
El año 2013, en Argentina, se llevó a cabo el Sudamericano Sub 20, torneo que buscaba a los representantes del continente en el Mundial de la categoría que ese mismo año se jugaría en Turquía.
Y La Roja fue uno de ellos. El equipo dirigido en ese entonces por Mario Salas, no destiñó en el otro lado de la cordillera e ilusionó a todo un país que en ese tiempo ya disfrutaba el inicio del éxito de la Generación Dorada.
Uno de los que formó parte de aquel plantel fue Franco Ragusa, volante que hoy juega en la Segunda División con la camiseta de Concón National. En aquel torneo, incluso jugó de arquero tras una expulsión a Darío Melo cuando el Equipo de Todos ya no tenía cambios disponibles.
Para recordar esta y otras anécdotas y vivencias de su aventura en el combinado nacional juvenil, el viñamarino conversó con En Cancha, donde también aprovechó de llenar de elogios a quien fue su entrenador en aquel momento: Mario Alfredo Salas Saieg.

Franco Ragusa y su periplo en La Roja Sub 20
- Formaste parte de una Selección Chilena Sub 20 en 2013 que, para muchos, prometía más de lo que logró con la calidad de jugadores que tenían. ¿Qué le faltó a esa generación?
“Llevo harto tiempo teniendo el mismo análisis sobre lo que nos pasó en esta generación, que hay que decir también que es una generación sumamente exitosa dentro de lo normal del fútbol chileno, porque muchos jugaron en equipos europeos, estuvieron en las mejores ligas del mundo y hay muchos que todavía siguen estando en buen rendimiento”.
Creo que teníamos la vara muy alta, porque estaba la generación dorada, donde habían prácticamente logrado todo, algo impensado y, quieras o no, como que en el fondo la gente igual compara”.

- ¿Eso los perjudicó?
“Sí, pero es algo normal. En el fondo, cuando sale campeón un equipo o hay una generación muy buena, uno espera también que la que venga sea igual o mejor. La ilusión estaba, si nosotros teníamos jugadores que en el Sudamericano brillaban, como Ángelo Henríquez en el Manchester United, por ejemplo. Entonces había para pensar que nosotros también nos podíamos agarrar de esta generación dorada”.
- Sigamos en aquel Sudamericano y vamos al partido contra Colombia, donde tras la expulsión de Darío Melo y con Chile ya sin cambios, tú te pusiste los guantes. ¿Decisión tuya? ¿Orden desde el banco?
“Previo al Sudamericano hicimos un fútbol reducido, donde siempre se hacen estos picaditos y algunos se van poniendo al arco de manera lúdica. Y ahí yo me puse al arco e hice el calentamiento previo con los arqueros. En ese momento estaba Leonardo Zamora, el preparador de arqueros, que me dice ‘tienes cosas de portero’, y efectivamente. Yo cuando chico jugaba algunos partidos al arco”.

“La decisión la tomé yo. Obviamente después le reafirmé esto al cuerpo técnico en una cuestión de segundos, pero la decisión la tomé yo también por un tema más táctico, porque al final íbamos a quedar con uno menos. Yo estaba jugando de puntero por derecha y cuando uno queda con uno menos normalmente trata de cerrar la línea y los punteros terminan siendo no tan trascendentales”.
- Mario Salas fue tu entrenador en aquel momento. ¿Cómo lo recuerdas?
“Para mí Mario es el mejor técnico me ha tocado tener en mi carrera junto con Vitamina Sánchez. Está ahí, Vitamina es un poco más emocional, pero Mario, desde el conocimiento, desde la metodología y también por la personalidad es para mí el mejor técnico que he tenido.
Él es uno de los pioneros de que en el fútbol chileno empezaran a presionar, pero de manera un poco más ordenada, porque tuvimos a Bielsa, pero Mario Salas tenía una presión asfixiante y era un técnico que tenía la forma de poder encontrar y darle una vuelta a los partidos que de verdad es admirable. La forma de trabajar era espectacular, el trato con los jugadores, el cómo llevaba la semana, lo profesional, el conocimiento que tenía. Es un técnico que se sabe absolutamente todo del fútbol chileno”.
- ¿Podría Salas llegar más lejos de lo que ha llegado?
“Iba como un avión en su carrera, iba muy muy bien. Yo creo que el paso por Colo Colo lo afectó un poco por el amor que él le tiene al club. Yo creo que ahí fue un error que cometió”.








