Opinión

Columna de Danilo Díaz | Preolímpico: una eliminación que estaba escrita

“Más de una década sin asistir a los mundiales Sub-20, con una regla Sub-21 que obliga, pero no convence a los clubes (por algo la mayoría de los de regiones busca jugadores a préstamo en los grandes), con escasa cantidad de partidos en inferiores y en adultos (el grueso disputa 30 más lo que avancen en la Copa Chile), el panorama resulta desalentador”.

Nicolás Córdova

Vicente Reyes sostenía el empate que no tenía relación con lo que decía el trámite del partido. Argentina era muy superior a Chile y merecía irse en ventaja en el tercer duelo del cuadro de Nicolás Córdova en el Preolímpico de Venezuela. Las pérdidas en la salida, ante la presión albiceleste, y las licencias en la marca anunciaron el tono del cotejo, que terminó con un lapidario 5-0.

En los 44 minutos, Thiago Almada, integrante del plantel campeón del mundo en Qatar 2022, capitalizó un rebote al costado derecho de Reyes y la estantería comenzó a tambalear. El 2-0 llegó después de un penal de Almada en los 56, luego de un penal evitable de Matías Vásquez. Listo. Vino la seguidilla de Santiago Castro, Aaron Quirós y Luciano Gondou para sellar una eliminación que se presumía desde la salida de Santiago, pero que ilusionó con la hazaña después de la victoria 1-0 sobre Uruguay.

Las falencias en ataque que vive el fútbol chileno se evidenciaron otra vez en una competencia exigente. Chile carece de gol, a veces genera, como sucedió ante Perú, pero no dispone de nocaut. El 1-0 con Uruguay, gracias al gol de Clemente Montes, se escribió a partir de la solidez de Reyes, una línea de zagueros que casi no cometió errores, liderada por Jonathan Villagra, aunque estaba la sensación de que si los orientales anotaban venía la debacle.

A nadie tiene que sorprender lo sucedido en Venezuela. Más de una década sin asistir a los mundiales Sub-20, con una regla Sub-21 que obliga, pero no convence a los clubes (por algo la mayoría de los de regiones busca jugadores a préstamo en los grandes), con escasa cantidad de partidos en inferiores y en adultos (el grueso disputa 30 más lo que avancen en la Copa Chile), el panorama resulta desalentador.

En el balance, a Reyes se puede sumar Villagra, Vicente Pizarro, César Pérez, Lucas Cepeda, alguna escapada de Damián Pizarro y los piques de Gonzalo Tapia. Ellos fueron los puntos altos, en un plantel que sintió la lesión de Alexander Aravena, quien afrontó este torneo disminuido.

Con varios nombres que se repitieron de los Panamericanos, este equipo tuvo menos intensidad a la hora de la recuperación. Intentó manejar le pelota, pero le costó cuando tuvo que administrarla para hacer daño. La situación climática pudo influir. Es diferente presionar en las noches de Viña del Mar y Valparaíso que hacerlo en el trópico. Un antecedente que sirve para el contexto, para explicar algunos matices del juego, pero que no elude el tema de fondo: la inconsistencia del conjunto nacional en los metros finales. Una historia que en todas las categorías se convierte en una tendencia y nos instala en el sótano de la Conmebol.

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