Una de los grandes nombres que ha protagonizado este año la Segunda División Profesional es Javier Quiñones. El delantero de Trasandino ha marcado 5 tantos y es el goleador de la categoría, ilusionando a todos en el Cóndor con pelear el ascenso.
En conversación con En Cancha, el atacante formado en Audax Italiano confiesa las claves detrás de su trayectoria, la que a los 23 años lo tiene esperanzado con poder volver pronto a Primera División.
Para él, una de las piedras angulares de su carrera ha sido el amateurismo, la cercanía con el fútbol de barrio y el apoyo de sus más cercanos. Además, confiesa que espera el llamado de la Primera B en el mercado de mitad de año.
A fondo con Javier Quiñones
- ¿Cómo te has sentido en Trasandino?
Sí. El año pasado vine acá buscando una oportunidad, porque no tuve lugar en Audax, y la verdad es que el club me recibió muy bien. Lo sentí en los hinchas, pude rendir bien en la cancha y convertir hartos goles, que es de lo que vive uno como delantero. Así que feliz, contento.
- ¿Crees que esta temporada se vienen cosas buenas para ustedes?
Sí. Esta temporada nuestro primer objetivo es clasificar a la liguilla, que creo es algo importante para el club y es lo que buscamos todos. Creo que se vienen cosas importantes, y ahí vamos viendo partido a partido.
- ¿Cómo se sintió marcar en el Claro Arena?
Fue algo atípico para la división jugar en ese estadio. Pero nosotros lo tomamos con tranquilidad. Incluso nos benefició por el juego que tenemos, que es de buen pie, y creo que se vio reflejado en el resultado. Lo más importante es que nos quedamos con los tres puntos y pude marcar.
- Primero estuviste acá a préstamo desde Audax, este 2026 ya llegaste con el pase en tu poder... ¿cómo evaluarías el camino que has realizado?
La verdad, no tuve muchas oportunidades en Audax, tuve pocos minutos. Pero cuando me tocó ponerme la camiseta, creo que lo hice bien. En Copa Chile me tocó hacer goles. Después, lamentablemente, no tuve más oportunidades, pero me lo tomé con tranquilidad, me preparé, trabajé, y el año pasado se me dio esta oportunidad de venir a Trasandino. Creo que pude reencantarme con el fútbol, y ahora estoy muy contento con mi presente y con lo que se me viene.
- Saliste a préstamo varias veces...
En 2021 me tocó ir a Limache, todavía era juvenil, más chiquitito. Fue el primer año del equipo en el profesionalismo, y creo que también fue una experiencia muy buena para mí, para tener otro roce. Después, en 2023, me tocó ir a Melipilla, donde pude jugar varios partidos, pero a mitad de año volví a Audax. De ahí no salí hasta el año pasado.
- ¿Sientes que te faltó dar el salto en esas idas y venidas?
La verdad, ahora que estoy más grande hago mi autocrítica, soy más maduro y miro para atrás: obviamente me faltaban cosas para dar ese paso de calidad. Me faltaron varias cosas. Pero lo importante es que ahora me doy cuenta y trabajo en ello, y creo que se está viendo reflejado en los resultados personales y del equipo, porque estamos sumando.
El amateurismo
- ¿Cómo era ese contraste de ir desde un equipo de Primera División a la Tercera Categoria?
Hay mucha diferencia. Cuando un jugador sale, valora lo que tiene en casa, porque te toca ir afuera a luchar una oportunidad. En Audax, a tu llegada te tienen la ropa planchadita, el desayuno, después el almuerzo, todo a la mano. Acá tienes un camarín apretado para todos, la indumentaria no es la misma, las duchas no son lo mismo, la concentración y los viajes para qué decir, nada es igual, las condiciones son totalmente diferentes. Pero todo esto sirve para valorar lo que uno tiene en casa y para no querer volver a salir a préstamo.
- Para adaptarte también jugó un rol clave tu experiencia en el amateurismo...
Sí. Yo de chico jugué en un club de barrio de La Ligua, que se llamaba Copihue Rojo. Ahí me crié en la cancha desde chiquitito, y siempre he tenido el barrio en las venas. Eso creo que nunca se va de uno.
- ¿Sientes que eso te ha permitido adaptarte ahora en Trasandino?
Sí. Siempre lo he dicho y lo he conversado con compañeros y personas externas: el barrio te sirve mucho en el profesionalismo. Uno tiene que ser mañoso para chocar a los defensas. Son cosas que te da el barrio, y se nota mucho cuando un jugador no las tiene. Creo que es importante tener el potrero, como se dice.
Javier Quiñones y las posibles grúas a mitad de año
- ¿Cuáles son las metas que te trazas en este momento de tu carrera?
A corto plazo, meternos en la Liguilla. Creo que si al equipo le va bien, a mí me va a ir bien personalmente. Mientras el equipo me pueda ayudar y yo los pueda ayudar, vamos a ir consiguiendo metas juntos; va de la mano. Y la idea es ir haciendo goles partido a partido para que mi nombre empiece a sonar y quizás tener una oportunidad en un equipo de la B o en Primera.
- ¿Te gustaría dar ese salto de categoría?
Sí. A principio de año me puse la meta de hacer la mayor cantidad de goles, porque a mitad de año los equipos de la Primera B siempre están mirando a los delanteros que marcan en Segunda, y a veces necesitan llevar a un delantero con nacionalidad chilena. Me gustaría estar dentro de ese grupo de jugadores que pueden venir a buscar, o bien seguir así para a fin de año tener una opción.
- ¿Cuál dirías que es la persona más importante de tu carrera? ¿Quiénes te transformaron en el futbolista que eres hoy?
De chico, mi papá siempre fue el que me inculcó esto; yo estaba en la cancha y miraba a la galería, y él siempre estaba ahí. Me ha dado su apoyo incondicional, junto con mi mamá. Después, en el camino fui conociendo gente que también me ayudó muchísimo. Por ejemplo, ahora de más grande tengo pareja, y ella ha sido un pilar fundamental para mantenerme enfocado y convertirme en lo que soy hoy.