Una nueva polémica sumó el australiano Nick Kyrgios (102º) en su carrera, luego de perder los estribos en los octavos de final del Miami Open ante el italiano Jannik Sinner (11º). El controvertido tenista fue sancionado porque profirió palabras que Carlos Bernardes, el juez de silla, interpretó que eran para él.
"Le hablé a un amigo", se defendió el oceánico, pero el juez no le creyó. "Deja de hablarme a mí y juega", le replicó. Luego, Kyrgios cometió una doble falta, perdió el set, y ahí ardió Troya: fue a encarar al árbitro y al no encontrar la respuesta que quería, perdió los estribos y comenzó a romper su raqueta. ¿La sanción? Al siguiente game partió perdiendo 1-0.