Manuel Pellegrini es prácticamente asunto de estado por estos días en Sevilla. Como pocas veces en los seis años que lleva en el Real Betis, su nombre ha resonado con fuerza y el “fin de ciclo” es un tema del que se conversa en la capital de Andalucía a diario.

Oscar Murillo, periodista de Estadio Deportivo, uno de los medios más influyentes de España, conoce a la perfección la interna del club verdiblanco y pone la pelota al piso sobre el momento del Ingeniero.

Si bien cree que antes del triunfo ante el Girona de mitad de semana la cosa estaba muy tensa, volver a sumar de a tres, calmó las aguas, como también los resultados de la última fecha que jugaron a favor de la posibilidad de comenzar a asegurar el quinto puesto.

Cree que es poco probable, y hasta descabellado, que el vínculo entre el DT y el club pueda acabarse antes de tiempo, salvo que hubiera una catástrofe de proporciones.

Jugador del Betis de Pellegrini reconoció que quiso jugar por La Roja y que le gusta Colo-ColoLee tambiénJugador del Betis de Pellegrini reconoció que quiso jugar por La Roja y que le gusta Colo-Colo

- ¿Cómo ves la situación de Pellegrini? En Chile y en España se habla mucho de un posible fin de ciclo, de una situación inestable, quizás la más inestable desde que Manuel llegó al club.

Antes de jugar contra el Girona, él argumentaba que en casi seis años había pasado por situaciones tan complejas como la actual y que siempre habían salido adelante. Es verdad que luego llegó la eliminación inesperada ante el Sporting de Praga: con un 2-0 a favor, terminaron perdiendo 2-4 y quedaron eliminados en cuartos de final.

Él siempre se ha defendido bien en ese sentido. Argumentaba que las veces que habían caído pronto en Europa habían sido circunstancias comprensibles: en 2021-22, por ejemplo, cayeron ante el Eintracht de Frankfurt, que además fue el campeón de esa edición, y fue al filo de la prórroga y los penales. Luego hubo un 0-5 ante el Atlético de Madrid en Copa, que fue bastante doloroso. Este 2-4 ante el Sporting de Praga venía a acentuar un bajón de juego y resultados que ya se había cobrado cinco partidos consecutivos sin ganar en todas las competiciones, y siete jornadas seguidas en Liga que habían puesto en peligro el quinto puesto. Incluso se había complicado mucho la opción de que ese quinto tuviera el premio extra del billete a la Champions League, porque la eliminación del Betis, sumada a la del Real Madrid y al avance de equipos alemanes como el Friburgo, había enturbiado ese escenario. Encima, el fin de semana anterior la Real Sociedad se había llevado una de las plazas de Europa League, con lo que prácticamente quedaban el quinto para Europa League y el sexto para Conference.

Es verdad que se había tocado fondo y que si el Betis no llega a ganar en Girona, la situación se habría complicado mucho. Lo que ocurre es que el panorama ha cambiado bastante, no de una semana a otra, sino de unos días a otros. El Betis no brilló en Girona, pero en el segundo tiempo se impuso y la situación ha mejorado: se ha afianzado en la quinta plaza con cinco puntos de ventaja sobre el sexto. No tiene un calendario sencillo, porque ahora le toca el Real Madrid, pero es verdad que con el Barça prácticamente campeón y el Madrid a nueve puntos con dieciocho en juego, lo tiene muy complicado. Se espera un Madrid, como se dice aquí, en chancla este viernes. Si el Betis es capaz de ganar, probablemente habrá sentenciado esa quinta plaza.

¿Qué implica esto en el futuro de Manuel Pellegrini? Es debatible, porque solo él sabe cuál es su decisión. Reconozco que se me había pasado por la cabeza un escenario similar al de 2019 con Quique Setién: tenía firmado un año más, hasta 2020, y acabó la temporada pactando su marcha con la directiva —con Ángel Haro y José Miguel López Catalán— sin reclamaciones, sin reproches. Pero el propio Pellegrini ha dicho que no entiende que se le juzgue todo por una eliminación concreta o una racha concreta. Si acaba dejando al equipo quinto, y si ese quinto tuviera el premio extra de la Champions, yo no creo que el Betis vaya a forzar su salida, y por parte de Pellegrini, habiendo renovado hasta final de temporada y habiéndolo pospuesto varios meses —algo inédito en él, que nunca había iniciado una última temporada sin renovar—, entiendo que es porque tiene la voluntad de cumplirlo. Ahora mismo no hay argumentos sólidos para pensar en que se vaya a romper esa relación, aunque es cierto que a todos se nos ha pasado por la cabeza.

El Ingeniero festeja el tercer gol de su equipo en la vuelta al triunfo contra el Girona. Foto: Agencia EFE.
Manuel Pellegrini. El Ingeniero festeja el tercer gol de su equipo en la vuelta al triunfo contra el Girona. Foto: Agencia EFE.

Eliminación en Europa League: “Una oportunidad desperdicada”

- Óscar, ayer veía comentarios en nuestra cuenta de Instagram, la noche de la eliminación en Europa League, y llamaba la atención la reacción del hincha chileno seguidor de Pellegrini, que no entendía bien lo que se generó a partir de esa eliminación. ¿Crees que de alguna forma el hincha del Betis se acostumbró, o se mal acostumbró, a estar siempre arriba, y que eso también jugó en contra de Pellegrini?

Desde que llegó Pellegrini, salvo en 2021-22 cuando el equipo ganó la Copa del Rey y quedó quinto, siempre ha estado en competición europea. Se ganó un título que hacía diecisiete años que el Betis no conseguía. Él siempre ha hecho mucho hincapié en que La Liga es lo que te da de comer, que la prioridad siempre es el campeonato doméstico, porque hay equipos que lo han pagado caro: el Rayo, por ejemplo, está en semifinales de la Conference y luchando por no descender. Él argumentaba que si se prestaba demasiada atención a lo que pasaba entre semana —Europa League y Conference se juegan los jueves—, la carga para los domingos era muy alta y el equipo lo pagaba en Liga.

Este año, con la ventaja de quedar entre los cuatro primeros de la fase de liga de Europa League y no tener que jugar los dieciseisavos de final, pareció dar un pequeño paso adelante. De hecho, el equipo vivió durante un tiempo de las rentas conseguidas en ese mes sin competición intersemanal. Además, durante una parte de la temporada pareció que Manuel apostaba por la competición europea con el equipo de gala, algo que contrastaba con su discurso habitual.

A eso se unía que el año pasado se llegó a la final de la Conference —una competición inferior a Europa League, pero con el atractivo de poder ganar un título y rozar el primer título europeo de la historia del club— y que este año el sorteo había sido favorable: en el lado del cuadro menos exigente, con Panathinaikos en octavos, luego Friburgo o Celta, y una hipotética final ante equipos como el Aston Villa o la Roma. Era un camino asequible a priori, así que decepciona caer en cuartos.

Decepciona porque el Betis hizo bien el trabajo: empató fuera siendo inteligente, se puso 2-0 arriba en casa, incluso tuvo un 3-0 anulado por fuera de juego que habría sido prácticamente la sentencia. Pero en una jugada que recordó a muchos béticos a lo ocurrido en la fase de liga contra el Utrecht —aquel choque desgraciado entre Amrabat e Isco que los tuvo tres y cinco meses fuera respectivamente—, el choque de cabezas entre Bartra y Diego Llorente dejó un espacio que aprovechó el Braga para marcar, y eso ejerció como punto de inflexión. La segunda parte no le salió nada al Betis.

Desperdiciar un 2-0 y terminar perdiendo 2-4 ante un equipo que tampoco parecía gran cosa, teniendo una posibilidad muy clara de plantarse por segundo año consecutivo en una final europea, se entiende aquí como una gran oportunidad desperdiciada. Si te hubiera remontado el Chelsea o un equipo superior, la afición se habría resignado. Pero caer así duele más, especialmente porque desde el último derbi —en el que el Betis pasó de un 2-0 al descanso a un 2-2 con el susto de perder— el equipo no ha sabido interpretar bien ni las rotaciones ni las exigencias de Manuel. Ha habido partidos en los que ha empezado bien y ha pegado un bajón importante, o ha tenido que remontar casi desde el inicio, como en Girona.

Y algo que no se había producido en seis años: Manuel Pellegrini, que siempre había sido un nombre muy querido y coreado tanto en el Villamarín como en La Cartuja, empieza a generar división de opiniones.

El DT chileno ha dicho varias veces que le gustaría dirigir a la Selección Chilena.
Manuel Pellegrini, entrenador del Betis El DT chileno ha dicho varias veces que le gustaría dirigir a la Selección Chilena.

“Si fuera por dinero, Pellegrini ya se habría marchado”

- ¿Y a nivel directivo, Óscar? Más allá del ambiente, la directiva tiene que aislarse de ese ruido. ¿Sientes que en las esferas del club también comienza a especularse o a hablarse, quizás no abiertamente, pero sí entre pasillos?

Cuando tardó tanto en renovar —él, que normalmente al año y medio ya tenía firmado el siguiente contrato, llegó a los tres años sin hacerlo, con año y medio por delante, y luego volvió a llegar muy cerca del límite hasta plantarse en 2026—, ya se había filtrado que en varias reuniones no hubo acuerdo. No tanto por cantidades económicas, sino por ideas de proyecto: Manuel exigía una serie de refuerzos e inversión que el club quizás no estaba dispuesto a realizar.

Cuando llegó a finales de 2025 sin renovar, me dio la impresión de que la directiva había asumido casi con naturalidad que el proyecto de Pellegrini acabara de forma natural en 2026. Dentro de la propia directiva ya hay más voces críticas internas, ya no hay un respaldo absoluto como hace unos años. Se hablaba, como versión oficial de ambas partes, de que si se llegaba a un acuerdo se llegaría y que eso no debía distraer. Pero Manuel empezó a soltar comentarios como “no depende de mí, la pelota está en el tejado del club, ellos decidirán”. No sé si fue la presión popular —cada vez que hablaba Pellegrini, un directivo o el director deportivo Manu Fajardo, le preguntaban por la renovación y ya no sabían cómo excusar que no hubiera acuerdo— lo que acabó forzando esa firma. Entiendo que fue voluntaria por las dos partes, y creo que durante unos meses esa idea de fin de ciclo se ha pospuesto hasta 2027.

No sé exactamente cuáles son los plazos mentales de Manuel para ir a Chile, que me consta que es el siguiente paso que quiere dar. Ha tenido durante estos seis años ofertas muy importantes: China, Everton, Arabia Saudí. El Betis le ha mejorado el contrato varias veces en lo económico, pero por eso no se ha quedado, porque si fuera por dinero ya se habría marchado. No creo que quiera una aventura exótica ni meramente económica. Ya probó lo exótico en China. A la edad que tiene, a Manuel le seduce o un gran proyecto europeo de un club que compita por Champions o por títulos, o ese desembarco en la selección chilena que ha verbalizado muchas veces como su gran objetivo.

No sé si entiende que 2027 es el momento adecuado para ese paso, o si considera que todavía no lo es. Pensar en un Manuel Pellegrini en un Mundial 2034 me parece ya tirarlo demasiado lejos. Todo el mundo da por hecho que su idea es el Mundial 2030, y yo creo que más allá de 2027 no va a seguir en el Betis. Pero esto va mucho por momentos: lo que hace unas semanas eran dudas y tendencia al fin de ciclo, si acaba quinto —y si ese quinto lleva el premio extra de Champions— incluso al propio Pellegrini le va a apetecer seguir. Para el club siempre ha sido una apuesta segura, un paraguas ante la afición, un técnico idolatrado desde el principio. Hasta hace muy poco nunca se había escuchado una crítica pública en el campo del Betis contra él. Ese cántico de “Manuel, Manuel, Manuel Pellegrini” ha sido una constante durante muchas ocasiones de la temporada. Si este año no se ha escuchado tanto y no tiene ese respaldo unánime, él sí siente el cariño por la calle y de cerca.

Esta directiva, que entró en 2016, sabe lo que es contratar técnicos que no dan resultados: Gustavo Poyet, Sánchez del Amo, Alexis Trujillo haciendo de apagafuegos. Yo creo que le temen más al post-Pellegrini que a cualquier otra cosa: a lo que pueda venir después, a acertar ese tiro. No creo que la destitución se les pase por la cabeza salvo una catástrofe de magnitudes enormes, como quedar octavo y fuera de Europa, que económicamente sería inasumible con su contrato. Si consigue el objetivo de meter al equipo en Europa League —y si encima el premio extra es la Champions, con todos los ingresos que eso supone— por parte de la directiva no va a haber ningún problema, y el equipo va a estar con él mínimo hasta 2027″.

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