El mercado de fichajes no siempre sigue un guion lógico. Para Víctor González Chang, el último periodo de transferencias terminó convirtiéndose en una experiencia inédita y compleja, marcada por un acuerdo que parecía cerrado con Unión Española, pero que terminó derrumbándose en el momento menos esperado.
“Este mercado me ha pasado todo lo que nunca me había pasado”, reconoce el defensor, quien en temporadas anteriores acostumbraba a resolver rápidamente su futuro. Sin embargo, esta vez la historia fue distinta.
Un fichaje que parecía cerrado en Unión
Según relata el propio jugador, su llegada al conjunto hispano estaba prácticamente lista. Incluso, la información ya circulaba públicamente. “Había llegado a acuerdo… yo estaba listo, listo, listo. Se filtró en todos lados, salió en todas las páginas que yo me iba a Unión”, contó en charla con La Orga.
El nivel de certeza era tal que González-Chang ya tenía todo coordinado para incorporarse: exámenes médicos agendados, pasajes comprados y logística definida. Sin embargo, faltaba un detalle clave: “Yo no había firmado y toda la gente cercana felicitándome… pero no había firmado”, aclara.
El primer indicio de que algo no andaba bien llegó justo antes de Navidad. Desde el club le pidieron esperar. “Me llaman y me dicen: ‘Víctor, espéranos después de Navidad’… ahí dije: está we... está rara, algo va a pasar”, recuerda.
La incertidumbre terminó confirmándose días después. “Pasa Navidad, pregunto y me dicen: ‘no, hermano, se cayó’”. La caída del fichaje no solo significó perder una oportunidad importante, sino que también condicionó el resto de su mercado.
Sin opciones y contra el tiempo
El defensor admite que apostar por Unión Española tuvo un costo alto: dejó pasar otras alternativas. “Por decirle que sí a Unión, perdí muchas opciones. Me habían llamado hartos equipos”, explica.
Cuando intentó reactivar esas conversaciones, ya era tarde. “Empecé a llamar a los clubes que me habían llamado y todos ya habían cerrado centrales. Empecé a quedar sin opciones”.
El escenario se volvió aún más complejo considerando el calendario. “Nunca me había pasado llegar tarde a una pretemporada. Ya habían empezado todos a entrenar y yo estaba desesperado”, confiesa.
Un nuevo comienzo en Santiago City
En medio de la incertidumbre, apareció una oportunidad en Santiago City, equipo que finalmente le abrió las puertas. “Me llama el técnico, que para mí es importante, y dije: ya voy. A guerrearla”, relata.
Eso sí, el cambio de escenario no fue sencillo. Tras una buena temporada en Santiago Wanderers, el defensor debió bajar de categoría, una situación poco habitual para un jugador con continuidad.
“De hacer un buen año en Wanderers, que es una buena vitrina, tener que bajar de división es raro. Deben ser pocos los que jugaron todo el año en un equipo importante y bajaron de división… fui yo”, reflexiona.