
Brayan Hurtado es un nombre conocido en el fútbol chileno, pues lleva un poco más de cuatro años defendiendo a Cobresal y Deportes Antofagasta. El oriundo de Puerto Ordaz, Venezuela, ha quedado maravillado con Chile, al punto de considerarlo un segundo hogar.
En conversación con En Cancha, el extremo reveló cómo han sido sus días viviendo en nuestro país. Pero no solo eso, sino que también las cosas que le han encantado, tanto geográfica como culturalmente, sorprendiendo a todos con su comida favorita.
Brayan Hurtado y su amor por Antofagasta
Algo que destacó Brayan Hurtado en la conversación fue la calidez de la ciudad de Antofagasta. Más allá de las playas, destacó lo cariñosos que han sido los chilenos con él, demostrándole con actos que lo quieren.

-¿Cómo ha sido tu vida aquí en Chile, sobre todo en Antofagasta, donde estás ahora?
-Desde el día uno acá me sentí súper querido. En cuanto a la vida acá, es muy tranquila, tienes prácticamente todo. Si quieres salir a comer con tu familia o hacer cualquier cosa, tienes tu playita y se pasa bastante bien. La verdad es que estoy muy cómodo. Tienes la tranquilidad de la ciudad, que te ayuda, y además todo para poder desenvolverte con tu familia.
-Se podría decir que estás un poco enamorado de lo que es Antofagasta...
-Totalmente, es una ciudad maravillosa. Me he sentido muy cómodo y la vida familiar se hace bastante llevadera. Queda todo a la mano y, al menos hasta ahora, no hemos pasado por inseguridades, lo que siempre es bienvenido.
-En el último tiempo, la xenofobia en nuestro país ha ido en aumento, a tal nivel que estudios acreditan que el 36,4% de los inmigrantes han sufrido algún tipo de violencia. ¿Cómo ha sido el trato del chileno contigo?
-Mi trato acá ha sido bastante bueno. Obviamente, uno siempre está en contra de lo que pueda pasarle a un compañero, pero conmigo ha sido todo muy positivo. Han sido muy generosos desde el día uno, siempre apoyando: “¿Qué necesitas?, ¿en qué te puedo ayudar?, ¿conseguiste el departamento?” Están atentos a cada detalle. Siento que el chileno, en ese sentido, ha sido muy atento conmigo.

-Me imagino que eso ha sido un plus importante en tu estadía en Chile...
-No lo podrías haber dicho mejor. El hecho de que te tiendan una mano cuando lo necesites, que demuestren atención y estén en los malos momentos, te facilita mucho la adaptación, a tal punto que te logras sentir como si estuvieras en casa.
-Con el tiempo que llevas acá en Chile, ¿hay algo de nuestra cultura que te haya gustado más que otra cosa? Alguna comida, un garabato o alguna fiesta tradicional nuestra.
-Si hay algo que a mí me ha gustado verdaderamente, es la marraqueta. Te juro que me enamoré de ella durante estos años aquí en Chile. Es impresionante porque la puedes combinar con cualquier cosa. La disfruta bastante con palta en el desayuno; es una verdadera delicia.
-La marraqueta vendría siendo como la arepa en Venezuela, ¿no?
-No, para nada. Las arepas se pueden comer en todo momento del día, incluso como parte de un almuerzo. Son exquisitas y algo que uno, como venezolano, mantiene en el país que esté.
-¿Tienes el corazón dividido entre la arepa y la marraqueta?
-Te juro que me enamoré de la marraqueta, es exquisita, pero no es mejor que una buena arepa. Esto tiene mucho que ver con un tema cultural, ya que nos criamos comiendo arepitas, entonces es muy difícil despojarse de eso, por más que uno esté lejos de su hogar.

-Se nota que le has tomado bastante cariño a Chile...
-Bueno, me parece un país hermoso, de norte a sur. Afortunadamente, por mi trabajo me ha tocado conocer muy al norte y muy al sur, y siento que ambos tienen su encanto. Además, está el trato de las personas. Como te dije anteriormente, han sido muy atentos conmigo, con esas ayudas que te ofrecen en el día a día para que te sientas más cómodo.
-El norte y el sur son sumamente distintos. ¿Hay alguna ciudad aparte de Antofagasta que te haya gustado?
-Sí, muy distinto, pero aparte de acá, que me parece hermoso, La Serena me pareció muy bonita. También más al sur, Puerto Montt me pareció muy bonito. Eso sí, más al sur hay mucho frío, pero me pareció muy lindo.








