Muy recordado es en Chile, especialmente por los hinchas de Universidad Católica, el partido que se jugó el 11 de mayo de 2011, en el antiguo San Carlos de Apoquindo.

Por los cuartos de final de la Libertadores, la UC se midió con Peñarol de Montevideo y, la verdad, es que La Franja tuvo por las cuerdas al conjunto Carbonero. Ya se sabe lo que pasó, sin embargo: error de Paulo Garcés, la remontada que no pudo ser y clasificación Manya a las semifinales del certamen continental.

En el elenco uruguayo, muchos futbolistas que luego jugarían en el fútbol chileno, como Mathías Corujo (la U), Luis Freitas (Everton), Luis Aguiar (UdeC) y Juan Manuel Olivera (la U). También, nuestro invitado a conversar en esta ocasión, el extremo izquierdo Matías Mier, quien hoy a los 35 años de edad sigue vigente en el fútbol de El Salvador.

En esta charla, Mier nos cuenta qué recuerdos tiene de la UC y de Santiago Wanderers, el otro club que defendió en nuestro país. Además, un análisis acabado de la actuación de Uruguay en el Mundial.

A fondo con Matías Mier

-Viniste con Peñarol a Chile para ese recordado partido de Libertadores. ¿Qué recuerdos tienes?

-Mira, contaré una anécdota que nunca he revelado. Cuando llego al aeropuerto allá en Santiago, salimos como plantel y nos hospedamos, si no me equivoco, en un Sheraton...

-¿Al lado del río?

-Sí, sí. Ese. Bueno, la cosa es que tuvimos que agarrar el túnel que hay cuando vienes del aeropuerto y es un túnel que es medianamente largo… Nos tocó un accidente ahí debajo del túnel y estuvimos como dos horas y media metidos ahí, detenidos. Yo dije: “Primera y última vez que vengo a Chile”. ¿Viste el dicho de que no escupas para arriba porque...?

-¡Todo el rato! Es una máxima de la vida esa…

-Cuento corto, a los tres meses estaba en Chile viviendo y enamorado del país también. Un lugar hermoso, fantástico. Y bueno, Universidad Católica, ni qué hablar ¿no? Un club de mucho reconocimiento y profesional en todo sentido. Cuando llego, estaba Mario Lepe de entrenador y el Tati Buljubasich de gerente, que todavía está en la directiva, obviamente.

La primera vez que el uruguayo vino a Chile fue para una Copa Libertadores. Vestía los colores de Peñarol y enfrentó a la UC.
Matías Mier La primera vez que el uruguayo vino a Chile fue para una Copa Libertadores. Vestía los colores de Peñarol y enfrentó a la UC.

-¿Cómo se dio esa llegada? Insisto en lo sorpresivo, ya que viniste como jugador de Peñarol y, tal como dices, a los tres meses ya estabas acá…

-Fue todo por temas del empresario que tenía en ese momento (el ex Unión Española, Gerardo Rabajda); él se puso en contacto con el Tati Buljubasich. Fueron los que hablaron y se dio la llegada para ir para allá. Todo muy rápido, demasiado. Me dijeron un lunes y un miércoles o jueves ya viajé.

-¿Disfrutaste acá en Chile?

-Guardo recuerdos muy lindos de allá. Tengo amigos todavía: Alfonso Parot, Stefano Magnasco; hice muy buena relación con ellos. Tengo amigos también por fuera del equipo, con los que tengo contactos esporádicos, pero sé que si les escribo o me escriben, siempre hay una respuesta. Entonces, estoy muy contento con la vivencia que me tocó vivir en Chile y, como digo, siempre agradecido con ese país.

-Qué curioso ese Peñarol, que vino con tanto sabor chileno. Estaban Mathías Corujo, Luis Freitas, Luis Aguiar, Juan Manuel Olivera, tú; todos jugaron por estos lados…

-Yo sigo bastante a Peñarol porque soy hincha. Fue un equipo que dio que hablar, que mostró siempre esa garra charrúa de ir hasta el final, de pelear hasta el final. La verdad que fueron momentos muy gloriosos que nos tocó vivir.

Agradecido del fútbol chileno

-Te gustó el fútbol chileno, entonces; Católica, Wanderers...

-Me encantó. Ya conté lo mucho que me gustó Católica, donde hice tan buenos amigos. Y el mismo Santiago Wanderers, donde me tocó jugar un año también. Hice un amigo muy grande ahí, con el que tengo relación: Ronnie Fernández. Tengo mucho cariño. También el “viejito” Moisés Villarroel, ¡Ja! Por eso te digo, hice muy buenos amigos en Chile y tengo muy lindos recuerdos. Pasé un fútbol espectacular por allá.

-¿Has vuelto a Chile después de que te fuiste de Wanderers?

-No, no he vuelto. Obviamente por circunstancias de la vida. Me tocó salir después de que me fui de ahí y estuve siempre jugando, gracias a Dios, en diferentes países y equipos, por lo que no se ha dado un retorno. Pero sí me gustaría. Me gustaría volver con mi familia para que conocieran el país también. Ir de paseo sería algo muy lindo.

El charrúa en sus años en Santiago Wanderers. Foto: Agencia Aton.
Matías Mier. El charrúa en sus años en Santiago Wanderers. Foto: Agencia Aton.

-Ese Wanderers que integraste, estuvo bien cerca del título (Apertura 2014)

-Teníamos un lindo equipo, muy buen plantel y un buen líder que era el profe (Emiliano) Astorga. Era una banda espectacular, Tan cerca que estuvimos, pero bueno, así es el fútbol, Nos enfrentamos a equipos con mucho poder futbolístico y se nos escapó por un pelito. Pero yo creo que también es muy recordado ese Santiago Wanderers.

-¿Te habría gustado seguir un poco más en Chile o se dio la posibilidad de irte porque estaba el ciclo cumplido acá y tenías que explorar otros destinos?

-Creo que también la juventud y la inexperiencia te hacen tomar decisiones en las que de repente uno se deja llevar por lo monetario o por los empresarios. A veces decides a tontas y a locas, ¿no? Pero sí, me hubiese gustado seguir un poco más en Chile, de repente en otros equipos, no solo en Católica o en Santiago Wanderers. Pero bueno, así te va llevando la vida. Ya ahora, con 35 años, te podrás imaginar que son más recuerdos los que tengo. Pienso ya en disfrutar estos últimos años de carrera en donde me toque estar y ver qué pasa. Pero sí, si algún día se da una posibilidad, obviamente que siempre va a estar dando vueltas en mi cabeza volver a Chile.

Las culpas por el pésimo Mundial de Uruguay

-Ya que estamos en plena conversa futbolera, Uruguay en el Mundial. Dale, micrófono abierto…

-Lo seguí, obviamente. Estuve muy cerca de ir al Mundial, pero obviamente por temas de trabajo, ya que habíamos iniciado pretemporada, no pude viajar. Fue una decepción tremenda en este Mundial. Lo digo con el dolor en el alma...

-Es que claramente lo fue. Como que no puede haber doble lectura en eso…

-Sí, uno tiene que ser objetivo y cuando ve a su selección bien parada, lo dice, y cuando no la ve, también. Tengo muchos amigos en la selección, conversé con muchos también, pero se hizo un mal manejo tanto en lo dirigencial como en lo técnico. Y bueno, también los jugadores son los que juegan, no le voy a quitar responsabilidad al jugador, pero fue un ambiente muy pesado desde las mismas Eliminatorias. No se veía un equipo como los de antes, donde se respetara a un entrenador y el entrenador respetara a los jugadores. Eso fue algo muy difícil y terminó saliendo todo a la luz, básicamente, en el Mundial, donde quedamos eliminados…

-Y era impensado que Uruguay quedara fuera en un grupo con Arabia Saudita y Cabo Verde.

-Sí, totalmente. Aquí en El Salvador me preguntaron antes de que arrancara el Mundial y yo dije: “Mira, para mí Uruguay va a ser la decepción, porque no veo un equipo compaginado”. Se hizo un mal trabajo desde el comienzo. No puedes dejar por fuera a un tipo que te jugó 14 o 15 de 18 partidos de Eliminatorias, como Nahitan Nández. Nahitan es la bandera de Uruguay, es el jugador que más representa la garra charrúa. No lo puedes dejar por fuera de un Mundial, sabiendo que él dio todo por Uruguay. Ahí se pagan los platos rotos.

-Me decías hace poco que se vio falta de respeto del plantel hacia el técnico y del técnico hacia el plantel. Se pudrió todo, ¿o no?

-Se pudrió todo definitivamente cuando pasaron los problemas con (Luis) Suárez y con el chico (Agustín) Canobbio, que no lo convocó un par de veces... Ahí hubo un quiebre de la columna vertebral en la Selección y, lamentablemente, los frutos se ven. Y más en una selección como la uruguaya. (Marcelo) Bielsa no entendió lo que era el uruguayo, lo que es Uruguay y el fútbol que se maneja en Uruguay. Puedes tener una idea clara, pero si tus jugadores no se adaptaron a eso, tienes que buscar un cambio y él nunca lo hizo. Eso también generó un malestar. Ahora, llorar sobre la leche derramada no es lo mejor. Tampoco hay que buscar un culpable único y decir “él, él, él”. No, ya se hizo; hay que hacer un recuento de todo, pasar raya, sumar, restar y de ahí para adelante.

La decepción de la Celeste en el Mundial. Foto: EFE.
Uruguay. La decepción de la Celeste en el Mundial. Foto: EFE.

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