Enzo Kalinski vive una nueva etapa en su carrera. Tras finalizar de jugar por Quilmes, el mediocampista argentino aceptó la propuesta de FADEP (Fundación Amigos por el Deporte), elenco de Mendoza que disputa el Torneo Federal A, la tercera categoría del fútbol argentino, donde busca aportar experiencia para pelear por el ascenso.

El exjugador de Universidad Católica aseguró que esta experiencia le ha permitido descubrir una categoría que nunca había disputado, destacando el crecimiento competitivo de los futbolistas y el profesionalismo con el que se trabaja. Además, confesó que Mendoza le ha recordado constantemente su paso por Chile, un país donde asegura haber vivido uno de los mejores momentos de su carrera.

Precisamente, ese vínculo con el fútbol chileno sigue muy presente en Kalinski. A casi una década de salir de la UC, el volante de 39 años reconoció, en conversación con En Cancha, que le gustaría regresar al país para afrontar un nuevo desafío, con lo que deja abierta la posibilidad de volver si surge una oportunidad atractiva.

“Quería vivir esa aventura de jugar en un país exótico; no me sentí cómodo con el fútbol de allá”Lee también“Quería vivir esa aventura de jugar en un país exótico; no me sentí cómodo con el fútbol de allá”
El volante argentino en Quilmes. Foto: @enzo_kalinski
Enzo Kalinski. El volante argentino en Quilmes. Foto: @enzo_kalinski

—¿Cómo se dio esta llegada a FADEP y cómo ha sido esta temporada?

Fue una experiencia con mucha enseñanza para mí. Es una división que no había jugado nunca, el Federal A, una tercera división de acá de Argentina. Finalicé en Quilmes y al presidente de este club, Sebastián Torrico, lo había tenido de compañero en San Lorenzo cuando ganamos la Libertadores. Entonces, fue un poco por ahí la comunicación directa. Apenas finalicé el contrato, él me dijo: “Me gustaría que vengas a Mendoza. Yo soy dirigente de este equipo, ascendimos ¿qué piensas?”. Sinceramente, me gustó el proyecto, y la posibilidad de seguir jugando. Me siento bien, físicamente estoy bien; por suerte, no vengo arrastrando ninguna lesión. Acepté y el arranque fue hasta que me adapté un poco al grupo y a la categoría. Ahora ya mucho mejor.

—¿Cómo ha sido vivir en Mendoza? Me imagino que es una vida más tranquila que Buenos Aires...

Sí, Buenos Aires es otra cosa, es una ciudad más grande, con mucho más ruido. Acá es otra vida. Mendoza me sorprendió. Había venido muchas veces a jugar, pero venía al hotel, jugábamos y nos íbamos. Nunca la terminaba de conocer realmente. Me sorprendió lo grande que es y lo ordenada que está. Me hace acordar mucho a Santiago, a Chile. Me trae lindos recuerdos también, por lo ordenado que está, por la limpieza y ni hablar de los paisajes y los lugares para conocer que tiene. Muy bien.

—¿Y el cambio de categoría se sintió?

Es una categoría que me sorprendió para bien. Pensé que iba a encontrar otra cosa. Los jugadores han evolucionado muchísimo, se han emparejado mucho. Cuando llegué al club, pensaba que iban a entrenar de una manera, un poco más relajados, y no. La verdad es que muy bien, muy buenos entrenamientos y, por lo que veo, compiten y están preparados. En otros momentos capaz que eran más relajados o físicamente no los veía tan bien. Pero ahora la diferencia está en algunas resoluciones dentro de la cancha, en cómo se ubican. Eso hace que haya más errores, más espacios y que los partidos sean más de ida y vuelta, porque son cuestiones que todavía se van trabajando o que los jugadores van incorporando con el tiempo. Más que nada, veo diferencias en la ubicación de cada jugador. Eso permite que te contragolpeen más o que no seas tan fuerte defensivamente.

—Ahí me imagino que jugadores de tu categoría pueden marcar diferencias...

En algunos momentos sí. Más que nada por eso, por leer una jugada antes o por ubicarte mejor en la cancha. Empiezas a sacar diferencias y a ser superior al rival con esas cosas: recuperar la pelota un poco más arriba, llegar antes a un corte o recuperar rápido. También para jugar o decidir. Hay momentos en que el partido te empieza a dar lugares de libertad que capaz que en Primera no aparecen tanto, porque los jugadores se ubican mejor, te presionan más rápido y tienen más roce. Todo eso disminuye un poco.

—Ya con 39 años, ¿cuáles son tus objetivos en el fútbol? ¿Qué tienes en mente para tu carrera?

El objetivo ahora es terminar esta fase de grupos de la mejor manera. Por suerte me fue muy bien, quería jugar todos los partidos y cada vez sentirme mejor físicamente. Me voy poniendo bien de a poco, tratar de marcar la diferencia y ayudar a mis compañeros a que crezcan como jugadores. Después, obvio, ¿por qué no ascender? ¿Por qué no soñar con clasificar? Es un campeonato con fase de grupos y después se juegan las instancias finales. Me gustaría llevar al equipo a esas instancias. Es la primera vez que FADEP participa en el Federal A y que en su primera participación clasifique para pelear por el ascenso al Nacional B sería buenísimo.

El volante argentino en Quilmes. Foto: @enzo_kalinski
Enzo Kalinski. El volante argentino en Quilmes. Foto: @enzo_kalinski

—Me comentabas que Mendoza te hizo recordar mucho a Chile ¿Te gustaría volver a nuestro fútbol pensando en el próximo año?

Sí, ¿por qué no? Como te dije, Mendoza me trae lindos recuerdos de Chile. Imagínate volver. Sinceramente, la pasé muy bien. A mí y a mi familia los chilenos nos trataron muy bien. Ese año (2016) fui feliz en Santiago. Y como dicen siempre, uno a donde fue feliz le gustaría volver. Tampoco tiene por qué ser en Católica, porque salí campeón ahí. Como te dije, me siento físicamente muy bien. Me siento como para seguir y para aportar lo mío porque estoy bien. Obvio que me gustaría.. Si aparece algo que me guste y que me seduzca, obvio que volvería, porque fui feliz ahí en Santiago.

—Durante estos casi diez años desde tu salida de la UC, ¿hubo algún club chileno que te llamara o estuviste cerca de regresar en algún momento?

No tuve realmente una propuesta concreta para volver al fútbol chileno. Como te digo, siempre lo he pensado y soy muy creyente. Si se tenía que dar, se daba. Cuando estaba en Argentina, en Central Córdoba, si me llegaba una oferta de Chile, obvio que la iba a mirar con buenos ojos porque ya conozco cómo es el campeonato y el fútbol chileno, y me ha gustado muchísimo. Después, justo me llegó la oferta de México y estuve un año nada más. Cuando me preguntan cuánto estuve en Chile, parece que hubiera estado mucho más por lo bien que la pasé. Siempre me doy cuenta de que respondo que estuve un año y que me hubiera gustado estar más.

abre en nueva pestañaabre en nueva pestañaabre en nueva pestaña