Son de esas jugadas que dan para pensar. Universidad Católica controlaba el partido ante Cruzeiro en Belo Horizonte, por la sergunda fecha de la fase de grupos de la Copa Libertadores. Entonces, llegó el juez del partido, el colombiano Carlos Betancourt, para llenarlo todo de polémica.

Penal para Cruzeiro, por un toquecito de Clemente Montes a la cara de un rival. Si se cobraran todas esas, los partidos terminarían 12 a 12.

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