
Hay futbolistas que, cuando se acerca el final de su carrera, buscan estirar sus últimos años en la actividad, como lo hace Paulo Garcés. El experimentado arquero regresó a Parral, la ciudad donde nació, para defender al club de su tierra y disfrutar el fútbol desde una perspectiva muy distinta a la que experimentó durante gran parte de su vida.
Con pasos por Universidad Católica, Colo-Colo, Universidad de Chile y O’Higgins, entre otros equipos, además de integrar la Generación Dorada que conquistó la Copa América 2015 con La Roja, el Halcón construyó una trayectoria llena de éxitos, pero también de momentos difíciles que hoy recuerda con otra mirada.
A sus 41 años, el guardameta reconoce que el retiro está cada vez más cerca. Sin embargo, todavía tiene cuentas pendientes: quiere que su hijo lo vea vestido de arquero, ayudar al crecimiento del club de su ciudad y seguir ligado al fútbol cuando llegue el momento de colgar los guantes.
De esto y más, el portero habló en una profunda conversación con En Cancha, repasando esta nueva etapa lejos de la élite y reflexionando sobre su carrera y los momentos que la marcaron.

“Quiero que mi hijo me vea vestido de arquero, que note y que sepa lo que fue su padre en el fútbol chileno”
-¿Cómo ha sido este 2026? ¿El último de tu carrera?
-Jugando. No sé si mi último año, porque hay veces que me dan ganas de seguir. Pero sí, lo más probable es que sea mi último año de carrera, en mi ciudad donde yo nací, donde yo crecí, donde me inicié como arquero. Después de 27 años volví a mi pueblo natal y estoy tratando de disfrutar, disfrutar de todo, de todo lo que involucra el jugar fútbol.

-¿Cómo es ese “disfrutar”?
-Acá tú sabes lo difícil que es en Tercera División: los recursos, la infraestructura, las canchas, los camarines, los viajes, etc. Bueno, un montón de cosas que no están como nosotros obviamente podríamos querer. Pero disfruto el tomar un mate con mis compañeros en la mañana, aunque estemos cagados de frío en el camarín. Disfruto los viajes largos, aunque sean en buses pequeños. Disfruto el conversar, el tratar de traspasarles todas las vivencias que uno tuvo como jugador en los equipos grandes, en la Selección Chilena, contarles las historias, contarles distintos entrenamientos que tuvimos. En fin, disfrutando cada momento que me toca vivir.
-Igual ya habías estado antes en Tercera División.
-Hace muchos años también estuve en Tercera, que fue en Valdivia. Pero después de eso se me dio la oportunidad de volver otra vez al fútbol profesional y, bueno, estuve un año y medio en San Felipe, que también fue maravilloso, tanto en el club como con la gente.
-¿No estás seguro de retirarte este año?
-Como tú dices, el tema de que me retiro, que esto, que acá... Así están los planes. Lo de Parral se dio en un momento en que también me llamaron de Segunda Profesional y de Primera B, pero tomé una decisión más personal por el tema también de entregarle algo a mi ciudad, de venir después de muchos años y tratar de lograr un ascenso histórico para la ciudad.

-¿Qué rol juega la familia en todo esto?
-El apoyo de mis hijos, de mi señora, ha sido fundamental. Hace un tiempo dije que yo quería jugar cuando mi hijo más pequeño, que ya es público que mi hijo tiene TEA, me viera entrar a una cancha de fútbol y supiera lo que es ser jugador profesional. Que se acordara. Entonces, eso lo viví en San Felipe hace un tiempo, pero él estaba, por ejemplo, en la reja y no entendía por qué no podía pasar a la cancha donde estaba el papá, porque estaba todo cerrado obviamente. Entonces, yo quiero que él me vea. Primero, que me vea vestido de arquero, que note y que sepa lo que fue su padre en el fútbol chileno. Y eso creo que es una materia que, a lo mejor, me ha tenido alargando y alargando un poquito más la carrera. Así que estoy a la espera de eso. Espero que sea más temprano que tarde.
-¿La idea es seguir en Parral?
-Sí, me encantaría. Estamos en un proceso de decisiones con mi familia, porque yo a mi familia la tengo en Santiago. Estoy yendo dos o tres veces a la semana a la capital, pero estamos en un proceso de decisiones.
-¿Qué te gustaría hacer allá?
-Tengo una muy buena relación con la gente del club, específicamente con Manuel Wills (gerente deportivo), que también quiere continuar conmigo. Él quiere que yo juegue un año más y después también tirarme por la gerencia deportiva, que para empezar creo que sería maravilloso. Hoy día estamos punteros en el campeonato, esperamos, Dios quiera, poder conseguir el ascenso y después conseguir el ascenso nuevamente para estar en el fútbol profesional.
-¿Siempre ligado al fútbol?
-Sí, de hecho, voy a hacer mi escuela de arqueros se va a iniciar en agosto acá en Parral. Entonces, también ahí vamos a iniciar para ver si pueden existir algunos nuevos Paulo Garcés de nuestra ciudad y en el fútbol profesional.
-¿Cuál es el análisis que haces de tu carrera?
-Un bendecido. Yo lo llamo así. Yo miro para atrás con todo lo bueno y lo malo que me pasó futbolísticamente hablando. Soy un bendecido de lo que me tocó vivir. Yo creo que, no sé, a los 13 años, cuando fui por primera vez a probarme a Universidad Católica, si me hubiesen dicho la carrera que iba a tener, la firmaba. La firmaba con creces, con todo lo bueno y lo malo, porque, para qué te voy a mentir, hubo momentos difíciles, muy complicados, pero siempre tuve la revancha y siempre tuve en mi mente el volver, el volver a intentarlo una y otra vez.
-¿Cuál ha sido la mayor característica de tu carrera?
-Creo que una característica de mi carrera ha sido la resiliencia. Es una palabra muy clave, una palabra que a lo mejor uno la puede nombrar, pero es una palabra que me llena por completo. Cada cosa que me pasaba, yo al otro día me levantaba y era el primero en llegar al entrenamiento, era el último en irme, era el primero en ponerme debajo de los tres palos de nuevo para volver a intentarlo.
-¿Por qué “Halcón”?
-Una vez estábamos con mi señora conversando y me dijo: ‘Oye, ¿sabes qué? Todos tienen sobrenombres y tú no tienes ninguno’. Entonces, me dijo: ’Mira, a ver, pongamos cuál es el que te gusta’. Y me preguntó: ‘¿Te gusta Halcón?’. Un día ella me puso así en una publicación y desde ahí quedé como el Halcón.







