
Carolina Molina, “La Rancherita”, abrió su corazón para revivir el momento más difícil de su vida personal y profesional. La cantante confesó que radicarse en el extranjero no estaba dentro de sus planes originales.
“Yo estaba feliz con lo que estaba pasando acá en la escena nacional conmigo”, comentó en conversación con el programa Relaja2 de TiempoX, ya disponible en nuestro canal de YouTube.

En ese momento, gozaba de alta popularidad tras participar en dos temporadas de Fiebre de Baile y recibir ofertas de múltiples programas de telerrealidad. Sin embargo, el repentino diagnóstico de cáncer de su madre cambió todo de golpe.
El fulminante diagnóstico y la enorme carga financiera de la enfermedad
La enfermedad avanzó con una rapidez devastadora, dejando muy poco margen de acción para la familia. Ante la emergencia médica, la artista tuvo que asumir prácticamente sola la enorme carga económica del tratamiento clínico.
“Estaba yo costeando todos los gastos de mi mamá sola: el hospital, la enfermera”, relató la intérprete, detallando que incluso organizaron un evento a beneficio en Quillota para intentar amortiguar el impacto financiero de la situación.
“Vas a morir con las botas puestas”: La promesa que cambió su destino
El punto de quiebre definitivo llegó un domingo, solo horas antes del deceso. En la intimidad de su habitación, su madre le pidió un juramento que reescribiría el destino de su carrera musical.
“Me dice: ‘Hija, si yo me voy, lo único que quiero que me prometas es que tú vas a morir con las botas puestas’. No vas a abandonar nada, y me gustaría que fueras a México”, recordó con profunda emoción.
Según explicó la artista, llegar al mercado norteamericano era un anhelo profundamente personal que su progenitora nunca pudo cumplir en vida: “Era su sueño que yo fuera a México a conquistar a los mexicanos con mi música”. Al día siguiente, tras regresar a Santiago para cumplir con sus compromisos laborales en la televisión, recibió el llamado de su hermano notificándole el fallecimiento.

El camino en México: Empezar desde cero
A pesar del tremendo impacto emocional de perder a su madre de forma tan imprevista, Carolina Molina armó sus maletas para cumplir con la palabra empeñada. “Fui a cumplir esta promesa y me fui a vivir a México”, señaló. La travesía estuvo lejos de ser sencilla, ya que tuvo que enfrentarse a un mercado completamente desconocido y sin redes de apoyo previas.
“Empecé a conectarme, a picar piedra... Una persona me conectaba con otra”, explicó sobre sus inicios en tierras aztecas. La cantante logró consolidar una carrera y realizar importantes proyectos que pasaron desapercibidos en Chile debido a la falta de un equipo comunicacional en su país natal: “Empecé a hacer cosas bonitas que acá no se supieron porque no tenía gente de prensa acá”.
Hoy, cada vez que pisa escenarios icónicos como la Plaza Garibaldi, “La Rancherita” asegura sentir el vínculo intacto con su madre. “Son lugares que a ella le hubiese gustado conocer. Cuando voy a cantar, ella está presente ahí”, concluyó, lamentando únicamente no haber tenido la oportunidad de llevarla consigo a disfrutar de ese éxito.








