En medio de un tenso clima internacional marcado por el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, Lionel Messi encabezó este jueves la visita del plantel del Inter Miami a la Casa Blanca, donde fue recibido por el presidente Donald Trump.
El encuentro se desarrolló en la Sala Este de la Casa Blanca a las 16 horas locales, en el marco de la tradición que recibe a los campeones de las grandes ligas deportivas estadounidenses.
Inter Miami fue convocado tras coronarse campeón de la MLS Cup 2025, al vencer en la final a Vancouver Whitecaps en diciembre pasado.
La primera vez de Messi en la Casa Blanca
Para el astro argentino, la visita tuvo un valor adicional: era su primera vez pisando la residencia presidencial. En enero de 2025, Messi había declinado una invitación del entonces presidente Joe Biden, quien buscaba entregarle la Medalla Presidencial de la Libertad, el mayor honor civil del país, por problemas de agenda.
Esta vez no hubo excusas y el capitán de la selección argentina viajó junto al plantel desde Miami hasta Washington.
La visita se enmarca además en la previa del partido que Inter Miami disputará el sábado ante DC United en Baltimore, a una hora de la capital, por la tercera fecha de la MLS.
La cercanía geográfica facilitó que el plantel completo pudiera cumplir con el acto protocolar antes de retomar su agenda deportiva.
Cabe señalar que la visita de Messi llega apenas unos meses después de que su histórico rival Cristiano Ronaldo realizara su propio y mediático viaje a la Casa Blanca, en noviembre de 2025, junto al príncipe heredero saudí Mohammed bin Salman.
Una imagen que genera debate
La postal de Messi junto a Trump no pasó desapercibida. El contexto político del mandatario republicano le agrega una dimensión que va más allá de lo deportivo.
La agenda de Trump en las últimas semanas ha estado marcada por la convulsión en Medio Oriente con una política exterior que ha generado divisiones profundas tanto dentro como fuera de Estados Unidos.
En el mundo del fútbol, donde los deportistas son cada vez más observados por sus posicionamientos públicos, la imagen del 10 junto a una de las figuras más controversiales de la política mundial no tardará en dividir aguas. Para algunos, se trata simplemente de una tradición deportiva. Para otros, la foto tiene un peso simbólico que Messi no podrá ignorar.