Corría el año 2022 y los hinchas de Audax Italiano se ilusionaban con el rendimiento de sus divisiones inferiores, categoría donde brillaban dos nombres que prometían: Javier Quiñones y Esteban Matus.
Hoy sus caminos pasan por etapas distintas: uno es goleador de la Segunda División con la camiseta de Trasandino; el otro es inamovible en La Florida, ha sido convocado en La Roja y aparece en el radar de los clubes grandes.
Una generación que ilusionaba a Audax
Quiñones recordó con En Cancha la época donde junto a Matus brillaron en la categoría de Proyección de Audax, donde incluso batió varias marcas goleadoras de las juveniles verdes.
“Ese 2022 me tocó hacer hartos goles, creo que hice 42 en el año en la Proyección. Personalmente me ayudó mucho ser más bicho, tener ese barrio. Pero también tenía compañeros de mucha calidad que me ayudaban a hacer esos goles", relató.
Esa camada dejó varios nombres que se afianzaron en Audax. “Si no fuese por los compañeros que tuve, tampoco hubiese sido posible. Esteban Matus, Daniel Piña, Tomás Ahumada, Ignacio Fuenzalida… todos esos compañeros ahora están jugando en el primer equipo“, enumeró Quiñones.
La proyección de Esteban Matus
El caso de Matus es, quizás, el más llamativo. El defensor de 24 años se transformó en lateral izquierdo titular de Audax, una posición que no era la suya en las inferiores.
“Le ha ido muy bien y eso que (Esteban) Matus nunca fue lateral, era más volante mixto o puntero. Pero con el tiempo lo pusieron en esa posición y creo que lo ha hecho muy bien, así que estoy contento por él”, destacó su amigo.
Más allá de lo deportivo, a ambos los une un lazo personal. “Tenemos una amistad fuera de lo futbolístico, somos muy amigos, así que me pone muy contento”, subrayó el atacante.
Ese vínculo explica el orgullo con que Quiñones proyecta el futuro de Matus, valorizado en torno al millón de dólares y seguido por Colo-Colo y Universidad de Chile.
“Lo veo preparado para jugar en cualquier club de Chile en los grandes, e incluso en el extranjero. Personalmente me pone muy orgulloso, porque he vivido de cerca lo que él ha tenido que pasar, situaciones muy difíciles, y creo que la vida lo está recompensando”, cerró.
Mientras Matus espera su oportunidad de dar un salto mayor, Quiñones afila la puntería en Trasandino con la intención de volver, algún día, a saldar esa cuenta pendiente en Audax.
“La verdad es una espina que me quedó: quizás haber tenido más minutos y haber jugado más con la camiseta del club en que me formé. Está esa espinita, esa revancha. Ojalá, voy a trabajar para que algún día, si Dios quiere, llegue esa oportunidad”, concluyó.