Pese a que en su carrera conquistó una Copa Libertadores con San Lorenzo, disputó la final del Mundial de Clubes frente al Real Madrid y luego continuó su trayectoria en México y Argentina, Enzo Kalinski guarda un lugar privilegiado para Universidad Católica.

El volante argentino aseguró que su paso por el conjunto cruzado fue una de las mejores decisiones de su carrera y que el recuerdo del club permanece intacto hasta hoy.

En conversación con En Cancha, el mediocampista de 39 años recordó el histórico plantel que levantó el Torneo de Clausura 2016 y la Supercopa de Chile, destacando la unión del camarín como el principal factor del éxito.

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—¿Qué recuerdos tienes de ese camarín de Universidad Católica?

—Hermosos, hermosos recuerdos. Tanto humanamente como deportivamente estaba todo alineado. Teníamos un gran grupo y creo que lo importante que hizo Católica, y la clave, fue mantener esa línea de profesionales, de jugadores que se quedaron la mayoría. Y si contrataba, buscaba ese perfil de jugadores, tanto en lo deportivo como en lo humano. Me parece que eso fue clave para que consiguieran después todo lo que consiguieron.

El volante en su paso por la UC. Foto: Agencia Aton.
Enzo Kalinski. El volante en su paso por la UC. Foto: Agencia Aton.

—¿Se había concretado un gran grupo humano?

—Tú te sientas en el vestuario y cuando ves todo dices: “La verdad es que tenemos que salir campeones” o “nos merecemos esto”, por la convivencia, por el día a día. Era de juntarnos todo el tiempo, de un mate, de una charla, de esa convivencia buena, ese buen compañerismo que había. Y no solo eso. Después era un grupo ambicioso, un grupo que no se conformaba. Ellos, cuando llegué, decían que les costaba ganar títulos o que nunca habían salido bicampeones y que era muy difícil. Había mucha confianza en nosotros, creíamos mucho y en todas las canchas que fuimos, de visitante o de local, jugábamos de la misma manera. Íbamos para adelante y no fue casualidad lo que conseguimos.

—Mérito también para Mario Salas, ¿verdad?

—Sí, totalmente del Comandante (risas).

—¿Qué recuerdos tienes del profesor?

—Recuerdo que estaba muy enfocado en lo que era la unión del grupo. Primero, se notaba que a él le gustaba eso y el grupo lo ayudó muchísimo, porque no necesitábamos tanto que él nos marcara eso, ya que el grupo estaba muy unido. Él también nos ayudó muchísimo y nos transmitió que la unión era importante para ganar cosas. Después, muy enfocado en el trabajo. A mí me gustan más los técnicos así, que están muy metidos en esto, que hay que trabajar, en los entrenamientos. La verdad es que me enseñó muchísimo también. Y, como te digo, estaba muy enfocado en la tenencia de la pelota y en atacar. No era un técnico al que más le gustara replegarse, esperar o salir de contra. Eso iba mucho con mi juego: tener la pelota, atacar, decir “desplegá los volantes y lleguemos al área”. Me sentí muy cómodo de ese lado. Creo que lo que más destacaría es eso: le gusta atacar, le gusta agredir al rival, le gusta ser protagonista. Nos transmitió eso y también teníamos los jugadores para jugar de esa manera. Salió a la perfección.

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—¿Mantienes contacto con alguno de tus excompañeros de Católica? ¿Siguen hablando después de tantos años?

—Sí. Ahora no tanto, pero a veces cruzo algunos mensajes con (Stefano) Magnasco, a veces con el Catuto (Rebolledo) también, con el Huaso (Álvarez). Algunos mensajes de cosas que me acuerdo o que veo que suben y me pone contento verlos bien. Espero que sigan jugando. También con Diego (Buonanotte) en alguna fecha especial o para su cumpleaños, lo mismo con (Ricardo) Tito Noir. La verdad es que, como te digo, parece que estuve mucho más de un año y entonces quedó una buena relación. Después, sí, cada uno está en lo suyo. Yo estoy muy metido acá en este club, a veces te pasa un poco eso, pero como te digo, con esos chicos siempre hay un mensaje de “¿cómo estás?” o “qué bien que estás haciendo esto”. Así que trato de seguir en contacto.

—Siguiendo con Universidad Católica, ¿cómo es que se termina gestando la llegada de un campeón de Copa Libertadores?

—Te cuento: yo tenía todo casi arreglado. Estaba en San Lorenzo, ya había jugado seis años ahí, había jugado muchísimo y había vivido de todo: ganar la Copa Libertadores, jugar la final del mundo ante Real Madrid, salir campeón del torneo local. Ya había vivido todo en San Lorenzo. Sentía que era un momento para irme. Estuve casi por irme a Independiente y al final me quedé en San Lorenzo. Después, a mitad de año (del 2016), también estaba con la idea de escuchar ofertas, de ver si tenía alguna otra propuesta, y tenía todo para ir a Rosario Central.

El volante en la UC. Foto: Agencia Aton.
Enzo Kalinski. El volante en la UC. Foto: Agencia Aton.

—¿Era llegar y firmar por el Canalla?

—Ya estaba casi todo listo con Rosario Central y me surge esto de Universidad Católica. No lo dudé, sinceramente. Aparte me habían hablado muy bien del club, del orden que tenía y de cómo se manejaba Católica en Chile. Dije: “Sí, me gusta la opción”, y en ningún momento dudé. Estuvieron las conversaciones, la comunicación con el Tati (Buljubasich). No sé cómo llegaron ellos a mí, pero después también fueron jugadores del fútbol argentino y creo que estaban muy atentos a ese mercado. Eso fue clave para que llegara a Chile.

—¿Y quién te dio referencias del club?

—Fueron socios de mi representante, después exjugadores, y me habían hablado muy bien. Yo dije: “Bueno, siempre te dicen eso cuando te vas a un lugar nuevo”, pero después, sinceramente, uno tiene que vivirlo, tiene que estar ahí. Y no me habían mentido. En ese momento, no sé si siempre fue así, pero se veía ese orden. Se ve también hoy, con lo protagonista que es en los torneos locales, tratando siempre de clasificar a torneos internacionales. Ni hablar del estadio que hicieron ahora. Yo estuve en San Carlos, en el estadio anterior, pero en cuanto a entrenamientos, canchas y todo lo que quiere un jugador, lo esencial para un deportista y un futbolista, lo tenían muy bien armado.

—Viéndolo en retrospectiva, ¿fue una buena decisión no firmar por Rosario Central y llegar a la UC?

—Fue buenísima. De hecho, tres o cuatro meses antes había tenido la oferta de Independiente para comprarme y no salió. Por cosas de la vida no salió y capaz que eso también hubiese sido una barrera para poder ir a Chile o vivir en Chile un tiempo y conocer a la gente increíble que conocí. Porque Independiente me compraba, iba a tener un contrato de tres años y hubiese sido mucho más difícil. Por algo salen las cosas. En ese momento dije: “Bueno, voy a tener que quedarme acá seis meses más”, y tres o cuatro meses después me llegó esa oferta que me solucionó mucho. La verdad es que fue una de las mejores cosas que hice en mi carrera y por todo lo que viví también.

—¿Universidad Católica guarda un espacio especial en tu carrera?

—Sí, sí, sí. Es muy especial para mí. Por esto que te digo, por salir campeón, por el grupo que teníamos. Me fui pensando que no sé si era lo mejor, pero también me fui porque era otro fútbol (el mexicano), otra experiencia nueva. Podría haberme quedado, podría haber renovado por dos años más, pero esas cosas a veces pasan. Como te digo, me quedó algo muy especial y, de todos los clubes en los que estuve, Católica es muy especial para mí por todo lo que viví.

El volante en la UC. Foto: Agencia Aton.
Enzo Kalinski. El volante en la UC. Foto: Agencia Aton.

—¿Tu salida a Tijuana fue una decisión deportiva o económica? ¿Sentías la necesidad de dar ese salto?

—Fue un conjunto. El Chacho Coudet era el técnico y fue quien me pidió para ir a Tijuana. Sentía que ya había salido campeón, era una experiencia nueva, otro fútbol, pero siempre con la cabeza de que capaz después podía volver. No se dio, pero uno nunca sabe qué puede pasar o si realmente la mejor opción era quedarme o irme. El momento que estuve ahí lo disfruté muchísimo. Y, como te digo, parece que estuve mucho más tiempo en Católica, porque no me pasa con todos los clubes. Con Católica sí, de querer volver. Siempre tuve ganas de ir a ver un partido, de viajar para ir al predio a ver algún entrenamiento. Eso me lo generó Católica y todavía lo tengo. Pasa que como sigo jugando no tengo mucho tiempo para viajar, pero me encantaría que en algún momento, cuando tenga algunos días, lo primero que haga sea ir a ver un partido, visitar y saludar a la gente o ir al predio a ver un entrenamiento.

—Ahora estás en Mendoza, que entre comillas queda cerquita de Santiago...

—Sí, sí. Ahora estoy más cerca. De hecho tenía ganas de ir a ver un partido de Copa Libertadores, cuando jugaban con Boca Juniors. Hubiese estado lindo, pero no pude porque, como dices, aunque estoy más cerca, igual significa viajar. Al otro día tengo que entrenar o concentrar para el fin de semana y se me complica un poco.

—Ahora les toca contra Estudiantes de La Plata en octavos, otro de tus exclubes. Quizás se te acomoda el calendario y puedes venir a Santiago a ver a Católica.

—Sí, sí (risas). Estoy viendo los partidos y justo contra Estudiantes de La Plata. Podría ser. Tendría que chequear las fechas, ver cuándo juega allá y cuándo juega en Santiago para ver si puedo ir a ese partido.

—¿Te gustaría que ganara alguno en específico? ¿Corazón dividido?

—No me la quiero jugar (risas), que gane el mejor. Yo soy hincha de San Lorenzo. Bueno, en Estudiantes estuve tres años también. Es un club en el que estuve bastante y tengo mucha gente conocida. Pero la verdad es que va a ser un gran espectáculo. No puedo inclinarme por un resultado ni dar un favorito.

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