Instalado en el campamento minero de El Salvador, a más de 2.300 metros de altitud y en una localidad de poco más de ocho mil habitantes, Agustín Nadruz atraviesa una etapa distinta en su carrera. El volante uruguayo dejó atrás un año complejo en Unión Española y eligió Cobresal como punto de reconstrucción.

El entorno no es menor. Y es que jugar en los Legionarios obliga a enfocarse casi exclusivamente en el fútbol, con la altura, el aislamiento geográfico y la logística particular del club como protagonistas.

En ese contexto, ya suma cuatro partidos oficiales y dos goles en el arranque de temporada, asumiendo un rol estelar en el equipo de Gustavo Huerta, quien lo convenció de emprender este desafío.

En conversación con En Cancha, Nadruz abordó su proceso de adaptación a El Salvador, el impacto de jugar en la altitud, su decisión de llegar al club y los estadios más complejos que ha enfrentado en el fútbol chileno.

Las primeras semanas de Nadruz en el norte

—¿Llegas a Cobresal en busca de revancha tras el descenso con Unión?

Vine por eso. Desde un principio Cobresal se interesó en mí y eso fue lo que más me sedujo. La dirigencia y el profe tenían muchas ganas de que yo estuviera acá y por eso tomé la decisión. Creo que tomé una buena decisión. Esperamos tener la continuidad que tuve en otros equipos y que tanto a mí como al grupo nos vaya de la mejor forma.

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—¿Cómo evalúas tus primeros partidos en Cobresal y tu adaptación a la altura?

Es una experiencia nueva para mí venir a jugar a la altura en El Salvador. Desde un principio me dijeron que las primeras semanas me iba a costar un poco, por el tema del oxígeno y todo eso. La verdad es que desde que llegué entrené a la par de mis compañeros y nos fuimos metiendo en sintonía, todavía estamos acostumbrándonos de a poco.

-¿Fue una pretemporada distinta por el tema de la altura?

No tuvimos la oportunidad de jugar amistosos previos acá porque, por la distancia y la logística, los clubes no vienen a jugar a El Salvador. Tuvimos que ir a Santiago, viajar a Rancagua y La Serena. Lo positivo fue que el primer partido oficial que hice acá fue con Huachipato, en la primera fecha, y me sentí bien. Y luego me tocó jugar contra Católica, pude hacer un gol, y ese día me sentí mucho mejor, así que solo cosas buenas.

Agustín Nadruz, en el triunfo ante la UC en El Salvador. Foto: Aton.
Cobresal. Agustín Nadruz, en el triunfo ante la UC en El Salvador. Foto: Aton.

-Has explorado una faceta goleadora en estos primeros partidos. Sumas dos goles en cuatro partidos...

Estoy muy contento en general por cómo me voy sintiendo. El que más festejé obviamente fue ante la UC, porque fue contra un equipo grande y ayudó a abrir el marcador y a tener el resultado prácticamente a nuestro favor durante todo el partido. El descuento con Calera no se disfrutó tanto porque íbamos perdiendo tres a cero y no hicimos un buen primer tiempo. Si bien nos pusimos en partido, el gol no sirvió mucho.

La atípica adaptación a El Salvador

—¿Cómo ha sido tu adaptación a El Salvador?

La adaptación se me hizo muy fácil. La gente del club está cien por ciento a disposición del jugador para todo lo que necesites. Eso hace que todo sea muy llevadero y que el jugador la pase bien. El club tiene todo. Me sorprendió para bien. Tiene todo para que el jugador se recupere, entrene y solo piense en jugar. La verdad es que yo sabía que era un club de primer nivel, pero es admirable tener este nivel de infraestructura jugando en medio del desierto.

-¿Cómo han sido estos primeros días en el campamento minero?

Lógicamente es diferente a otro tipo de lugares, pero me ha dejado una grata sensación. Es una ciudad para enfocarse en el fútbol y en la familia, en un entorno muy tranquilo. A mi entender, el jugador que viene tiene que saber eso, que acá tiene todo a disposición para enfocarse en jugar y en estar con la familia en un lugar muy tranquilo. Si uno entiende eso, sabe que acá en El Salvador está en el lugar perfecto.

—¿Cuál es la cancha más difícil que te ha tocado en Chile?

Me ha tocado ir a muchas canchas difíciles. Jugar contra los grandes siempre es muy complicado porque tienes todo el estadio en contra. Ir al Monumental, al Nacional y también a donde Católica es muy duro, son equipos que se hacen muy fuertes ahí. Ir a jugar contra los tres grandes de visita son los partidos que uno siempre quiere jugar, pero también los más difíciles de ganar.

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