
La temporada 2002-2003 de Marcelo Salas (segunda en la Juventus) coincidió con la primera de Cristiano Ronaldo como futbolista, en su caso, vistiendo la camiseta del Sporting Lisboa.
El “Matador” que había sufrido una grave lesión recién llegado al gigante italiano, luchaba por recuperar su mejor versión, la que lo llevó a ser campeón con la Lazio, cuadro que lo traspasó por 25 millones de euros, una cifra impactante para aquellos años.
Lamentablemente, el chileno no pudo y a mediados de temporada, comenzó a hablarse de una posible salida. Fue en ese contexto que Salas se interpuso en lo que pudo haber sido la llegada de un joven CR7 a la Vecchia Signora.
“Salas se negó a fichar”
La historia la dio a conocer Gianluca di Marzio, periodista italiano de la cadena Sky Sports, e hijo de Gianni, un reconocido exentrenador fallecido en 2022, quien entre otros dirigió al Nápoles y fue el primer italiano en ver jugar a Diego Maradona en Argentina (fue en 1978).

También fue “ojeador” de nuevos talentos para la Juve. En ese rol, el ya veterano DT, viajó a Portugal con el objetivo de mirar a Quaresma en un partido entre Sporting Lisboa y Belenenses.

“Un chico, un tal Cristiano Ronaldo, entró al campo. Unos minutos después, mi padre perseguía a sus padres en la grada. Su primer paso fue acercarse a la familia del joven”, recuerda el profesional en entrevista con La Gazzetta dello Sport.
El tema es que después de largas charlas, una de las opciones para que Cristiano firmara por Juventus, consistía en el paso de Marcelo Salas al Sporting Lisboa. “El acuerdo se habría cerrado, pero fracasó porque Salas se negó a firmar por el Sporting”, dice Di Marzio.
Finalmente, cuando acabó la temporada, Marcelo Salas, aún aquejado por las lesiones decidió volver a River Plate, mientras que el portugués comenzó su período glorioso con el Manchester United.








