frescos, pero la Copa Libertadores, sabemos, es una exigencia física, futbolística y mental superlativa. En 180 minutos veremos qué suerte corren nuestros representantes.

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