Lucas Domínguez tuvo una extraña despedida del fútbol, ya que en 2020, tras jugar el partido por el asceso con Deportes La Serena, optó por retirarse a los 30 años. Han pasado ya seis primaveras de ese momento y ahora, según sus propias palabras, se siente muy cómodo lejos de la actividad.

En conversación con En Cancha, el otrora defensor de clubes como Colo-Colo, Audax Italiano, Palestino, entre otros, comentó cómo ha sido este tiempo dedicándose a otra cosa. Actualmente, dejó de lado los botines y decidió emprender con un Centro Deportivo en Pirque.

La nueva vida de Lucas Domínguez fuera del fútbol

Domínguez terminó, en buen chileno, apestado de todo lo que es el mundo del fútbol, pues había cosas que no le gustaron en lo más mínimo. Por lo mismo, optó por ponerle fin a su carrera con varios años por delante por jugar.

Foto: Aton.
Lucas Domínguez. Foto: Aton.

-Te retiraste en 2020 y, desde entonces, poco se supo de qué ha sido de tu vida. ¿En qué estás hoy? ¿Te alejaste definitivamente del fútbol?

Ya han pasado seis años desde mi retiro. Me retiré a los 30 años de forma un poco abrupta porque todavía estaba súper activo y con opciones, pero la verdad es que estaba cansado del ambiente del fútbol. Ya en 2014 sentía que se arrastraba una dinámica que no me gustaba; estaba desencantado del medio chileno. Corté relación con casi todo el mundo; en estos seis años me habré juntado apenas un par de veces con algún excompañero. Incluso con mi representante, con quien hablaba todos los días, estuve más de un año sin contacto tras mi último partido.

“Bienvenido de vuelta Cachorro”: Yonathan Andía tiene nuevo club en Primera DivisiónLee también:“Bienvenido de vuelta Cachorro”: Yonathan Andía tiene nuevo club en Primera División

-Después de elegir alejarte del fútbol, ¿a qué se dedicó Lucas Domínguez?

Yo ya tenía planificadas ciertas metas económicas y mi intención siempre fue construir un centro deportivo en Pirque. Justo cuando me retiré empezó la pandemia, así que el tema deportivo no pegó de inmediato. Estuve un tiempo trabajando con mi hermano en su emprendimiento y, para fines de 2021, pudimos finalmente construir el centro deportivo: el Club, en Pirque.

-¿Y que contiene este centro deportivo? Imagino que hay cancha de fútbol sí o sí...

Hoy tenemos escuelas de fútbol, que es lo más rentable a corto plazo, y me mantiene muy ocupado. Es entretenido porque me reencontré con mis amigos del colegio y vecinos que van a jugar; es como vivir en un “tercer tiempo” permanente. He tenido mucho más tiempo para estar con mi hijo y mi pareja, así que estoy muy pleno con esta etapa. Contamos con canchas de fútbol y también de pádel por el momento.

-Hablabas de ese desencanto con el fútbol. ¿Cómo llevaste los primeros meses sin la rutina del futbolista? ¿Te costó salir de ese día a día?

En realidad, terminé tan agotado del ambiente que ni siquiera veía fútbol. Antes tenía contratado el Canal del Fútbol para estudiar rivales, pero tras el retiro, el único partido que me senté a ver fue la final por el descenso entre Colo-Colo y la Universidad de Concepción. No tengo interés en la actualidad nacional; a veces pongo los partidos en el local de espaldas a mí, pero no los miro. Mucho tiempo que no me siento a ver fútbol, algo sé de la actualidad porque me comentan los que van al local, pero no podría hablarte en profundidad de algo.

-O sea que quedaste verdaderamente apestado con todo lo que es el fútbol...

Mi desencanto no es con el deporte en sí, sino con el medio profesional: la gente, los medios y el exitismo que rodea al periodismo deportivo. Es un ambiente muy hostil, desde los representantes hasta los dirigentes. Ya no disfrutaba el manejo de ciertas cosas que no entendía y, aunque me gusta ver partidos internacionales de la selección, lo que pase en el torneo local me da lo mismo.

“El recuerdo que tengo de esa final es imborrable, un hermoso momento en mi carrera”

-Tu retiro fue muy repentino, justo después de lograr el ascenso con Deportes La Serena. ¿Ya lo tenías pensado o fue algo del momento?

Yo terminé el 2019 en Rangers. Me habían operado y llevaba un año sin jugar, así que se me abrió la puerta en segunda división (Primera B). Me sirvió para demostrar que estaba activo y me salieron ofertas de Primera, pero la motivación ya no era la misma. Estaba dejando de lado a mi hijo por vivir en otra ciudad y la balanza se empezó a cargar hacia la familia.

-En esos tiempos el fútbol estaba a punto de cambiar con el Estallido Social también, ¿afectó algo en tu forma de ver el fútbol?

Completamente, porque luego vino el Estallido Social y el Campeonato terminó abruptamente. Tenía algunas ofertas en Santiago, pero aparecieron esas típicas movidas de representantes que manejan los clubes y me pedían cambiar de agente para poder jugar. Ahí dije: “Chao, no juego más”.

-De igual forma, apenas volvió el fútbol firmaste por Deportes La Serena, ¿cómo fue todo ese proceso de defender por un partido la camiseta granate?

El técnico de La Serena, Francisco Bozán, me insistió mucho para jugar el partido definitorio por el ascenso. Yo no quería irme seis meses más para otra ciudad, así que le hice una propuesta: le dije que no me pagaran absolutamente nada, que yo iba gratis a entrenar esas tres semanas de pretemporada y jugaba ese partido final, pero que yo me iba a sacar la cresta entrenando, no iba a dejar nada al azar. Mi motivación era despedirme de buena manera, no en un partido a medias en Talca con los buses quemándose afuera por el Estallido. Quería cerrar mi carrera dignamente.

-Me imagino que le pusiste una dedicación única teniendo en cuenta que sería tu última vez en una cancha de fútbol...

Entrené esas tres semanas como nunca, jugué la final de volante por izquierda —una posición que no era la mía— y ganamos en penales. Me tocó patear uno, hice el gol y, al terminar, me puse a llorar. En la celebración les dije a mis compañeros que yo no seguía, que ahí se acababa mi camino. Subí una foto a mis redes sociales despidiéndome y así se cerró todo. Menos mal que ganamos, ja, porque si no quedaba súper mal perder y yo yéndome; iban a pensar cualquier cosa de mí que no era. Lo bueno es que ganamos y el recuerdo que tengo de esa final es imborrable, un hermoso momento en mi carrera.

Foto: Aton.
Lucas Domínguez. Foto: Aton.

“Me siento muy cómodo lejos del ambiente del fútbol”

-En estos seis años, ¿nunca te picó el bichito de volver al fútbol?

Para nada, nunca extrañé el fútbol, así que cualquiera que me llamara se iba a llevar un rechazo, porque me dediqué a lo que quería y ya había logrado todo lo que soñaba, entonces, la motivación de volver ya no estaba. Ahora invitan a un montón de ligas, pero a veces no dan ganas de jugar porque siempre hay alguno que se quiere medir contigo o que juega con “mala leche” por ser exfutbolista. Prefiero las pichangas tranquilas con gente que conozco.

-Me has dicho en reiteradas ocasiones que estabas aburrido del fútbol, sobre todo del ambiente, pero no puedo no preguntarte: ¿te gustaría ser técnico o gerente deportivo?

Hay algo que me gustaría hacer y que he estado pensando, aprovechando que tengo las canchas ahí: ejercer como entrenador iniciador para levantar mis propias escuelas de fútbol. Es algo que se hace mucho y, en realidad, es un buen negocio porque uno cuenta con una credibilidad importante por su trayectoria. Sin embargo, todavía no he tenido el tiempo necesario para concretarlo; todos los años me propongo avanzar en diversas cosas, pero el tiempo siempre termina faltándome. Siempre termino dejándolo a la mitad.

-Se te oye feliz y pleno.

Me siento muy cómodo lejos del ambiente del fútbol. Ahora soy un emprendedor; estoy aquí con los audífonos puestos mientras pinto una pared de mi centro deportivo. Es un cambio fuerte. Pasas de la vida fácil del futbolista —donde entrenabas, dormías siesta y descansabas— a no parar nunca. Pero vivo mucho más tranquilo sin la competencia constante y el estrés de la gente gritándote cosas.

-Cero arrepentimiento entonces...

No me he arrepentido ni un solo día. Lo único que echo de menos es jugar con gente que sabe, esos compañeros que te dan una pared de vuelta o delanteros que pican al espacio justo cuando tú sabes que lo van a hacer. De repente me invitan al Sifup a jugar con excompañeros y ahí sí me dan ganas, por el gusto de jugar con gente técnica, pero nada más.

abre en nueva pestañaabre en nueva pestañaabre en nueva pestaña