El Liverpool cedió ayer ante el Southampton por 1 a 0, situación que causó fuerte emoción en el adiestrador del cuadro local, Ralph Hasenhüttl, quien tras finalizar el partido ante los "Reds", terminó entre lágrimas.
Pese a que todas las miradas estaban puestas en el centrocampista Jordan Henderson, al que Jürgen Klopp situó sorprendentemente en el eje de la zaga, las dudas del capitán como central no fueron el principal problema de los “reds”.
Y es que el Liverpool ha perdido la chispa, ese trepidante ritmo de juego que se había convertido en la seña de identidad del equipo desde la llegada al banquillo del preparador alemán.
Una falta de intensidad que, a diferencia de lo ocurrido en el último choque ante el Newcastle, en el que el Liverpool no fue capaz de efectuar un solo disparo entre los tres palos en toda la segunda mitad, no se limitó en esta ocasión únicamente al ataque.
Y es que intensidad fue lo que le faltó a Trent Alexander-Arnold para poder despejar la falta botada a los dos minutos de juego por James Ward-Prowse y que permitió a Danny Ings establecer el 1-0 para los locales.
Tras finalizado el encuentro, se desató la alegría de los jugadores del Southampton, quienes fueron a festejar con su adiestrador, que no podía más de la emoción tras vencer al más reciente campeón del certamen.