La presentación de Antonín Kinský en el Tottenham debe ser de las peores en el último tiempo. El meta comenzó desde el arranque ante el Atlético Madrid en la Champions League, pero tuvo unos minutos iniciales para el olvido.

En 16 minutos, el checo recibió tres goles, cometió errores garrafales y fue sustituido por Guglielmo Vicario. Sin duda un partido que nunca olvidará y que podría marcar su carrera de ahora en adelante. ¿Se acuerdan de Loris Karius, el portero del Liverpool que falló garrafalmente en una final? No, nosotros tampoco.

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