
Kevin Méndez retornó en junio del año pasado al fútbol chileno para defender la camiseta de Unión La Calera. Dejó atrás Corea del Sur y optó por volver a una tierra conocida, no solo por lo difícil que fue su estadía en Asia, sino también por el calor humano que hay en esta parte del mundo.
El charrúa conversó con En Cancha de todo, desde su deseo de jugar en un club grande hasta su cariño por el país. Esta parte de la entrevista se centra en eso, en cómo percibe él a Chile, teniendo en cuenta que en su extensa carrera cuenta con pasos por su natal Uruguay, Italia, Suiza, España y Ucrania.
El inmenso cariño de Kevin Méndez por Chile y la pastelera
Para Kevin Méndez, estas tierras son maravillosas, sobre todo Viña del Mar, que es el sector en el que ha estado durante sus dos estadías en el fútbol chileno: Everton en 2024 y ahora en Unión La Calera.

- Este es tu segundo paso por nuestro país, ¿qué te ha llamado la atención de lo que has alcanzado a percibir de Chie?
Sí, ahora vivo en Concón, en Costa de Montemar. Cuando estuve en Everton también viví acá; de hecho, a una cuadra y media de donde estoy ahora. Chile es un país muy lindo, con gente que me ha tratado espectacular. Tengo amistades de compañeros y también de gente fuera del fútbol que he conocido acá. Me han tratado de maravilla.
- Somos bastante cariñosos...
En Everton fueron muy amables conmigo y con mi familia, y ahora en Calera lo mismo. Nos sentimos muy bien. Creo que también Chile es un país muy ordenado. Obviamente, no puedo hablar con profundidad porque no conozco todos los lugares ni llevo tanto tiempo acá, pero donde hemos vivido siempre nos han tratado muy bien.
Es un país con muchas cosas lindas y buenos lugares. Lo que me ha tocado recorrer por el fútbol han sido ciudades en estadías cortas, de uno o dos días, y siempre me han recibido muy bien. Tengo muchas amistades acá, así que fuera de la cancha la he pasado muy bien en Chile.

- Generalmente, el chileno suele bajarle el perfil al país, casi como creyendo que no es la gran cosa.
Bueno, creo que eso nos pasa a todos y en todos los países: uno tiende a tirar un poco abajo su propia tierra. A veces es necesario ponerse en otro lugar y vivir otras experiencias para ver que hay gente que vive mejor y gente que vive mucho peor. Creo que Chile, dentro de Latinoamérica, es uno de los países donde mejor se vive. No puedo hablar con total propiedad porque no conozco todo el país ni todas sus zonas, pero me parece un país muy tranquilo, con una infraestructura muy linda, muy ordenado y con gente respetuosa.
- Es un halago importante el que haces, sobre todo porque has estado por países del primer mundo...
Me tocó vivir en Suiza, que es un país de primer mundo, y evidentemente hay diferencias respecto a Chile o Uruguay, porque somos países latinoamericanos. Pero dentro de Latinoamérica y de otros lugares que me ha tocado conocer, Chile es un gran país, con muchas cosas positivas a nivel de infraestructura y laboral.
- En ese sentido, ¿consideras que es sumamente injustificado el “ninguneo” que hace el chileno de su país?
Totalmente, no se merecen tirarse para abajo. A veces los propios ciudadanos tienden a minimizar lo que tienen, pero cuando conoces realidades peores o incluso mejores, encuentras un equilibrio y valoras lo que hay. Chile es un país lindo, tranquilo, con gente muy respetuosa y con muchas cosas buenas que hacen que uno se sienta cómodo y a gusto. Comparándolo con algunos países de Europa, puede haber diferencias, pero la verdad es que es un país muy lindo y muy tranquilo.
- Noto mucho cariño de tu parte hacia Chile. Una vez que finalice tu carrera, ¿te gustaría radicarte aquí?
Me gustaría vivir en Uruguay porque es mi país, mi tierra, y yo particularmente amo Uruguay, nuestras culturas, nuestras costumbres. Cuando estoy fuera, lo extraño muchísimo, extraño lo cotidiano. Pero Chile es de los pocos países donde disfruto la vida fuera del fútbol. Me ha tocado estar en muchos lugares y a veces uno se inclina solo por lo deportivo. Acá disfruto el día a día, los amigos que tengo fuera del fútbol y también los del fútbol. La vida acá, tanto para mí como para mi familia, ha sido preciosa.

“Me enamoré del pastel de choclo?
- En ese amor por Chile, ¿hay algo de nuestra cultura que te haya gustado a montones?
Debo admitir que me enamoré del pastel de choclo. En Uruguay no lo tenemos, no existe tal como se come acá, y la verdad es que me encanta. Obviamente, amigos chilenos me han nombrado otras cosas, como los completos —que para nosotros son los panchos— y otras comidas típicas. Pero lo que más me gustó fue la pastelera de choclo, y creo que me voy a llevar la receta para Uruguay.
- Por último, cuando hablas con amigos de Uruguay, ¿qué es lo primero que les dices de Chile?
Bueno, lo que siempre le digo a la mayoría de los extranjeros, sobre todo uruguayos y argentinos, es que Chile es un país muy ordenado. En la parte legal, en los trámites, en todo ese tipo de cosas, es un país muy estructurado y bien organizado, y quizás eso es un poco diferente a nuestros países, donde a veces algunas cosas se hacen más “así nomás”.
- En ese sentido, Chile es bastante ordenado, casi cuadrado...
Desde ese punto de vista, sí, Chile es un país muy estructurado. La ciudad donde vivimos es espectacular, muy linda. En verano llegan muchos extranjeros, hay mucho turismo en la zona. Es una ciudad linda, relativamente grande, donde tenés playa, shopping para salir, parques para pasear y una costa divina para caminar.
Eso también se traslada al ámbito del fútbol. Los clubes acá son bastante ordenados con los pagos, los ingresos y ese tipo de cosas. Hay leyes que sancionan con descuentos de puntos si no se cumple, y eso hace que todo sea más serio. En Uruguay eso ahora pasa menos, pero todavía hay clubes que se atrasan con los salarios o con los premios.
- ¿Qué hace la diferencia entre el fútbol chileno y el resto en el ámbito administrativo?
Acá en Chile todo es diferente: se cumple con lo que se dice, con los pagos y con los premios, y eso le da una estabilidad importante al extranjero que viene a jugar.








