Todo terminó. La Selección Chilena quedó fuera de toda lucha por clasificar a la Copa Mundial Femenina de Brasil 2027, al caer anoche por 2-1 ante Ecuador, en partido jugado en el Estadio Nacional, válido por la penúltima fecha de la Liga de Naciones de la Conmebol.
Duro. Difícil de digerir. Un representativo nacional que hace dos ciclos competía con aplaudida intensidad en el Mundial de Francia 2019, queda, por segunda ocasión seguida, fuera de la fiesta.
Pasó hace cuatro años, para Australia/Nueva Zelandia 2023, y hoy vuelve a ocurrir. Quizás el matiz sea que para la cita oceánica, el descalabro ocurrió en el repechaje, para el cual se clasificó; hoy, ni siquiera eso y con una fecha por jugar, la Roja está fuera de toda competencia.
Salvo el espectacular marco de público (22 mil espectadores, record total para cualquier partido femenino en Chile) todo lo demás salió mal anoche en Ñuñoa. Errores, falta de seguridad atrás, poca eficacia adelante... Al final, Ecuador ganó bien. ¿Se perdió anoche? Los números dicen que sí, que de haber ganado Chile seguía muy vivo.
Pero, como suele ocurrir en estos casos, es muy simplista reducir todo a un partido específico (aunque ojo, en este camino sí hubo un momento clave que pudo haberlo cambiado todo). Chile no quedó fuera por un error de Endler con López Opazo o un cabezazo en el palo de Catalina Figueroa anoche
Esto se puede explicar por una cadena de problemas que llevaron a la Selección a quedar por segunda vez en la historia reciente fuera del Mundial.
Chile se queda atrás en el panorama sudamericano
Uno de los motivos que puede explicar el desenlace de la Liga de Naciones para La Roja es que Chile, lenta y peligrosamente, se ha ido quedando con el tiempo en el escalafón de excelencia de las selecciones Conmebol.
No es coincidencia: La Roja era potencia hace siete años, hoy ya no lo es más. Segundo lugar en la Copa América 2018, cuarta y clasificada al repechaje en la de Colombia 2022, quinta y sin premio alguno en la del año pasado en Ecuador. El declive es real y así lo manifiesta la posición en que está en estos momentos en la tabla: quinta o sexta, dependiendo de lo que pase en la última fecha.
Hubo un tiempo en que la paridad con Colombia era total. Entre marzo de 2018 y mayo de 2019, se enfrentaron en cuatro ocasiones y solo se registraron empates. Por esos años, también, Argentina era un rival completamente abordable y Chile le ganó en cuatro ocasiones seguidas (con goleadas, incluso). Pensar hoy en día en ganarle a Argentina o Colombia suena muy raro.
En el panorama actual, equipos que antes estaban muy por debajo de Chile, como Uruguay, Ecuador o incluso Perú pueden ser una pesadilla.
Un recambio difícil...
Es una realidad que habitualmente golpea al fútbol chileno. O si no, que lo diga la Roja de hombres, que desde que la Generación Dorada comenzó a envejecer, los Mundiales han sido una quimera.
En el caso de la Selección Femenina, hablar de “La Generación Dorada” para referirse a la que logró la clasificación a Francia 2019 y los Juegos Olímpicos 2020 es algo impreciso. Básicamente, porque en ese equipo confluyeron varias generaciones: la del Mundial Sub 20 en Chile 2008 (Endler, Araya, Zamora, Pardo), la del Mundial Sub 17 de Trinidad y Tobago (Sáez, Aedo, Urrutia, Claudia y Rocío Soto) y algunas que por edad o por circunstancias particulares no tuvieron eventos de ese tipo (Lara, Guerrero).
Pero lo cierto es que reemplazar a las figuras consulares que lograron los éxitos del pasado ha sido más que complicado. No es un secreto que el ser humano envejece y si hoy ya no están en la Selección Carla Guerrero, Karen Araya, María José Rojas o la goleadora histórica, Francisca Lara, las que han venido de abajo no han podido llenar esos vacíos.
Y mucho tiene que ver en eso el hecho de que muchos procesos sub 17 o sub 20 no fueron positivos; y son esas jugadoras las que hoy están reemplazando. Las que clasificaron al Mundial Sub 17 de India (Cata Figueroa, Anaís Cifuentes, Anáis Álvarez, Ambar Figueroa) son jóvenes aún; ya llegarán sus momentos.
El partido maldito: una catástrofe imposible de prever
Hasta llegar al partido que sí puede haber costado la eliminación. Y este es el único punto que podría ser considerado como excusa (o chiva peluda) para justificar este descalabro.
No fue contra Ecuador anoche en el Nacional. En este camino en la Liga de Naciones hubo un duelo de esos que no se podían perder si es que se quería llegar con opciones. Se jugaba 20 veces y 19 las ganaba Chile.
Perder con Perú, por mucho que haya sido en calidad de visitante, era algo que La Roja no se podía permitir y el comentario unánime de los expertos cuando ocurrió esa derrota fue: “ojala alcance al final, después de esto”...
No alcanzó. En el Futfem, quizás a diferencia de lo que ocurre con los hombres, algunas distancias futbolísticas son demasiado grandes para que haya sorpresas. En fin, tendría que pasar algo muy fuera de orden para que, por ejemplo, Bolivia le gane a Brasil, Uruguay venza a Colombia y... que Perú le gane a Chile. Ha ocurrido (en los Odesur 2014, Uruguay le empató a 0 a Brasil), pero definitivamente no es la norma.
El 28 de noviembre del año pasado se jugó ese encuentro y Perú ganó por 3-1. Si bien las incaicas tuvieron la viveza de llevar el duelo a la altura del Cusco, hubo algo más que alteró a La Roja: una gravísima intoxicación mermó muchísimo al plantel, que al final salió a la cancha del Garcilaso de la Vega a media máquina y eso se reflejó en el marcador final.
Esos puntos, que en cualquier otro escenario deberían haber sido fijos, terminaron penando demasiado.
Tres razones algo más sistémicas para entender el desastre que terminó con Chile eliminado del Mundial 2027. No faltará quien culpe puntualmente de la eliminación a la mala actuación de Christiane Endler anoche, al error específico de alguna delantera al definir en un partido X o al cambio errado de Luis Mena en la conducción técnica... Y en su derecho está...
Pero lo cierto es que la Selección Femenina va en caída libre y si no se reacciones permanecerá en la oscuridad por mucho tiempo.