Este miércoles es un día clave para el fútbol chileno. El Senado de la República votará, luego de más de 10 años, la reforma a la Ley 20.019, que regula las Sociedades Anónimas Deportivas Profesionales en nuestro país.

Un dilatado trámite, presentado originalmente por el hoy senador Matías Walker en 2015. que podría cambiar para siempre la estructura de la actividad en nuestro país y que, debido a sus implicancias, ha generado resistencia en la mayoría de las autoridades del fútbol chileno, tanto por parte de los clubes como de la ANFP.

Luego de esta votación, si es que se aprueba, la reforma pasará a la Cámara de Diputados, para un tercer trámite legislativo.

Reformas a una ley que tiene dos décadas

La Ley 20.019 fue publicada en el Diario Oficial, por lo tanto se asumió como conocida por todos, el 7 de mayo de 2005. Un marco legal en que, principalmente, se permitió el ingreso a capitales privados al fútbol, a diferencia de lo que ocurría hasta esa fecha, en que las instituciones se manejaban como corporaciones.

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Casi 21 años han pasado y hoy el trámite de reforma tiene urgencia por parte del Gobierno.

En los últimos 10 años, han existido varias demoras y postergaciones, principalmente por la resistencia del fútbol, como quedó demostrado con la desesperada carta enviada por Universidad Católica, Coquimbo Unido y Palestino recientemente, en que se llamaba a no aprobar el cambio.

El Senado votará este miércoles la reforma a la Ley 20.019.

Los 3 puntos neurálgicos de la Reforma

Con concreto, ¿cómo afecta la reforma al fútbol chileno? De manera decisiva y acá explicamos los tres puntos fundamentales que se quieren modificiar:

  • 1.- Separación de la ANFP y la Federación: algo crítico y por donde pasa buena parte de la resistencia. Tal como incluso sugiere la FIFA, se separarían la ANFP (que funciona como una Liga de Fútbol) y la Federación de Fútbol de Chile, organismo mandatado a fomentar la práctica del fútbol. Así, las selecciones nacionales quedarían bajo el alero de la Federación (algo que hoy ocurre solo en el papel) y para nadie es un misterio que la ANFP depende en buena medida para su opertiva y funcionamiento de las platas de La Roja. Sería un golpe bajo y obligaría a los coubes a “hacer la pega” y autosustentarse en ese marco de Liga.
  • 2.- Fin a la multipropiedad: en pocas palabras, que un mismo grupo empresarial no pueda tener más de un club en propiedad. Acá también tiemblan varios; aunque no se diga abiertamente y las mallas societarias por lo general queden en cierto tipo de nebulosa, ya no se podrá ser dueño de más de un club y eso deberá ser transparentado. ¿La U-Huachipato? ¿San Luis-Limache? ¿Qué pasará?
  • 3.- Regular la presencia de representantes en la propiedad de los clubes: un tema delicado y de recurrente citación, por las rarezas y sombras que ha traído al fútbol chileno. “Tal representante es el dueño de tal equipo y lleva solo jugadores de tal corral”. Enunciados que se han vuelto tradicionales en estos últimos tiempos y que la reforma intenta terminar.

Son los principales puntos que estarán hoy en votación, luego de las indicaciones aprobadas por la Comisión de Constitución, Legislación, Justicia y Reglamento.

¿Será ley? No. En caso de aprobarse, la reforma volverá a la Cámara de Diputados, para continuar en un tercer trámite legislativo.

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