
Con más de 20 años de carrera, Paulo Garcés acumuló experiencias que pocos futbolistas pueden contar. Fue campeón con O’Higgins, defendió los arcos de Universidad Católica, Colo-Colo y Universidad de Chile, además de ser parte de la Generación Dorada que conquistó la Copa América 2015 con La Roja.
En ese recorrido vivió de todo. Desde títulos y grandes actuaciones hasta episodios que marcaron profundamente su carrera, como el recordado error frente a Peñarol con la UC o su compleja salida del Cacique, momentos que hoy analiza con la distancia que le han dado los años.
Pero el Halcón no solo mira hacia atrás. También observa con atención el presente del fútbol chileno, el crecimiento de la infraestructura de los clubes, el recambio en el arco nacional y el legado que dejó Claudio Bravo para las nuevas generaciones.
En la segunda parte de su conversación con En Cancha, Garcés repasa los momentos más importantes de su trayectoria, recuerda los episodios más duros que debió enfrentar y entrega su visión sobre el presente del fútbol chileno.

“Obviamente me encantaría que eso se borrara de mi carrera. Sería un tipo feliz”
-¿Cómo recuerdas el episodio de la UC contra Peñarol? ¿Te ayudó para ser lo que eres hoy?
Es que sí, hay que sacarle el lado positivo de las cosas. Yo siento que ese momento, junto con mi salida de Colo-Colo, fueron momentos muy complicados, muy difíciles, los peores de mi carrera. Hoy en día, con los años que han pasado, me doy cuenta de que sí, me sirvió para madurar, para saber qué es lo que tenía que hacer, cómo tenía que responder, cómo tenía que ejecutar y muchas otras cosas que me enseñaron en ese momento.
-¿Te gustaría borrar ese episodio?
Obviamente me encantaría que eso se borrara de mi carrera. Sería un tipo feliz si pudiera abrir estas cosas, no sé, como en Men in Black, que ponían esa lucecita y se borraba. Me encantaría poder borrar ese momento porque, obviamente, no lo pasé bien. Es un momento que me marcó tanto a mí como al hincha de la Católica y al hincha de Colo-Colo en su momento. Pero bueno, creo que de todo hay que sacar algo positivo.

-¿Conociste ya el Claro Arena?
Me tocó ir por este tema del Duelo de las Leyendas, fui a entrenar y, de verdad, tienen un estadio increíble, único a nivel internacional. La estructura de Católica siempre ha sido igual, de primera línea. Yo me acuerdo que en ese estadio antiguo estudié de primero a cuarto medio. Nosotros teníamos clases en los camarines del estadio. Imagínate, desde las ocho de la mañana estábamos impregnados de lo que era el club, de lo que era el poder llegar a ser estudiante y profesional.
-Orgulloso de eso...
Siempre lo voy a decir: Católica es el mejor formador, por lejos, de nuestro país. Y siento que está pegando en el palo en Sudamérica. Voy a ser un eterno agradecido de lo que me entregó. En el tema global de lo que es la formación del jugador de fútbol, Católica para mí es, como te lo dije, el mejor de Chile.

-¿Y en infraestructura?
De infraestructura, hoy día estamos viendo que Colo-Colo también se está poniendo en el lugar que tiene que tener. Obviamente, tienen que hacer un estadio, porque yo llegué a un Colo-Colo también con una infraestructura que no estaba a lo que es hoy en día. Hoy el club mejoró los camarines, mejoró la infraestructura de kinesiología, de gimnasio. Pusieron un gimnasio nuevo.
-¿Y la U?
Bueno, y la U, para qué hablar. La U hace muchos años, cuando yo estuve, el complejo CDA era una locura, extraordinario. Y yo no quiero dejar de lado lo que es O’Higgins con el Monasterio, porque yo te digo que viví las dos cosas. Cuando fui a O’Higgins estuvimos en la transición hacia el Monasterio y a nosotros, el Toto (Eduardo Berizzo), como siempre fue tan inteligente, nos empezó a impregnar ese lugar: ‘Se tienen que ganar el ir al Monasterio’, nos decía. En un antes de las últimas cuatro o cinco fechas, empezamos a entrenar en el Monasterio y, de verdad, era una locura.
-Eso ayuda mucho al fútbol chileno...
Estamos hablando de que el fútbol chileno está nivelando para arriba. El otro día también fui al complejo de Audax, hoy día estoy en el complejo de Ñublense. El futbolista chileno y los clubes están invirtiendo en lo que, obviamente, después les va a dar dinero, que son los jugadores jóvenes. Hoy día, por ejemplo, Coquimbo, que se me quedó también, tiene un complejo maravilloso y está peleando Copa Libertadores, la Católica está peleando Copa Libertadores, O’Higgins está peleando Sudamericana. Estamos hablando de algo que hace muchos años no lo podíamos lograr. Ha pasado bastante tiempo y eso también eleva un poquito nuestro fútbol, que ha ido en decadencia por muchos años.
-¿El título más especial que recuerdes en tu carrera?
El que más me marcó y lo pongo por delante de los tres clubes grandes, porque tú sabes que estar en un club grande significa tener la responsabilidad de ser campeón todos los años. No hay otra receta. Pero es el de O’Higgins de Rancagua, para mí es único. Está en el top de los títulos que, gracias a Dios, me tocó ganar en esta carrera. Fue una final con partido único, con los dos mejores equipos del torneo, en un Estadio Nacional con mitad y mitad de público, ganando 1-0 y siendo la figura del partido.
-¿Cómo ves a los arqueros actuales del fútbol chileno?
Yo siempre voy a nombrar al Nacho González. Sigue haciendo campañas y no es un arquero joven. Hoy día está Gabriel Maureira en Colo-Colo, los arqueros jóvenes que están afuera, Vicente Bernedo en la Católica. Tenemos arqueros que no sé si van a llegar a lo que fue Claudio Bravo, porque eso, para mí, es único en nuestro fútbol. Pero que lleguen lo más arriba posible sería maravilloso para nuestra Selección y para el nivel del arquero chileno.
-¿Qué tenía Claudio Bravo?
Siempre cuento la historia de que estuve en la Copa América de 2011, en Argentina, y, de verdad, ponerse atrás del arco de él solamente para ver cómo accionaba, cómo tomaba la pelota, cómo ejecutaba los centros... Una locura.
-¿Es el mejor?
De los arqueros que me tocó ver, hay muchos debates en que se nombra al Cóndor (Roberto Rojas) y a muchos arqueros anteriores que no pude ver, que son únicos en nuestro país. Pero para mí, lo que yo pude ver de Claudio, y con todos los títulos que ganó, es el mejor arquero de la historia de Chile, por lejos.







