Lentos como tortugas estamos.

Es difícil comprender cómo los tribunales del fútbol o la propia directiva han sido incapaces de fallar el caso de los seis extranjeros de Unión La Calera, que distorsiona una tabla por fin al día y coloca una cuota de incertidumbre sobre el arranque del torneo. Debería ser tan simple como apretar el “enter” en el computador para saber si hay falta o no. Pero se toman su tiempo los señores.

Además, ingenuos. Porque nadie podría sorprenderse de que el principal auspiciador de los clubes chilenos, una casa de apuestas con origen en Aragua, sede en el Caribe y nula experiencia en el medio local se atrasara con los pagos iniciales, que con tanta urgencia requieren nuestras sociedades anónimas.

Y pavos. Nadie está en contra de Chayanne y mucho menos de las señoras que fervientemente persiguen su arte. Pero es más que obvio que sus recitales dañaran las canchas de provincias, tan requeridas como maltratadas. Concepción volvió al fútbol de Primera con dos equipos que, de verdad, no se merecen tanto estropicio. Así las cosas, están invitando a ponerle sintético a todos los estadios para rentabilizar, en la más fácil, el funcionamiento de los recintos, aunque eso nos aleje todavía más del primer mundo futbolístico.

Hay mejoras innegables en diversos aspectos que quedaron bajo la carpa protectora del acuerdo reparatorio con la televisión. Pero todavía hay forados por donde entra, impetuoso, el carácter amateur con que la directiva de Pablo Milad ha barnizado la actividad. Mucho cóctel, foto, inauguración y evento -al estilo Domínguez e Infantino, pero más modesto- y poca preocupación por lo que verdaderamente importa.

La figura con que los mismos tribunales castigaron los desmanes de la fecha inicial en el Estadio Nacional hará noticia en el mundo, cuando ingresen al sector sur sólo niños, mujeres y tatitas de más de 65 años (lo que de paso habilita a los históricos líderes de la barra de Los de Abajo). Será una escena histórica que simbolizará otra vez el estado actual de nuestra “industria”.

Agradezcamos que hasta ahora vamos con cartón completo. Aunque pronto comenzarán los reclamos por el calendario de nuestros representantes internacionales, bien representados esta semana por un O’Higgins que volvió tras 12 años para recordarnos que las distancias -aunque parezcan insalvables- pueden reducirse si hay convicción. Con eso nos basta para compensar, aunque nos sigue doliendo lo lentos, ingenuos y pavos que podemos ser.

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