
Leenhan Romero (19) llegó a Chile cuando tenía apenas 11 años. Hoy, el formado en Universidad Católica, el jugador venezolano mira hacia atrás y valora el camino recorrido junto a su familia en un proceso migratorio que, según asegura, ha estado marcado por la gratitud.
“Chile nos ha tratado muy bien, tanto a mí como a mi familia. Nos abrió las puertas y estamos muy agradecidos. No tenemos ninguna queja, al contrario”, afirmó, en conversación con En Cancha, el futbolista que está a préstamo en Deportes Concepción.
La llegada a Chile: una decisión marcada por el fútbol
La historia de Romero en el país comenzó gracias a un familiar. Su tío emigró primero y fue quien abrió la puerta para que el resto de la familia tomara la decisión de instalarse en territorio chileno.
“Nosotros no vinimos porque sí. Mi tío se vino primero a Chile y vio de qué manera se vive el fútbol acá. En Venezuela el deporte principal es el béisbol, entonces acá se vive de otra manera y eso fue importante para tomar la decisión como familia”, explicó.

Las dificultades antes de llegar a Universidad Católica
Antes de consolidarse en la UC, Romero atravesó un proceso complejo. Probó suerte en dos equipos en regiones, pero la logística era un obstáculo difícil de superar.

“Antes de llegar a Católica me probé en dos clubes fuera de Santiago, pero se me hacía imposible trasladarme con 12 años”, recordó.
El giro definitivo llegó gracias a un técnico que había tenido en Venezuela y que estaba vinculado a una filial cruzada. Lo invitó a un torneo, destacó por su rendimiento y rápidamente fue llamado a probarse en San Carlos de Apoquindo.
“Me fue muy bien y a la semana ya estaba probándome en San Carlos. Desde los 12 años quedé en el club”, relató.
El respaldo familiar y la comunidad venezolana en el fútbol
Romero tiene claro que su crecimiento personal y deportivo no se entiende sin su entorno más cercano. “Mi círculo es muy corto: mis papás, mi hermana, mi representante, mis mejores amigos de siempre y un tío que está acá en Chile”, señaló, destacando el rol fundamental de su familia en cada paso de su carrera.
El futbolista también abordó la presencia de jugadores venezolanos en el fútbol chileno, entre ellos Bianneider Tamayo, uno de sus amigos más cercanos.
“Conozco a varios venezolanos que juegan en Chile. Soy muy amigo de Tamayo, compartimos en la selección y nos juntamos acá. También conozco a otros jugadores, pero no existe una comunicación permanente entre todos”, comentó.
Eso sí, marcó una diferencia respecto a los procesos migratorios. “Cada historia migratoria es diferente; por ejemplo, la de Tamayo fue distinta a la mía, puesto que él llegó en una situación compleja en Venezuela y en Chile en cuanto a la inmigración”, puntualizó.
Instalado desde niño en Chile, Leenhan Romero resume su experiencia con una frase clara: gratitud. “Chile nos ha tratado muy bien… no tenemos ninguna queja”, reiteró, consolidando una historia donde el fútbol fue el puente para comenzar una nueva vida lejos de Venezuela.








