Claro que en Universidad Católica lo recuerdan; y en Santiago Wanderers también, evidentemente. El extremo izquierdo uruguayo Matías Mier, si bien no tuvo un paso colosal por el fútbol chileno, sí logró quedar en el imaginario colectivo, ya que defendió con regularidad a esas dos camisetas tan importantes, entre 2011 y 2014.

Llegó sorpresivamente a San Carlos de Apoquindo proveniente de Peñarol de Montevideo, tras jugar un recordado partido por Copa Libertadores. Después de dos temporadas con La Franja, recaló en el Puerto, para luego transformarse en un verdadero trotamundos del fútbol.

Estuvo en su natal Uruguay (Rentistas), en Qatar (Muaither), Colombia por mucho tiempo (Junior, La Equidad, Independiente Medellín y Santa Fe), Argentina (Central Córdoba) e Indonesia (Bhayangkara y PS Barito Putera).

“Estaba casi todo listo con Rosario Central, pero surge lo de la UC y no lo dudé; Católica es muy especial para mí”Lee también“Estaba casi todo listo con Rosario Central, pero surge lo de la UC y no lo dudé; Católica es muy especial para mí”

Hoy, sigue activo y también en un destino poco habitual que cuenta en esta imperdible conversación con En Cancha. ¿Dónde anda Matías Mier? Responde el futbolista de 35 años de edad: “Estamos aquí con mi familia en El Salvador. Jugando acá hace unos siete meses, llegamos en julio".

-¿Y qué tal el fútbol por allá? No es una de las ligas más conocidas…

-Te cuento un poquito cómo es el tema aquí en El Salvador. Llegué a un equipo que se llamaba Zacatecoluca —ahora se llama Nacional FC, la verdad—. Fue un equipo que sí me abrió las puertas aquí en El Salvador, pero con muchos problemas de pago, lo que pasa generalmente con los equipos chicos, No tenía nada de infraestructura. De todas formas, agradecido siempre con el equipo porque fue el que me abrió las puertas.

-Y de ahí a Alianza, un grande…

-Tuve un buen torneo, hice un montón de goles y lo único malo es que en lo grupal, descendimos. Pero hay que sacar lo positivo que, como me fue bien, se me dio la posibilidad de llegar a Alianza. Muy contento de estar en el equipo más grande de El Salvador. La responsabilidad conlleva también esfuerzo y dedicación, así que ahí vamos, paso a paso.

-¿Y con toda la familia ahí en Centroamérica?

-Estoy con mi esposa, Valentina, y con Moisés, que es mi hijo. Súper adaptados a la ciudad. Es una ciudad pequeña, en un país pequeño también, pero muy bonito, de verdad precioso. El tema de la seguridad y el tema social están muy bien.

-San Salvador, la capital…

-Sí, San Salvador. Eso fue algo que nos motivó: el tema de la tranquilidad cotidiana, el día a día, el poder salir a la calle. Mi mujer es colombiana y Colombia está un poco difícil, Uruguay también, entonces tomamos la decisión de venirnos para acá. Vinimos pensando en estar seis meses y, al final, mira, ya queremos quedarnos básicamente a vivir acá.

El ex UC y Wanderers junto a su familia en El Salvador. Foto: @mati.mier en Instagram
Matías Mier. El ex UC y Wanderers junto a su familia en El Salvador. Foto: @mati.mier en Instagram

El Salvador y la política bajo el análisis de Matías Mier

-Es obligatorio preguntarte por el tema del Gobierno del Presidente Nayib Bukele. ¿Cómo lo ves tú? Sobre todo como persona extranjera en el país, ¿cuál es el análisis?

-Tuve la posibilidad de conversar con el hermano, Yamil, que es el presidente de la Federación Salvadoreña de Fútbol. Algo muy cortito, breve.. Quedé con la sensación de que son personas muy inteligentes, de mucho conocimiento.

-¿Se siente el impacto en el día a día?

-Sobre lo social acá, el impacto que se dio cuando Nayib Bukele asumió la presidencia y que se terminó todo el tema de las pandillas y la violencia. Eso le abrió mucho las puertas al comercio y al negocio internacional. Muchas empresas volvieron a invertir en este país. Te digo que es un país pequeño, pero hermoso, con muchas cosas para explotar y con mucho para hacer. Encuentro yo, por lo que llevo aquí en el país, que se ha hecho un buen trabajo por parte del Presidente y ojalá siga así, que siga siendo un país que crezca.

-Ahora, hay quienes también critican. “Sí, todo es maravilloso, pero el costo de eso es perder en cierta medida la democracia”. También que Bukele es alguien que se querría perpetuar en el poder. Que tal vez algunas libertades también se han perdido en El Salvador a costa de ganar esta seguridad de la que todos hablan.

-Mira, te soy sincero: no soy mucho de hablar de política y poco de preguntar, porque todos tenemos un pensamiento íntimo. Si yo te pregunto a vos por el presidente de Chile o por los candidatos que hay, todos tenemos opiniones y todos vamos por un partido diferente. Podemos coincidir o no, podemos debatir o no.

-Evidente, como tiene que ser.

-Por lo que me vine a El Salvador fue por la tranquilidad que hay acá hoy en día. No sé cuáles fueron los costos, no sé cómo se maneja hoy en día... Porque te digo algo: no es algo que me interese, sino ver más bien resultados. Y esa seguridad se siente. Se siente tal cual. Tú en El Salvador puedes andar a cualquier hora en la calle y te quedas tranquilo de que no te va a pasar nada. Eso es impagable. Que tu familia pueda mirar el jardín, llevar al niño tranquilo, eso es impagable. Que tu mujer pueda ir a hacer deporte tranquila a un parque, también, impagable.

-Es decir, se respira esa seguridad de la que tanto se habla.

-Te pongo un ejemplo: en Colombia, en Uruguay mismo, o puede ser que también en Chile por ser Sudamérica, tú vas caminando por la calle y de repente por robarte un celular te pueden hasta matar. Eso acá no pasa. Acá no vas a ver a una persona con el teléfono escondido en la cintura o en el bolsillo por dentro de la chaqueta; acá lo llevan en la mano, lo llevan en el bolsillo y hasta se ve el celular por fuera. La seguridad acá es tal que si dejaste una moneda en un lugar, quédate tranquilo que vuelves a la hora y está ahí.

-¿Tan así?

-La limpieza que tiene el país, la educación... La verdad que eso es lo que te motiva y es lo que yo le agradezco a la gente salvadoreña y al presidente. Siempre les digo que tienen un país que ni se imaginan y me responden: “Sí, pero ¿sabes lo que era hace 10 años?” Siempre que llovió, paró y salió el sol. Entonces, hay que aprovechar estos tiempos que son de gloria. Bueno, cada uno tiene un pensamiento y hay que respetar también la opinión de cada persona.

El uruguayo en Zacatecoluca, su primer cuadro en El Salvador. Foto: @mati.mier en Instagram.
Matias Mier. El uruguayo en Zacatecoluca, su primer cuadro en El Salvador. Foto: @mati.mier en Instagram.

Un trotamundos del fútbol...

-Sigamos con tu carrera, que no solo tuvo paradas en Uruguay, Chile y El Salvador. Te especializaste en destinos, por así decirlo, exóticos también, como Qatar, Indonesia…

-La verdad que sí. A ver, Qatar fue una experiencia que me agarró muy joven (2016/17), fui solo y eso me dio muy duro en el tema personal. No pude aprovechar al cien por ciento lo deportivo, pero disfruté mucho también. Tengo buenos amigos allá.

-A Indonesia ya llegaste más hecho como futbolista.

-Es un país maravilloso también, gigante. Yakarta, la capital, es una ciudad grandísima y que constantemente crece, se escucha ese ruido de gran ciudad y tienes de todo. El fútbol se vive con muchísima pasión. Estuve casi tres años ahí (a partir de 2022/23). Son momentos que disfruté mucho junto con mi familia.

-Un país enorme, inmenso. De hecho, es el país musulmán más poblado del mundo…

-280 millones de habitantes.

-¡Uf!

-Sí, 280 millones y tienen más de 700 dialectos locales. Lo que se habla en una parte de Yakarta no se habla en otra. Por ejemplo, en el sur de Yakarta se habla diferente, en el norte de otra forma. En Semarang —que es otra ciudad— de una manera particular, en Banjarmasin —otra ciudad— también. Todas las ciudades tienen sus modismos al hablar y las islas también son diferentes. Es una cultura muy exótica: la comida, todo. Hay mucho para aprender y mucho para disfrutar. En el fondo, aprender todo eso es riqueza también para el ser humano.

-¿Aprendiste a manejarte bien en Indonesia?

-Sí, totalmente. Se valora mucho y se aprende mucho. Aprendí bastante de la lengua natal de allá, del bahasa indonesia. Aprendí a hablarlo; no muy fluidamente, pero me hacía entender. Lo disfruté mucho, porque cuando ellos ven el interés que tienes por aprender su lengua, te abrazan mucho.

-¿Y en cuanto a fútbol, cómo estuvo?

-Me tocó ser capitán del equipo al que llegué (Bhayangkara). Me fue muy bien y luego me fui a otro equipo (PS Barito Putera) donde también fui muy respetado y muy querido. No soy una persona que le falte el respeto al hincha o a la gente y eso es lo que me ha llevado a tener tanta aceptación en otras culturas.

El uruguayo en Indonesia.
Matías Mier. El uruguayo en Indonesia.

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