Fútbol Chileno

El emprendimiento de los preparadores de arqueros de la U y Cobresal para capacitar goleros de todas las edades

Marcelo Gaete, entrenador de arqueros de los "Mineros", cuenta cómo se formó el proyecto y la manera de trabajar que tiene junto a Carlos Arias.
sábado, 2 de octubre de 2021 · 19:30

Fernando De Paul y Leandro Requena tiene varias cosas en común. Además de ser argentinos, jugar de arqueros y desempeñarse en equipos de Primera División del fútbol chileno, los dos trabajan bajo las órdenes de los creadores y directores de "Locos por el Arco", un centro de entrenamiento específico para guardametas de todas las categorías.

Marcelo Gaete, preparador de arqueros de Cobresal; y Carlos Arias, mundialista juvenil con La Roja y actual preparador de arqueros en el cuerpo técnico de Esteban Valencia en Universidad de Chile, fundaron Locos por el Arco hace casi una década y hoy llevan sus conocimientos también en el fútbol profesional.

En conversación con EnCancha, Gaete cuenta cómo nació este proyecto que ya está cerca de cumplir una década y que define como "una familia".

¿Cómo se formó Locos por el Arco?

Comenzamos el 2012 con Carlos Arias, mundialista sub 20 (Holanda 2005). con Carlos nos ubicábamos de antes, pero nos conocimos en el INAF (Instituto Nacional del Fútbol) cuando hicimos nuestra certificación para titularnos como preparador de arqueros, tanto a nivel iniciación como alto rendimiento. Y ahí lo que queríamos más que una escuela de fútbol enfocada en los arqueros, era abrir un centro de entrenamiento específico para arqueros que abarca a los niños, los jóvenes, personas adultas, o sea, nuestro eslogan es 'niños desde los 6 hasta los 99 años de edad'.

¿Y en qué consiste un centro de entrenamiento para arqueros?

Nos decían 'cómo vas a tener una escuela de arqueros y cómo vas a competir', teníamos el concepto de escuela de fútbol, partido amistoso, campeonato, entonces no poh, nosotros queremos entregarle a los arqueros de las escuelas de fútbol, a los arqueros de fútbol de barrio, a los arqueros de las ligas, de seniors, adultos, el espacio que no tienen para prepararse en la semana. Porque las escuelas de fútbol hoy en día están con su profesor de arqueros, pero antiguamente no existía. Entonces, el arquero que estaba en escuela de fútbol, iba a entrenar con nosotros a Locos por el Arco y le entregamos las herramientas y después las desarrollas en el juego mismo con su escuela. Lo mismo con los equipos de liga, tenemos gente adulta que en vez de ir al gimnasio, prefiere ir a Locos por el Arco, se prepara bien físicamente y mejora su nivel futbolístico y después sale el mejor arquero de su liga.

Marcelo Gaete llegó a Cobresal en diciembre de 2017 y desde entonces trabaja en el cuerpo técnico de Gustavo Huerta

¿Entonces es diferenciado para cada alumno?

Nosotros buscamos un formato de coaching, buscamos el objetivo personal de cada alumno. El alumno llega y nos dice 'profe, yo quiero mejorar en mi escuela de fútbol', le entregamos eso para que mejore. Otro nos dice 'sabe profe, yo soy tercer arquero en cadetes en Palestino', por ejemplo, le entregamos herramientas y después termina siendo el dos y hasta el uno. 'Sabe profe, yo jugué en Tercera y estoy sin club', y entrena con nosotros. Entonces le entregamos herramientas a todos, eso buscamos como Locos por el Arco, ese es el objetivo, seguir posicionando nuestro nombre y trabajarlo profesionalmente. La idea no es poner un arquero en el arco y agarrémoslo a pelotazos, sino decir 'a este chico le faltan este tipo de cualidades, vamos a mejorarle eso'.

Trabajo individual con un equipo multidisciplinario

¿Cómo se lleva a cabo el trabajo en Locos por el Arco?

Nosotros hacemos planificaciones de la parte técnica, física, táctica, nos asesoramos con psicólogos deportivos que hacen charlas a nuestros arqueros, porque es un puesto no común como el jugador de campo, es un puesto que es muy frustrante, por eso hoy en los campeonatos de fútbol joven los arcos son más chicos, por el tema de la frustración, los goles que hacen de mitad de cancha, un sinfín de cosas. Entonces tenemos que seguir apoyándolos en hartos sentidos, tenemos kinesiólogos porque si un arquero me dice 'profe me esguincé el dedo, no puedo ir', no po, te esguinzaste el dedo, vienes, tenemos un kinesiólogo, te hace la sesión y después sigues trabajando todo el tren inferior con él, la coordinación con los pies, puedes trabajar igual. Entonces tratamos de profesionalizar el puesto y dignificar la profesión del arquero, aunque sea amateur, Tercera División, todas las categorías, arqueros y arqueras. 

¿Cuánta gente trabaja en Locos por el Arco?

Tenemos cinco profesores, un kinesiólogo, un coordinador y el resto es administración, somos como 8, nueve más o menos en lo que es la escuela.

Es decir, trabajan tal cual como en los equipos profesionales...

Es que cada vez el tema del puesto ha ido avanzando. Antiguamente no existía el preparador de arquero. El arquero se ponía al arco y el entrenador le pegaba diez pelotazos para un lado, diez para el otro, después los compañeros lo agarraban a pelotazos y listo. El arquero que marcaba diferencia era porque se preparaba de manera autónoma o tenía mayores cualidades que otros, era muy autodidacta. Hoy se profesionalizó más el tema, se trabaja mucho la parte física, táctica, psicológica del puesto, se profesionalizó. Se empezó a copiar un poco lo que se estaba haciendo en otros lados.

Locos por el Arco tiene por ahora 45 alumnos inscritos

No descuidan su labor en los clubes

Hablando del profesionalismo, ¿Cómo complementan Locos por el Arco con su trabajo en los clubes de Primera División?

Nosotros a Locos por el Arco le debemos todos. Si hoy día yo estoy en Cobresal y Carlos está en la U, es gracias al esfuerzo, constancia, perseverancia, pero también gracias a la base que tuvimos en Locos por el Arco. Yo he pasado por todas las divisiones del fútbol chileno, y las mismas ganas y motivación que teníamos cuando empezamos con Locos por el Arco, es la misma que tenemos ahora. Yo geográficamente no puedo estar presente en Locos por el Arco, pero sí Carlos Arias. Él, el fin de semana jugó el Superclásico y hoy (martes) ya estaba haciendo la pauta de planificación para trabajar en la escuela. No es que cambiemos: lo que él le entrega a Fernando De Paul o que yo le entrego a Leandro Requena, es lo mismo que le entregamos a nuestros arqueros, entonces también es un plus.

¿Cómo se supervisa todo estando en El Salvador?

Yo estando lejos hago las planificaciones en conjunto con Carlos, igual es un tema familiar. Carlos tiene a su señora que es ingeniera comercial, mi señora es administradora de empresas, entonces nos ayudan bastante en ese sentido. Mi papá es el coordinador, coordina las canchas, profesores, materiales, entonces estamos súper ordenados y organizados, estar en el fútbol profesional también nos ha llevado a profesionalizar Locos por el Arco.

¿La planificación a distancia se hace muy compleja?

Como nos conocemos hace rato, tenemos misma metodología o muy similares. Con Carlos, de los siete días de la semana, hablamos seis, salvo el día que tenemos partido, o sea, hablamos constantemente. Como manejamos la misma metodología, decimos 'vamos a planificar esto', mandamos la planificación y como él está allá, me dice 'Marce con los muchachos nos estamos equivocando mucho en el voleo, en el juego aéreo'. Ya, le agregamos voleo y juego aéreo y así. Así nos coordinamos. Es algo super familiar, porque mi señora viaja constantemente a Santiago, está mi papá en cancha que es el coordinador, entonces somos como una familia, tanto los alumnos que llegan como nosotros que trabajamos. Entonces el alumno que llega siente que es una familia y se hace parte de la familia y después compartimos, todo bien, todo ameno. Sabemos que el día de ayer se matriculó, por ejemplo, Juanito Pérez. Ya, Juanito Pérez viene de tal escuela, o de tal lado, tiene tanta edad, busca esto, esto otro y listo, agendamos, buscamos el perfil y lo agregamos.

¿Entrenan todos los arqueros juntos?

Nosotros tenemos series, no es que esté toda la escuela trabajando junta, nosotros trabajamos por edad y por nivel. Un niño de 7-8 años no va a estar trabajando con una persona adulta, nosotros los separamos, tratamos de equiparar y que sea todo nivelado, tanto en edad como en nivel técnico, físico y táctico, porque de repente yo soy alguien nuevo, quiero aprender y me meto a una serie donde van todos avanzados, me voy a sentir mal, entonces lo tratamos de acomodar a su nivel.

La pandemia también los afectó

¿Cómo se mantuvo Locos por el Arco durante la pandemia?

Nos afectó, pero no dejamos a nuestros alumnos solos. Económicamente no recibimos nada, pero sí hacíamos concursos, harto concurso para mantener viva la escuela en sus redes sociales. Hoy las redes sociales mantiene vivo todo, y entrenábamos dos veces a la semana vía Zoom. Ahí se conectaba Carlos, me conectaba yo e invitábamos todas las semanas a un arquero. Así nos manteníamos y hacíamos entrevistas, invitábamos a psicólogos, invitamos a Hernán Caputto, a algún arquero profesional, charlas, entonces estuvimos más activos que nunca en pandemia. Por lo menos al mes teníamos nueve sesiones, no paramos en pandemia, sin recibir remuneración, pero mantuvimos activos a todos nuestros alumnos, los hicimos sentir importantes a cada uno, nos preocupamos de todo y no los dejamos solos. Ahora cuando tocó volver, fue más fácil. Se avisó y fue maravilloso, llegaron todos.

¿Cómo llega un arquero a Locos por el Arco?

A través de redes sociales, nuestro Instagram (@locosporelarco), nuestro Facebook (Centro de Entrenamiento Locos por el Arco), también el boca a boca, la promoción que hacemos dentro del complejo que trabajamos que es Mundo Sport, El Líbano 5001 (Macul) y también somos bastante conocidos en el medio de los arqueros, le damos promoción. Carlos está en la U, yo en Cobresal y tratamos de constantemente promocionarnos con gorritos y cosas por el estilo, así nos pueden ubicar, pero principalmente por redes sociales.

¿Tiene alguna anécdota con Locos por el Arco?

Una vez nos pasó que cuando estábamos con el boom de los arqueros, no sé, Claudio Bravo atajaba un penal y todos los niños querían jugar al arco o con Johnny Herrera después de la Copa Sudamericana y todos querían ser arqueros, entonces llegaron constantemente niños. Hoy tenemos 45 arqueros inscritos y la rotación va de 30 en cada clase.

Mario Salas se refirió a la "Generación Perdida" de La Roja: