Universidad de Chile llega a la ventana de mitad de año con una delantera que no ha dado lo que se esperaba. Juan Martín Lucero y Eduardo Vargas no han encontrado regularidad, y Octavio Rivero fue operado de la rodilla en abril con una recuperación proyectada de al menos cuatro meses.

El panorama ofensivo es el más endeble del plantel de Fernando Gago y la presión por reforzarlo crece semana a semana. Sin embargo, la lectura a nivel dirigencial no es de emergencia.

Según información de En Cancha, la gerencia deportiva no está buscando un delantero-centro para este mercado. Las prioridades declaradas son tres: dos extremos y un defensa.

La lógica es clara: el club ya tiene invertida una masa salarial importante en la posición —entre Rivero y Lucero— sin haber obtenido los rendimientos esperados, y no quiere sobrepoblar un área que debería recuperar una pieza clave al inicio del segundo semestre.

Una delantera que no ha respondido

La delantera azul en 2026 ha sido una promesa incumplida. Rivero apenas alcanzó a disputar dos partidos con el elenco estudiantil antes de resentirse de una lesión en la rodilla que incluía líquido acumulado y daño en el cartílago.

Fue operado a comienzos de abril y a partir de ahí arrancó una recuperación de cuatro meses. Su regreso apunta al mes de agosto, pero los plazos dependen de la evolución.

Mientras tanto, Lucero y Eduardo Vargas han intentado sostener el ataque sin demasiado éxito. La falta de un goleador confiable ha sido una constante en el juego azul, y Gago lo sabe.

Tanto el cuerpo técnico como la dirigencia reconocen que la posición necesita refuerzo, pero el timing importa: traer un 9 ahora, para que conviva con cuatro delanteros cuando regrese Rivero es un escenario que el club prefiere evitar.

Felipe Mora, la excepción

Que la U no salga a buscar un 9 no significa que cierre la puerta a uno. Y hay un nombre que, según información de En Cancha, sigue llamando la atención en el club: Felipe Mora.

El delantero de 32 años es figura del último título azul, el de 2017, donde fue el máximo goleador del torneo. Desde entonces pasó por Cruz Azul, Pumas y finalmente se instaló en Portland Timbers, donde se convirtió en referente.

Su deseo de volver siempre ha sido declarado. El problema es que el camino de regreso ha estado lleno de obstáculos. A fines de 2025, Mora confirmó que existieron conversaciones con la U, pero Portland Timbers ejerció la cláusula de extensión unilateral de su contrato, reteniéndolo durante toda la temporada 2026.

Lo que cambia ahora es el contexto deportivo del propio jugador. No es titular en Portland y la temporada de la MLS concluye en noviembre.

Si el club estadounidense no busca una nueva extensión, Mora quedaría libre en diciembre, abriendo una ventana concreta para llegar a la U en el mercado de enero de 2027. Esa posibilidad existe, pero la U también mira si hay una vía para antes.

Felipe Mora.
Universidad de Chile. Felipe Mora.

Para que la operación se concrete en este mercado, deben alinearse varios factores. Desde lo contractual, Portland tendría que liberar al jugador o llegarse a un acuerdo por su salida anticipada.

Desde lo económico, Mora debería aceptar un salario notoriamente inferior al que percibe en la MLS, considerando que el club ya tiene comprometida buena parte de su masa salarial en delanteros que no han rendido. Y desde lo deportivo, Gago tendría que dar el visto bueno a una incorporación que, en el papel, podría zanjar su falta de goles.

El mercado abre en junio y las semanas que vienen definirán si la U se mueve solo por los costados o si aparece una sorpresa en el centro del ataque.

El regreso de Rivero en agosto, la evolución de Lucero y lo que decida Portland con Mora son las tres variables que van a condicionar el posible regreso del atacante nacido en Florida.

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