
Después de cerrar su carrera como futbolista, Juan Manuel Olivera inició un nuevo camino desde la banca. Primero en las divisiones formativas de Peñarol, luego con experiencias en clubes y, más recientemente, esperando una nueva oportunidad tras su salida de Danubio.
En conversación con En Cancha, el exdelantero reconoce que el mundo del entrenador es más complejo de lo que muchos imaginan, sobre todo por la saturación del mercado en los últimos años.
En ese recorrido, Chile aparece como una puerta que nunca cerró. Y dentro del país, Universidad de Chile ocupa un lugar más que especial.
De todos modos, el Palote admite que dirigir a la U es un sueño, pero también entiende que no basta con el cariño ni con el pasado como jugador: para llegar a un club de esa dimensión, dice, primero hay que prepararse, demostrar y ganarse el derecho.
El inicio como DT
-¿Cómo te toma este momento en tu carrera como entrenador?
-Estoy esperando una nueva oportunidad. Desde octubre pasado salimos de Danubio y ahora estamos analizando. Hubo algunas posibilidades a principio de año y ahora a mitad, pero ninguna se concretó por diferentes motivos. Estoy esperando que llegue una oportunidad donde podamos desarrollar un trabajo que nos satisfaga.

-¿Cuáles son las sensaciones que te dejan estos primeros pasos?
-Me han sorprendido algunas cosas que sinceramente no esperaba. He encontrado con que hoy hay mucha disponibilidad de entrenadores y se hace más difícil conseguir esas oportunidades. Pero a la hora de trabajar, de planificar y de desarrollarme como entrenador, sí, era como me lo esperaba. Incluso me sentí mucho más cómodo. Me ha gustado mucho más de lo que yo creí que podía gustarme.
-Ya te proyectas a largo plazo en este rol entonces...
-Sí, esa es la idea. Obviamente, las variantes pueden hacer que uno cambie de rumbo, pero la idea es poder desarrollarme como entrenador a largo plazo.
-¿Cuáles dirías que son las diferencias entre la carrera de futbolista y la de entrenador?
-Es totalmente diferente. Como futbolista te tienes que preocupar por tu físico, por tu entrenamiento, por estar bien. Como entrenador te tienes que preocupar por un plantel de 30 jugadores y no solo por los jugadores o el entrenamiento, sino también por el club, por su funcionamiento y por un montón de cosas. Eso hace que tu dedicación sea de 24 horas. Me ha gustado mucho. Me he sentido muy cómodo. Cada vez me he obsesionado más con el trabajo, con la planificación y con un montón de cosas que de repente son nuevas para mí.
-¿Cuál dirías que es tu filosofía o tu forma de ver el fútbol como entrenador?
-De todo lo que he aprendido y de todo lo que he vivenciado durante mi carrera, trato de tomar lo que me parece que puedo aplicar y lo que me parece que puede funcionar. Incluso no todo sirve en todos los clubes. Uno tiene que saber también la filosofía y el lugar donde está para saber qué herramientas aplicar.
-Eres un entrenador más de adaptación entonces
-Lo que yo creo es que lo mejor es tratar de elevar el potencial de cada jugador. Sacar el máximo de cada jugador para que después, colectivamente, el equipo funcione. Creo que tienes que tratar de mejorar individualmente a todos los jugadores, no solo a los que juegan, sino también a los que tienes de reserva. Y después está lo humano. Creo que lo humano es muy importante. Hay que tratar de llevar al grupo en armonía, tener un grupo convencido, conectado con la filosofía del entrenador y con objetivos claros para poder tener un equipo competitivo.

El sueño de volver a la U como DT
-¿Cuáles son tus metas a corto y a largo plazo como entrenador?
-Me gustaría poder estabilizarme. Desde octubre no hemos tenido la posibilidad de trabajar en un club, y la idea es poder estabilizarme, tener una continuidad de trabajo que sea prolongada y que me permita seguir creciendo y desarrollándome. A largo plazo, obviamente uno siempre aspira a dirigir clubes importantes.
-¿Dentro de esas opciones hay preferencia por volver a Chile en este rol?
-Sí, sin lugar a dudas. Eso requiere un tiempo y determinados pasos. Por lo pronto, me gustaría. Ni hablar de que siempre dejo las puertas abiertas para volver y poder desarrollar mi carrera ahí en Chile. Sería hermoso.
-¿Y la U?
-Obviamente, no voy a descubrir nada con decir que la U siempre es un sueño para uno. Pero también hay que saber que para eso uno tiene que ganárselo, estar preparado y demostrar. No es simplemente decir “yo quiero estar”. Un club tan grande como la U tiene otras demandas para poder ganarse un lugar.

El fracaso charrúa
-¿Cómo percibiste el fracaso de Uruguay en el Mundial?
-La verdad es que fue muy triste, muy doloroso. Teníamos ilusiones de poder avanzar en el grupo y después ver hasta dónde se podía llegar. Lamentablemente no fue así.
-¿Sientes que hubo un cortocircuito entre Bielsa y los jugadores?
-Fue bastante decepcionante, pero el fútbol es así. No conocí la interna entonces no puede decirte qué fue exactamente lo que falló en el trabajo puertas adentro. En la cancha lo que vi fue un equipo que intentó, que buscó pero cuando los resultados no se dan y cuando la pelota no entra, de repente surgen estas cosas.
-¿Qué sientes que le pasa al fútbol uruguayo en los últimos mundiales?
-Nos hemos quedado fuera en fase de grupos dos Mundiales seguidos. Por una parte es normal, tuvimos mucha suerte de que coincidieran animales como Suárez, Forlán y Cavani. Hoy nos ha costado un poco más esa efectividad en ataque, que sobre todo en este tipo de torneos es muy importante. Uruguay solo perdió con España, pero la pelota no entró con Cabo Verde ni con Arabia Saudita entonces se nos complicó todo. Es un lástima.







