
Una íntima y descarnada reflexión fue la que entregó César Antonio Campos en un nuevo capítulo de Relaja2 de TiempoX, ya disponible en nuestro canal de YouTube. Alejado de los discursos idealizados, el comunicador abordó la compleja trastienda psicológica y los temores reales que han enfrentado junto a su esposo, Diego, tras cumplir tres años en el proceso para convertirse en padres.
“Estamos en un proceso en el que hemos ido avanzando y hemos ido retrocediendo”, confesó de entrada el periodista, revelando que el mayor peso no viene de la burocracia del sistema, sino del fuero interno y la tremenda responsabilidad afectiva que asumen.

El impacto de los talleres y el miedo a no estar preparado
Campos desmitificó la preparación familiar, asumiendo con total honestidad que el camino hacia la adopción activa profundos cuestionamientos y miedos cotidianos que se intensifican al asistir a las evaluaciones institucionales.
“Hemos ido adelante como hacia atrás como familia, porque a veces no nos sentimos preparados. A veces yo me digo: ‘no estoy preparado para ser papá’”, dijo.
En esa misma línea, el comunicador detalló cómo los talleres obligatorios de idoneidad golpean las expectativas de los futuros padres: “Tú dices ‘sí, sí, sí’, y después vas a los talleres y dices ‘no, no, no’. De verdad que es un camino de autoconocimiento”.

“La justicia o el Estado se los quitó”
El punto más álgido de su desahogo llegó al analizar el rol fundamental de la adopción en Chile, marcando una clara diferencia con la paternidad biológica debido al contexto de vulneración que arrastran los menores en el sistema.
“El acto de adopción es un acto reparatorio. Son niños que sus padres biológicos no los quisieron, o la justicia o el Estado se los quitó... son niños que necesitan mucha atención de sus padres”, aseveró.
“Hay que estar preparado moral, técnica y emocionalmente para abordar ciertos temas”, enfatizó.
Pese a la alta carga emocional, el periodista cerró con una mirada realista y humorística sobre la crianza en cualquier hogar, recalcando sus ganas de ser padre.
“Nadie está preparado para nada. Los hijos llegan y tienes que levantarte temprano, el hijo lloró... y salir a comprar cartón piedra a las 8 de la noche si es necesario”, sentenció.








