
Fiebre futbolera alrededor del planeta. Y cómo no, si ya está en plena disputa el Mundial 2026, por lo que las antenas están puestas en lo que ocurre en Norteamérica.
Chile no está, es cierto, pero la tradición de La Roja es de larga data en la máxima cita, por lo que siempre será atractivo escuchar las anécdotas y momentos vividos de quienes estuvieron allí, in situ, en una Copa del Mundo.
Es el espíritu de Mundialistas, el Podcast de En Cancha que conduce Juvenal Olmos y que, para este capítulo, tiene a dos invitados estelares. Cristián Castañeda y Luis Musrri jugaron en Francia 1998 y nos comparten toda la experiencia que tuvieron con los colores del Equipo de Todos.
Acá te dejamos la imperdible conversación entre Juvenal Olmos con Luis Musrri y Cristián Castañeda:
-Juvenal Olmos: Somos del tiempo en que las cosas de la cancha se quedaban en la cancha. Hoy es distinto, hoy aparece el VAR, que es medio “acusete” en todas las acciones. Luego, el tema de los aforos en los estadios y que no se pueda tener una cancha en que medio estadio sea de un equipo y la otra mitad del otro. ¿Qué tiempo los interpreta mejor? ¿Qué fútbol?
Luis Musrri: Es que uno interpreta el que vivió. Sin duda, el que recuerdas, el que añoras como exjugador. Es lindo ver cómo evolucionó el fútbol en relación a todo lo moderno, lo tecnológico, las metodologías y eso, pero uno añora las 75.000 personas en el estadio, la salida a la cancha... Claro, era peligroso, por la gente sentada en las escaleras del Estadio Nacional. Me acuerdo de los clásicos de esos años, del 94, con 75.000 personas. Hoy en día nunca más ha entrado esa cantidad de gente al estadio…
-Juvenal Olmos: El Estadio Nacional ahora hace prácticamente la mitad de esa capacidad…
Luis Musrri: Uno añora lo que le tocó vivir. Me hubiese gustado jugar en esta época también, por todo lo que significa lo moderno y la plata, y por cómo se masificó el fútbol en sí. Hoy vemos un Mundial con cuarenta y tantos equipos, lo comercial que es...
Cristián Castañeda: Yo llegué del campo a Santiago con mi tío, porque mi papá me mandó a la casa de un tío para probar suerte en Colo-Colo y en otros lados. Y yo iba al estadio cuando había reuniones triples en Santa Laura.
-Juvenal Olmos: ¿Ibas con tu bolsita? ¿Con cocaví?
Cristián Castañeda: Me acuerdo que en el Nacional la barra de la U se ponía en el codo de acá, la de la Católica allá y la de Colo-Colo al otro lado, porque de repente jugaban los tres. Y uno disfrutaba. A mí me mandaban, y como yo era cabro chico, mi tío me decía: “Ya, toma”, y me traía el termo. “Trae el termo”, me decía.
-Juvenal Olmos: ¿Termo con? ¡Ja!
Cristián Castañeda: ¡Ja! Era de litro y medio y ¡dos botellas de pisco le metía mi tío al termo! Porque adentro no vendían alcohol. Y cuando llegaba al estadio, yo de unos 15 años, más o menos, era el más esperado por los amigos de mi tío. Un día me pasó algo... El termo me quedó mal tapado y, claro, el carabinero en la entrada me ve y me dice: “Ya, cabro chico, ven pa acá”. Después, yo iba llegando a donde estaban todos reunidos, mis tíos con unos 20 amigos que se juntaban, por ahí por las torres, un sector neutro. Todos tenían su vasito de Coca Cola comprado y me empezaron a aplaudir cuando llegué… Ahí les dije: “me quitaron el termo”. ¡No! La carita que me pusieron... Después a la salida, fui a buscar el termo y quedaban dos o tres gotitas, se lo habían tomado todo los carabineros. Era una linda época.

Las inolvidables cábalas de Miguel Ángel Russo
-Juvenal Olmos: Ese período del 94, 95, el período premundial y el Mundial del 98, ¿fue el peak de sus carreras?
Luis Musrri: Diría que sí. Recuerdo que pasaba por un muy buen momento en 1996, cuando fuimos a la Copa Libertadores ese año. Cuando llegamos a la semifinal, al año siguiente, yo ya era seleccionado. Jugamos en Viña, era Xabier Azkargorta el técnico. Luego fuimos a Coquimbo y yo pasaba por un muy buen momento y me lesiono: me fracturé el empeine contra Perú.
-Juvenal Olmos: ¿Recuerdas la jugada de la lesión?
Luis Musrri: Fui a rematar y un peruano me puso la plancha y ahí estuve lesionado. Me perdí los tres primeros partidos de la Libertadores del 96. En la fase de grupos, con Miguel Ángel Russo, cuando estábamos en el grupo con Católica, Corinthians y Botafogo. No jugué. Por ahí yo pasaba un buen momento, pero después me costó recuperar el puesto y perdí la capitanía. Mira, esta es una buena anécdota: muchos me preguntan por qué yo no era el capitán en la Copa Libertadores del 96 y era netamente por cábala de Russo, que en paz descanse el profe.
-Juvenal Olmos: ¿Y quién llevó la jineta entonces?
Luis Musrri: El “Huevo” (Esteban) Valencia. Los tres primeros partidos fue él el capitán. Y cuando yo vuelvo de la lesión, en Brasil contra Botafogo, el profe me llama y me dice: “Lucho” y yo, “¿Qué pasa profe”… Tú sabes cómo hablaba Russo... Entonces, me sale con que: “¿Sabes qué? Te tengo que decir algo”… Le pregunté si acaso era que no iba a jugar... “No, si vas a jugar, es que la capitanía; Esteban, el Huevito, hemos ganado”… Entonces le digo que mientras ganemos, no había problema… “Pero a la primera que perdamos, me la devuelve altiro”, le dije… “Tranquilo, tranquilo”…
-Juvenal Olmos: O sea, cabalero, cabalero el hombre…
Cristián Castañeda: Era increíble. Nosotros concentrábamos allá arriba en Pirque y para el primer partido a mí siempre me gustaba ir en el bus al lado del chofer, de cobrador. Me acuerdo...
-Juvenal Olmos: ¿Y ponías la música?
Cristián Castañeda: No, pero venía “La Hora del Taco” (programa radial que en Chile se escucha desde 1985) y todos pedían que lo cambiara, pero no… Él era cabalero, cabalero. Y claro, llega el primer partido, salimos y el chofer me pregunta que por dónde nos íbamos… Teníamos que hacer todos los partidos lo mismo, la misma ruta, y yo venirme en el mismo asiento.
-Juvenal Olmos: Cristián, ¿y tu época de mayor estelaridad? ¿También está vinculada con ese período?
Cristián Castañeda: Sí. Somos contemporáneos con Lucho. Él es un año menor que yo. Pero sí, fue la mejor etapa. Aparte, jugábamos harto, por suerte. Gracias a Dios, uno huasito, nunca tuve una lesión grave ni importante, siempre estuve a disposición. Entonces, por ejemplo, Traverso (por el defensor argentino Cristián Traverso) decía: “Tiene más salud que el Scooby”... Un día fui hasta de arquero de reserva una vez que no teníamos a ninguno, en una Conmebol.
-Juvenal Olmos: Es que a lo mejor todavía conservabas el termo con alcohol del tío…
Cristián Castañeda: ¡Ja! Tenía un plus. No, pero fuera de bromas, fue la mejor época para mí, en 1996, cuando jugábamos Eliminatorias y Copa Libertadores.

El camino a Francia 98…
-Juvenal Olmos: En el proceso para el Mundial de Francia, la U fue un pilar, un equipo base para Nelson Acosta. ¿Qué recuerdan de esos tiempos?
Luis Musrri: Las clasificatorias al Mundial de Francia venían desde antes. Fue de estos típicos trabajos o procesos que se producen sin tener algo planificado, o sea, que se producen por azar...
-Juvenal Olmos: ¿Pero no son acaso consecuencia de una planificación?
Luis Musrri: Quizás con la Generación Dorada pasó un poco lo mismo, que venían del Sub-20, después pasaron por varios procesos de selecciones y llegaron a lo que fueron después. Fue algo parecido. De esa Selección que compite en las clasificatorias a Francia, varios jugamos el Mundial Juvenil del 87, acá en Chile. Fabián Estay, Javier Margas, Yo, el “Candonga” Carreño. Y después se agregaron para esa clasificatoria por el buen momento que pasaba la U, que venía desde el año 94 hasta el 2000 más o menos. Ahí teníamos un equipo fuertísimo, una maquinita. En un momento teníamos a Flavio Maestri, seleccionado peruano; Richart Báez, seleccionado paraguayo, Pedro González Chamuca (Rodrigo Barrera). Y los de antes también: Ronald Fuentes, Miguel Ponce, Cristian, Víctor Hugo Castañeda... Éramos muchos.
-Juvenal Olmos: Marcelo Salas.
Luis Musrri: Claro, Marcelo, que venía de afuera.
Cristián Castañeda: Hoy día tú no ves, no tienes la posibilidad de que la Católica (donde tú jugaste, Juvenal), la U o Colo-Colo puedan acceder a un seleccionado argentino, por ejemplo. Y ustedes tenían dos (Néstor Gorosito y Alberto Acosta). Nosotros teníamos al Leo (Leonardo Rodríguez). Imposible llegar a eso ahora.
Luis Musrri: Hubo una doble fecha en esas, contra Paraguay y Colombia, en Santiago. Cuando Colo-Colo tenía problemas con la ANFP y decide no prestar a los jugadores a la Selección...
Juvenal Olmos: Claro, y Nelson estuvo riguroso. Me acuerdo perfecto...
Luis Musrri: Ya. Entonces, estoy en mi casa, en Peñaflor, y me suena el teléfono. “Aló, che”, me dicen y era el profe Acosta. “¿Qué onda? ¿Qué pasa?”, le digo. “Está la cagada –me dice- porque los del Colo no quieren prestar a los jugadores”… Entonces, le dije altiro: “Y de qué se preocupa, profe. Tranquilo nomás, si nosotros estamos bien. Mire: los de la U vamos”… Venía el Matador Salas, también. Fueron pocas las veces que jugaron Zamorano y Salas juntos, y justo ahí coincidieron los dos.
-Juvenal Olmos: Con eso había medio equipo, con un taladro arriba...
Luis Musrri: Sí, porque nosotros defendemos, le damos la pelota al “Coto” (José Luis) Sierra o al “Guatón” (Marcelo) Vega, se la pasan a ellos y estamos listos… Y ahí le ganamos a Colombia y a Paraguay, fueron partidazos en el Nacional.
Cristián Castañeda: Contra Colombia, para mí, fue el mejor partido de la Selección. Los primeros 45 minutos nos fuimos 3-0 arriba. El Pibe Valderrama en el entretiempo sale… “Hijuepu..., nos están pintando la cara”… Y esto y lo otro y ¡uf!… Nunca había visto a un compañero putear tanto y echarle tantas chuchadas a los suyos.
Luis Musrri: Una vez me encontré con Iván Zamorano y empezamos a hablar del partido contra Paraguay. Me dice: “Si me acuerdo de la cara de felicidad de Castañeda cuando tiró el centro y yo tuve que cabecear”… Ese gol que hace, que se queda como arriba, suspendido, y la cambia de palo...
Cristián Castañeda: Y más encima, entre Rivarola (Catalino) y Celso Ayala o el Colorado Gamarra, que debe haber sido el otro (N.de R.: en ese partido, Paraguay presentó a tres zagueros centrales y, efectivamente, jugaron Rivarola, Ayala y Gamarra).

Musrri y Scooby casi se quedan abajo del avión...
Luis Musrri: Bueno, y ya que pasamos por la Clasificatoria, que quede claro que al final estábamos cortados para ir a Francia...
-Juvenal Olmos: ¿A Francia 98? ¿Al Mundial? ¡Cómo así! ¿Pelearon con Acosta?
Luis Musrri: Fue un tremendo atado. Mira: fui el tercer jugador que más minutos sumó en las Eliminatorias. Estuvieron (Nelson) Tapia, Ronald (Fuentes) y luego yo...
Cristián Castañeda: Y yo era el segundo o el tercero, por ahí, en minutos jugados, entre lesiones y cambios de jugadores, yo siempre fui constante.
Luis Musrri: La cosa es que habíamos tenido una campaña bien pesada con la U en 1996 y 1997. Campeonato Nacional, Copa Libertadores. Y justo hay una citación a la Selección, en Coya, para hacer una mini pretemporada. Me acerco al profe Acosta, con la confianza que le tenía, y le digo: “Profe, denos unos dos o tres días más para descansar”… Y él me dice “Ya, listo, ya”. Luego, sale la nómina... ¡y no nos llama! No nos llevaron a la gira a Japón, a China, ni al partido en Wembley contra Inglaterra. Cortados...
-Juvenal Olmos: ¿Pero y le dijiste algo?
Luis Musrri: Sigue la historia... No nos lleva a China ni a Inglaterra, donde citó como a 50 jugadores, dos equipos, en total para armar la nómina final. Y de repente, hay un evento de premiación en Casa Piedra. Premiaban a todos los jugadores por los mejores años, y a nosotros parece que nos regalaron un televisor. Y justo el profe se sienta frente a frente con nosotros. Yo estaba al frente suyo.
-Juvenal Olmos: ¡Chuta! Le ibas a entrar con todo, me imagino...
Luis Musrri: Lo miré toda la noche. Eso que uno dice “alguien me está mirando”. Yo lo miré fijamente. De repente, pasa al baño y ¡paf!, lo sigo. Dije: “Aquí está, aquí lo agarro”. Ahí conversando afuera del baño… Le digo: “Profe, no huevee. Jugamos toda la eliminatoria, no sea así. ¿Se acuerda cuando estaba todo cagado y me llamó para la casa?... Denos la posibilidad por lo menos de pelear el puesto”… Él me decía: “Ya, ya, ya, ya, ya”, como era el profe. Al otro día suena el teléfono y era Ricardo Abumohor.
-Juvenal Olmos: ¡Ah! El jefe…
Luis Musrri: “Vente para acá, a mi oficina en la Avenida Kennedy”, me dijo; él tenía una oficina ahí. Entro y me dice: “¿Qué pasa con el Pelado?”. “Don Ricardo”, le digo, “jugamos todas las Clasificatorias y ni siquiera nos dio la posibilidad de ir a Inglaterra, ¿no nos va a llevar a Francia?”. Yo hablaba por los dos, porque nosotros no teníamos representante. Al poco rato: ¡pum!, sale la nómina para un partido amistoso en Mendoza, contra Argentina… Y tanto yo como Cristián, estábamos…
Cristián Castañeda: Esa Argentina venía de ganarle 1-0 a Brasil en el Maracaná, con gol del “Piojo” (Claudio) López. Ese mismo equipo va a Mendoza a despedirse de su gente. Y Nelson Acosta pone a todos los que estábamos en la cuerda floja, a todos los “cachos”, los cortados. A Fabián Estay, a Ricardo Rojas, a todos los que estábamos ahí en la cornisa.
-Juvenal Olmos: A todo esto, en esa época te enterabas de las nóminas por la radio nomás y por teléfono...
Luis Musrri: Exacto. De repente el diario o una radio y decían “los defensores” y si pasaban y no estabas, listo, cagaste… Entonces, nómina lista, estamos adentro de los citados para viajar. Llegamos al partido con Argentina y de adónde íbamos a jugar. El equipo titular de la Selección en ese tiempo tenía a (Nelson) Parraguez, a (Clarence) Acuña, en el puesto de Cristian, estaban el “Murci” (Francisco rojas), (Moisés) Villarroel... Pero en ese partido Nelson armó el equipo con los que estábamos tambaleando: Musrri, Castañeda, la línea de atrás, ¡Pero con Zamorano y Salas arriba! Nos jugamos el partido de la vida. El podio de Chile en ese partido estuvimos nosotros dos, Musrri y Castañeda. Yo hasta pateé al arco, hicimos un gol que cobraron offside del “Matador”...
Cristián Castañeda: A mí me sacó un gol el arquero Germán Burgos, una tapada abajo, me acuerdo. El podio: Fabián Estay, Musrri y Castañeda, ¡Ja!...
Luis Musrri: El viejo nos tiró a la pelea pensando: “Argentina nos va a pasear, nos va a hacer cuatro goles y aquí los limpio”. Y terminamos perdiendo 1-0 con un penal en el minuto 85 (N.de R.: en definitiva, el partido lo ganó Argentina por 1-0, pero Chile tuvo un desempeño destacado; incluso, Iván Zamorano desperdició un lanzamiento penal). En la prensa en Chile al otro día se leía: “Esta Selección creció, estamos muy bien, tenemos recambio, Musrri volvió a ser la de antes”. No nos pudo limpiar el Pelado. Así que entramos a la nómina final de Francia 98.
-Juvenal Olmos: A los técnicos, lo que nos pasa es que cuando estamos en la casa solos, decimos: “Bueno, decido yo. Estos ya jugaron mucho, les voy a dar una opción y si no la aprovechan, es su responsabilidad”. Era LA oportunidad…
Cristian Castañeda: La idea fue que nos dio la posibilidad y la agarramos. Nelson tenía una gran virtud como técnico: quizá no era el tipo que mejor planificaba en la pizarra, pero te sacaba provecho. Me acuerdo del “Guatón” Vega... “Guatón cul… Si no corres, te saco a los 10 minutos”, le decía… El Guatón no corría mucho, a los diez minutos ya estaba cansado, pero su mejor momento y cuando más brilló fue con el Pelado Acosta.
Luis Musrri: Cuando debuta don Nelson por la Selección en el camino a Francia, contra Ecuador en el Nacional, llegamos al camarín para la charla. Porque antes la charla no era como ahora en el hotel, con pantallas, power point; era en el camarín, la arenga final. Nos sentamos nosotros ahí y nos dice: “A ver... ¿qué quieren que les diga?, si la charla ya se las dio la gente en el trayecto desde Juan Pinto Durán hasta aquí al Nacional, así que vayan, vístanse y salgan a jugar; la charla la dio la gente”.
-Juvenal Olmos: Dejó huella Nelson, sin dudas…
Luis Musrri: Yo también le agradezco, porque aunque no fui titular en el Mundial, jugué media hora contra Brasil en octavos de final, cuando íbamos perdiendo 3-0. Yo no tenía nada que entrar a hacer ahí, solo cuidar que no nos hicieran más goles. Y me puso la última media hora sin tener la necesidad de hacerlo. Y eso me valió el contrato en China después, porque los chinos vieron ese partido en el Mundial ¡Ja!

La crisis del recambio en La Roja
-Juvenal Olmos: Ustedes vivieron a concho su mejor período entre 1994 y 2000. Luego, viene el Mundial del 98, Sídney 2000 con los Juegos Olímpicos y la medalla de bronce. Uno podría haber pensado “Para el 2002 la reventamos”. ¿Qué pasó camino a Corea-Japón, que Chile termina décimo y último en las clasificatorias?
Cristián Castañeda: La verdad, desde adentro uno quisiera saber también, porque uno no tiene una explicación exacta.
Luis Musrri: El fútbol en Chile son generaciones. Para Francia 98, se juntó que estaban Zamorano y Salas, más la calidad de atrás con Fabián Estay, el “Guatón” Vega o el “Coto” Sierra. Con eso tenías solucionado lo ofensivo. Y de ahí, estábamos los obreros que jugábamos en Chile, que hacíamos buenas campañas, y con eso bastó para sostener a la Selección ese par de años, hasta donde pudimos. Después, decayó un poco nuestro rendimiento en relación a nuestra edad y a la competencia. Seguimos siendo campeones acá en Chile con la U, el 99 y 2000, pero a nivel Selección, eso decayó y lamentablemente se tradujo en la mala eliminatoria que se hizo para el Mundial de 2002.
-Juvenal Olmos: Demasiado notorio el declive…
Refleja lo que pasa con las generaciones. Lo mismo que le pasa a la Generación Dorada ahora. ¿Cuánto nos ha costado? Todos hablan de renovación, todos hablan... Tiene que llegar un momento en que Chile haga una buena planificación, o si no, vamos a tener que rezar a que aparezca otra generación espontánea, porque aquí no hay nada planificado. Todos los clubes trabajan diferente y las competencias juveniles son muy malas.
-Juvenal Olmos: Muchos dicen que la Generación Dorada fue planificada y todo eso, pero ¿fue así realmente o más bien al azar, espontánea?
Luis Musrri: Fue al azar. Un buen trabajo de José Sulantay, que buscó jugadores por todos lados y la calidad individual. Tú miras hoy el fútbol, las selecciones sudamericanas... Paraguay, ¿cuántos jugadores tiene en Europa? Tienen en primera línea en algún equipo y otros en la segunda línea de equipos europeos. Nosotros no tenemos casi ninguno, salvo Darío Osorio que juega en el Midtjylland en Dinamarca. No tenemos ninguna chance de competir hoy a nivel sudamericano, salvo con Bolivia, con Venezuela... y hasta por ahí, porque los venezolanos también tienen más jugadores que nosotros hoy en Europa. Falta competitividad.
-Juvenal Olmos: Hay un sello que se ha ido perdiendo…
Luis Musrri: Así es. Yo no sé qué será, porque no estoy metido, pero es lo que uno ve desde afuera. Por ejemplo, ¿cuál es el jugador más aguerrido que sacó la U en el último tiempo de los que juegan hoy? El cabro argentino, Lucas Barrera…
Cristián Castañeda: Pero se formó en la Católica. Llegó después…
Luis Musrri: La proyección de mayor potencial hoy en la U para mí es Ignacio Vásquez. Es el mejor, porque es atrevido de tres cuartos hacia adelante. Lo intenta de nuevo, va, la pierde y trata otra vez. Pero se formó en Cobresal, llegó a los 17 años. Me cuesta pensar que con toda la infraestructura que tienes hoy en los clubes grandes no puedas sacar jugadores.
-Juvenal Olmos: O sea que hoy, esos equipos no tienen una identificación potente con sus jóvenes y la Selección se termina diluyendo. ¿Allí apuntas?
Luis Musrri: ¿Qué Sub-15 en Chile compite hoy a nivel sudamericano? No hablo de la Sub-17, que clasificó ahora, pero la Sub-15 de Chile no compite. Algo pasa con los chicos. O no los estamos entrenando bien o algo sucede, no puede ser ese estancamiento. Encuentro que somos buenos, pero o entrenamos mal o algo más sucede…
-Juvenal Olmos: Quizás el salto que tiene que dar el jugador no está siendo bien acompañado por la gente de afuera. El talento está, pero tal vez hay mucho psicólogo, mucho entrenador...
Cristián Castañeda: Volvemos a lo que conversamos al iniciar esta entrevista, Juvenal: la tecnología, lo comercial que se ha vuelto el fútbol influye en todo. Porque hoy en día, si tú a los 15 años no tienes un representante, no eres nadie en el fútbol chileno.
Predicciones mundialistas…
-Juvenal Olmos: ¿Algún equipo que les guste en el Mundial?
Luis Musrri: Brasil, siempre. Está un poco difícil, pero con Ancelotti puede cambiar. Ahí la suma de tantos egos… Pero puede ser un mundial de sorpresas. Creo que será el representante de nosotros, los sudamericanos…
Cristián Castañeda: Los argentinos siempre tienen algo. Hay algunos huevones que “los quieres matar”, pero si te los dan a elegir, los quieres para tus equipos. Son desagradables, pero necesarios.
-Juvenal Olmos: A ver, ¿cuál es la fotografía más antigua que tienen de un Mundial?
Cristián Castañeda: El de Argentina 78, el de Mario Kempes. A ver, me acuerdo un poquito de Alemania 74, el de los “de pelo largo”, la Naranja Mecánica de Holanda... Pero el del 78 lo tengo grabado. Kempes y arriba el nueve que jugaba con la camiseta “10”, Leopoldo Luque.
Luis Musrri: Yo tengo un recuerdo clarísimo, el mayor recuerdo de mi niñez, de un Mundial que jugó Chile: España 82. Nos arrancamos del colegio, porque justo era horario de clases, los partidos eran en la mañana, tipo once me acuerdo. Nos escapamos para ir a ver el partido al departamento de un compañero que vivía cerquita del colegio y que tenía tele. Recuerdo perfectamente el penal de Carlos Caszely contra Austria. Es inolvidable, ese es mi primer gran recuerdo. Lo del 74 o 78 lo conozco más por comentarios que por una imagen real vista en televisión.
-Juvenal Olmos: ¿Se imaginaron alguna vez jugando un Mundial?
Luis Musrri: El único recuerdo potente que tengo donde decreté que quería jugar a la pelota fue una vez que mi abuelo me llevó al Estadio Nacional —él sí iba sin termo, por si acaso, ¡Ja!—. Yo miré la inmensidad de la cancha y le dije: “Abuelo, algún día yo voy a jugar ahí”. Por suerte me alcanzó a ver jugar ahí.
-Juvenal Olmos: Descríbanme el Mundial del 98… ¿Cómo fue todo eso?
Cristián Castañeda: Como se dice, íbamos con la maleta llena de ilusiones. Yo ya había ido a Francia antes, había pasado por allá con la Selección.
Luis Musrri: Hicimos una gira previa con la selección juvenil por Europa y jugamos un partido en Lyon antes del Mundial. La expectativa era máxima. Me acuerdo que en esa gira previa, el Chino Ríos estaba jugando Roland Garros en París. Nosotros calculábamos que si avanzaba, íbamos a coincidir en las fechas e íbamos a ir en masa a verlo, a apoyarlo. Bueno, lamentablemente perdió y quedó fuera, pero la ilusión del grupo estaba a tope.
-Juvenal Olmos: Sigan, quiero saberlo todo…
Luis Musrri: Hay una anécdota muy buena de la noche previa al debut contra Italia. Iván Zamorano, el capitán, dice: “Ya cabros, nos juntamos todos en la pieza 326”. Era la típica reunión de jugadores la noche anterior. Todos empezaron a hablar: “Mañana hay que meterle, hay que ganar”. Como yo sabía que no iba a ser titular, estaba atrás, calladito y con cero opinión, además ya tenía sueño. De repente me nace, voy adelante y les digo: “A ver, miren, cabros, ¿Hace cuántos años que Chile no va a un Mundial? Dieciséis años. Mañana debutamos contra un campeón del mundo y la mayoría de acá está debutando en un Mundial. Así que el que no esté motivado, mejor que le diga al profe Acosta que no juega, así que vamos a acostarnos, estamos puro hueveando”.
-Juvenal Olmos: ¡Faceta de director técnico, de líder!...
Luis Musrri: Claro, es que no había una motivación mayor para mí que debutar en el Mundial contra Italia.
-Juvenal Olmos: Ustedes fueron una generación que terminó siendo muy perjudicada en los noventa por lo que nos pasó a nosotros antes, con el castigo de la FIFA (por el caso de Roberto Rojas y lo sucedido en el Estadio Maracaná en las Eliminatorias a Italia 1990).
Cristian Castañeda: Yo creo que los más perjudicados fueron ustedes, tu generación, Juvenal. Pero claro, a nosotros el Mundial de Estados Unidos 94 nos pilló acá en Chile, en plena edad competitiva, en el peak. Debería haber sido nuestro primer Mundial, y recién pudimos ir en el 98.
-Juvenal Olmos: Pero llegó el Mundial del 98 y el debut contra Italia… ¿Cómo lo recuerdan?
Cristian Castañeda: Lo que debe contar Lucho, es tu mirada a los italianos en el debut y esa anécdota. Tú los mirabas en el túnel y tenían un mediocampo gigante, ¿cuánto medían? Como tres metros cada uno...
Luis Musrri: Contra Italia terminamos 2-2. El Pelado estaba loco: una de las instrucciones que dio Nelson Acosta fue que los italianos jugaban de contra… Pelotazo largo del arquero, que la peinan y se va Vieri solo y gol. Había que aguantar esa transición. Christian Vieri era gigantesco, medía como tres o cuatro metros… Termina el partido, los titulares se van a la ducha y con el Chamuca Barrera ni nos duchamos, como no jugamos, y nos fuimos directo al bus. Los dos buses estaban estacionados en la zona mixta, uno al lado del otro. Nosotros andábamos con el buzo oficial de la Selección, para que se imaginen la escena. Nos paramos en la ventana del bus a mirar y de repente empiezan a salir los jugadores de Italia... Estábamos en la ventana con el Chamuca y él es re pesado…¡Todos con terno, impecables! Pasan Vieri, Pagliuca, Di Biaggio, gigantes, Maldini… Y viene un compañero nuestro, con el buzo arremangado y mascando chicle, el lateral izquierdo, para que me entiendan (“Murci” Rojas). Y nosotros, “de dónde les vamos a ganar a estos huevones si parecen modelos”.
-Juvenal Olmos: Cristian, entraste por Moisés Villarroel en el partido ante Austria. ¿Qué te pidió Nelson Acosta?
Cristian Castañeda: Villarroel había tenido un mano a mano en el partido anterior y como que dudó o no sé y al Pelado Acosta no le gustó. Me dijo: “Vamos a hacer el cambio, hay que defender”. En la previa al Mundial habíamos jugado un amistoso contra Túnez con un equipo alternativo donde jugué yo y nos había ido bastante bien. Nelson me pidió específicamente que estuviera atento a las pelotas paradas y a los balones cruzados, que no me ganaran la espalda. Como íbamos ganando 1-0, con gol de Marcelo Salas, al final había que soportar el resultado. (N. de R.: Finalmente, el partido terminó 1-1, con un gol del austríaco Ivica Vastic en el último minuto).

Iván Zamorano y Marcelo Salas: una dupla fundamental en la historia de La Roja
-Juvenal Olmos: ¿Qué porcentaje de la solución de ese equipo pasaba por tener a Iván Zamorano y Marcelo Salas arriba?
Luis Musrri: Mira, cuando nos ponemos a conversar de fútbol yo siempre digo lo mismo: si Iván y Marcelo hubiesen estado activos diez años después, con la generación que ganó las Copas América, Chile habría peleado una final del mundo. En el proceso de Bielsa y Sampaoli tuvimos buenos delanteros como Chupete Suazo o Eduardo Vargas, pero el nivel de Zamorano y Salas era otra cosa. Lo que pasa es que en las clasificatorias a Francia 98 coincidieron muy pocos partidos juntos por lesiones o suspensiones. En los últimos partidos, contra Perú y Bolivia, por ejemplo, jugó Chamuca con Marcelo.
Cristian Castañeda: ¿Y sabes qué era lo mejor de Iván y Marcelo? Que eran nuestros primeros defensores. Corrían a apretar la salida del rival, metían planchazos si era necesario. No eran delanteros decorativos que se quedaban parados esperando que les llegara la pelota limpia. Aparte, eran complementarios, no eran antagónicos. A veces encuentras dos delanteros que juegan de manera tan parecida que terminan chocando en el área; ellos no, se movían por las bandas de manera natural sin que el técnico se los pidiera.
Luis Musrri: Las diferencias individuales los hacían perfectos. Iván era un finiquitador puro; era rarísimo que fallara un mano a mano o que no le apuntara al arco, definía de primera, de cabeza, de izquierda o de derecha. Marcelo era diferente: tenía una capacidad de anticipación única y unos controles orientados que eran una locura. Iban a los costados, uno se recogía, el otro picaba al espacio, se movían espectacular.
-Juvenal Olmos: Cristian, para ustedes como laterales-volantes, ¿era un alivio gigante levantar la cabeza y verlos a ellos en el área?
Cristian Castañeda: ¡Obvio! Uno sabía que llegando a la zona de tres cuartos de cancha, tirabas el centro a ojos cerrados y uno de los dos iba a ganar la posición. Si no ganaban el cabezazo limpio, obligaban al error del defensa rival. Llegó un punto en las Eliminatorias donde nosotros simplemente la tirábamos al área porque sabíamos que Marcelo o Iván la iban a empujar.
El adiós ante el Brasil de Ronaldo y Dunga
-Juvenal Olmos: Vámonos al último partido de Francia 98, Brasil 4-Chile 1, en París…
Luis Musrri: Para ese partido, Parraguez estaba suspendido por acumulación de tarjetas amarillas. Lo más lógico, por jerarquía y minutos en las Eliminatorias, era que yo entrara como el volante central de contención. Pero Nelson Acosta se decidió por Miguel Ramírez, que había jugado algunos partidos en esa posición en Colo-Colo, pero no era su especialidad; el Cheíto era stopper-líbero. Me pareció extraño quedar fuera, pero bueno, acaté la decisión, fui al banco y terminé jugando la última media hora. También entró Fernando Cornejo por el Murci Rojas en la banda.
-Juvenal Olmos: ¿Y qué te pidió Nelson Acosta cuando te mandó a la cancha? El partido ya iba 3-0 abajo.
Luis Musrri: Miré al profe cuando me llamó para entrar. Yo estaba feliz. Imagínate lo que es entrar a jugar octavos de final de un Mundial en el Parque de los Príncipes frente a Brasil. Se me cayeron las lágrimas de la emoción en el túnel, para mí el fútbol no tenía un escenario más máximo que ese. Fue algo maravilloso a pesar del resultado. Entramos juntos con el Guatón Vega y con el Murci Rojas que volvió a entrar por Fabián Estay. Vega metió un pase entrelíneas, Salas arremetió y anotó el descuento para el 3-1. En ese momento nos ilusionamos con la remontada. Dijimos: “Ya, vamos que se puede”. Me acuerdo que en la cancha nos reíamos, porque el Guatón Vega le gritaba a Cafú:”¡Cafú, juega serio, Cafú! ¡Juega serio!”, cada vez que el brasileño tiraba un lujo o perdía una pelota por la orilla.

Cristian Castañeda: Es que hay que mirar la alineación que tenía ese Brasil, era una locura. Yo hoy en día a los cabros chicos que entreno les digo: “Ustedes no tienen por qué saberlo, porque ven mi historial y solo sale que jugué en la U, pero yo enfrenté a ese Brasil en un Mundial”. Los jóvenes de hoy no dimensionan los nombres de esa generación brasileña.
-Juvenal Olmos: Tenían a Cafú y a Roberto Carlos por las bandas, una de las mejores duplas de laterales de la historia del fútbol…
Luis Musrri: Tengo una foto en mi casa donde salgo persiguiendo a Ronaldo desde atrás, porque no tenía ninguna chance cinematográfica de alcanzarlo en velocidad ¡Ja! Corría en el aire el Fenómeno.
Cristian Castañeda: Y al medio tenían a Dunga. Para mí, Dunga era el mejor jugador y el cerebro táctico de ese Brasil. Encima, era el capitán, manejaba los tiempos del partido como quería. Era un cabrón en la cancha, ordenaba a gritos a Roberto Carlos, a Cafú, a Bebeto, a todos.








