
Novak Djokovic dejó Wimbledon con una mezcla de frustración, resignación y esperanza. El serbio, siete veces campeón en el All England Club, fue superado sin discusión por Jannik Sinner y, lejos de buscar excusas, reconoció una realidad que cada vez parece más evidente: hoy ya no le alcanza para competir de igual a igual con el italiano, quien impone un ritmo que el balcánico simplemente no pudo seguir.
El exnúmero uno del mundo fue muy honesto al analizar la derrota y descartó que existiera algún planteamiento táctico que hubiera cambiado el resultado. “No, realmente no. Fue una buena paliza y no hay mucho que pudiera hacer”, confesó Djokovic, aceptando sin rodeos la enorme diferencia que mostró el vigente campeón de Wimbledon.
La autocrítica del tenista de 39 años continuó cuando habló de sus aspiraciones en el torneo. “Claro que estoy decepcionado porque quería ganar Wimbledon. Por eso entreno fuerte y trabajo. Únicamente perdí contra un jugador mejor. Es una realidad dura que tengo que aceptar de alguna manera”, señaló el ganador de 24 títulos de Grand Slam, quien asumió que el tenis de Sinner está hoy en un nivel superior.

Nole y su físico
Djokovic también reveló que libra una batalla constante entre lo que desea hacer y lo que realmente le permite su físico. “Entre las expectativas que tengo y lo que puedo hacer. Pero sigo sintiendo la emoción de la competición, aunque tengo que soportar mucho dolor físico, pero tengo la sensación que cuando estoy sano puedo competir contra un top 5”, explicó. Aun así, dejó en claro que no siente presión por seguir jugando. “Voy día a día con eso, pero no tengo ninguna presión. Nadie me obliga a jugar y lo hago porque quiero y puedo”.
Pese al golpe deportivo, el serbio destacó un aspecto positivo de su paso por Londres. “Me voy sin ninguna lesión”, afirmó aliviado, convencido de que todavía puede ser competitivo. Sin embargo, volvió a reconocer que frente a Sinner la diferencia fue demasiado grande. “Siempre soy competitivo y doy lo mejor de mí. Puede parecer que a veces es más y otra menos, pero es verdad que me cuesta seguir jugando a este nivel. Por lo menos tengo que asumir que he estado un escalón o dos por debajo de él”. Además, elogió las virtudes del italiano: “Sinner ha sido sólido en todos los lados y me costó leer su saque. Ese es un gran arma para él y es muy sólido desde el fondo de la pista”.
Ahora bien, el adiós no parece definitivo. Cuando le preguntaron si esta había sido su última participación en Wimbledon, Djokovic dejó abierta la puerta a un regreso en 2027, cuando tendrá 40 años. “Me gustaría volver. Al menos una vez más. Veremos”, respondió. Aunque el tiempo parece empezar a pasarle la cuenta y la nueva generación, encabezada por Sinner, ya juega a otra velocidad. El propio serbio lo resumió con una frase que refleja el cambio de era: “Llegaba tarde a cualquier golpe. Es solo eso. No había mucho que pudiera hacer. No pude seguir su ritmo. Iba a otra velocidad que yo”.








