Stefano Magnasco, a sus 33 años, busca su propio renacer en el fútbol chileno. Tras operarse la rodilla (cirugía de meniscos) y terminar su relación contractual con Deportes Temuco, el formado en Universidad Católica pone todas sus energías en recuperarse y volver a su mejor versión.
Luego de publicar un video a principios de marzo en el que relataba su drama por quedar a la deriva tras su paso por el Pije, saltaron las alarmas: el lateral derecho -con pasos por Groningen en Países Bajos y Unión Española y Deportes La Serena en Chile- se encontraba oficialmente sin equipo, debido a que en Temuco no se le quiso renovar justamente por estar lesionado y con una fecha de retorno muy, pero muy lejana.
“Es difícil negociar porque la parte física es el arma del jugador, y si no está bien, se hace complicado”, comienza diciendo en entrevista con En Cancha.
- ¿Y cómo te encuentras hoy?
Estoy recuperándome de la lesión. El proceso se ha hecho cada vez más ameno por los avances que he tenido y estoy enfocado en eso, en recuperarme y en llegar bien físicamente al segundo semestre para poder fichar por un equipo.
- Apuntas al mercado de mitad de año.
Tal cual, ahí podré ver qué posibilidades surgen y cuáles son las necesidades de los distintos equipos también.
- Ahora ya más tranquilo, ¿qué reflexión haces de lo que te pasó en Deportes Temuco?
Quise aclarar, con el video que subí, un poco la situación que estaba viviendo, porque un par de equipos me contactaron y no sabían cómo venía llevando lo de la lesión. Es un dilema que vivimos los jugadores hoy en día, de no tener amparo contractual cuando se producen estas lesiones. Ya es segunda vez que me pasa y las armas de negociación que tenemos como futbolistas, se acaban, porque es casi imposible que un club te contrate lesionado. Ahí el jugador queda medio en el aire.
- Acusabas en ese video que en otros países se protege mejor al jugador.
Sí, claro. Se extiende el contrato hasta que se concrete el alta, porque eso te permite negociar sano con otro club, o el mismo si aún te quieren. El Sifup sabe de este problema y está tratando de buscar soluciones. Hoy no tengo un lugar donde entrenar, más allá de que (Clínica) Meds me esté ayudando. Claro, yo las puedo ir supliendo, pero a otros futbolistas se les complica más.
- Y en lo personal, ¿cómo se hace para no decaer anímicamente en estos casos?
Es difícil, pero yo me enfoco solamente en recuperarme de la lesión y no pienso más allá. Sé que el fútbol es una actividad muy variable: puedes estar abajo un día y después arriba. Pensar más allá sería un error. Necesito recuperarme en la parte física, para ya luego ponerme a pensar en encontrar un nuevo equipo.
- ¿No te cierras a seguir jugando en Primera B?
No, para nada. Conocí bien la categoría estando en Temuco y me llamó mucho la atención, porque es un club que tiene lindo estadio y que lleva mucha gente. Me quedó gustando la categoría, es súper competitiva. Es cierto lo del roce, que es muy físico, pero es entretenido porque los partidos son poco predecibles. Los locales pueden perder, y uno piensa que en tal cancha no puede rescatar un punto, pero lo termina haciendo igual, y eso en Primera no pasa mucho. Claro que no me cierro a jugar en la Primera B.
Con la UC en el corazón
- ¿Y un sueño a futuro es volver a la Universidad Católica?
Sí, obviamente, no te voy a mentir, pero a mí me gustaría volver en un buen momento, estando bien físicamente. Por eso pienso en fichar por otro equipo, hacer una buena pretemporada, ponerme a tono y rendir. Sé que tengo tiempo y depende de mí, de recuperarme bien. Sé que teniendo un gran nivel, quizás, se pueda dar (una vuelta a la UC), pero tengo que estar bien físicamente para rendir en un equipo grande como es Católica.
- Eres joven, pero si te hago mirar hacia atrás en tu carrera, ¿estás satisfecho con lo que has logrado?
Sí, muy satisfecho. El único cuestionamiento que ahora de más “viejo” me puedo hacer es el hecho de no haber continuado en Europa, pero es que no puedo dejar de lado todo lo que gané en Católica y esos años hermosos que viví. Allí es cuando digo que mi vuelta valió la pena, porque a eso venía a Chile, a sacarme esa espinita de irme sin ser campeón, y cuando regresé salimos muchas veces campeones. Después, claro, mi rendimiento baja, no tuve temporadas tan buenas, pero son circunstancias del fútbol. Me afectaron las lesiones, pero estoy conforme, porque sé que siempre me entregué al máximo. Nadie puede hablar de mí en ese sentido. Siempre lo di todo.
- ¿Por qué no se pudo dar tu continuidad en Europa?
Porque yo lo decidí así. A mí me habían comprado, tenía contrato por 4 años y todavía me faltaban 2 por cumplir. Y si bien había jugado harto y tenía posibilidad de quedarme y luchar por el puesto, tenía esa espinita de no haberme ido campeón de Católica. Después esa espinita se fue para el lado de no haberme ido a Europa nuevamente después de haber salido tantas veces campeón.
-Y ahora ya más maduro, ¿habrías algo hecho distinto?
-No, estoy conforme, porque mi objetivo era volver a Católica a salir campeón y se logró y muchas veces, entonces feliz por ese lado.