
El 24 de febrero de 2011, Claudio Borghi era presentado como flamante entrenador de la Selección Chilena y el hecho no era menor, porque llegaba a reemplazar nada más y nada menos que a Marcelo Bielsa, el hombre que, para muchos, le cambió la mentalidad al futbolista nacional y que más encima venía de haber hecho un digno Mundial en Sudáfrica 2010.
En el primer capítulo de Mundialistas, el nuevo podcast de En Cancha conducido por Juvenal Olmos, el Bichi recordó cómo fueron esos años al mando de La Roja, y de lo incómodo que fue ser siempre comparado con lo realizado por el rosarino.
“Uno no aspira a ser entrenador de la Selección nacional, o sea tienes deseos, pero no se postula, te eligen. Yo, en mi época, tenía muchas dudas, porque se había ido Bielsa y todo lo que hacía él parecía que estaba bien”, comenzó diciendo, antes de ahonda en los parangones que se hacían.
“Yo cuando ganaba era gracias al trabajo que había hecho Bielsa, y cuando perdía era por lo mal que lo había hecho yo, entonces siempre hay dudas”, agregó.

Juveniles o profesionales: la preferencia de Claudio Borghi
Para cerrar, el extécnico de Colo Colo contó por qué prefiere mucho más repartir instrucciones en el profesionalismo que en las áreas formativas.
“Si bien yo llevo en Chile muchos años, tampoco tengo el fanatismo de un chileno por la Selección. Para mí fue un gran trabajo, una gran experiencia, pero no sé, yo en Argentina nunca postulé a ser el entrenador de ninguna Selección, más allá de que en algún momento me pidieron un proyecto para las juveniles. Pero no, no soy técnico para juveniles”, añadió.

Y cerró: “No es que lo vea como poco, pero hay que tener una preparación diferente. Yo no estoy preparado para trabajar con cabros chicos que si hay una pelota y una hormiga, no saben si mirar la pelota o la hormiga. Me gusta mucho la formación, pero prefiero más lo profesional”.








