Lucas Domínguez es uno de esos jugadores que están en la retina de los hinchas del fútbol chileno. Sus pasos por Audax Italiano, Unión Española, Everton y Colo Colo, entre otros, lo convirtieron en un defensor reconocible a la vista, dejando gratos recuerdos en cada una de las camisetas que defendió.

Fue en 2013 cuando el Cacique tomó la decisión de contar con sus servicios, llegando con la misión de afirmar una defensa que dejaba más dudas que certezas. Sin embargo, producto de la inestabilidad institucional de ese año, ningún jugador pudo destacar por sobre el resto, incluyendo a Domínguez.

Lucas Domínguez y su paso por el Estadio Monumental

Ya retirado hace seis años, Lucas Domínguez conversó con En Cancha y analizó lo que fue su paso por el Estadio Monumental. Fiel a su estilo, reconoció que el momento no fue el mejor de todos para poder mostrarse, por lo que tuvo que encantar a cada uno de los cuatro entrenadores que tuvo en esa temporada.

El defensor analizó su paso por Colo-Colo. Foto: Aton.
Lucas Domínguez. El defensor analizó su paso por Colo-Colo. Foto: Aton.

Al mismo tiempo, reconoció que vio a muchos compañeros que estaban sumamente afectados por los comentarios de los hinchas. Sin embargo, a él no le repercutían tanto, ya que sabía que su misión era responder siempre en la cancha, dejando de lado críticas o elogios.

- Hablando de tu etapa como jugador, me gustaría hacer hincapié en lo que fue Colo-Colo. Estuviste un año ahí. Personalmente, ¿cómo catalogarías tu paso por el club? ¿Sientes que te faltó algo? ¿Cómo fue la experiencia en el que es, para muchos, el equipo más grande del fútbol chileno?

El club es una escuela que enseña a todos. A veces coincido con algunos papás de los niños que entrenan ahora en mis canchas cuando nos quedamos conversando y pensamos en realidad que ese año (2013) fue bien malo. Personalmente no creo que tanto, pero tú sabes que en Colo-Colo lo bueno magnifica el éxito y lo malo magnifica los fracasos. Como el año no fue bueno deportivamente como equipo, todos salimos perjudicados.

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- En esa misma línea, me imagino que las críticas resonaban bastante fuerte en el Estadio Monumental. ¿Cómo era en tu caso?

A mí siempre me ha dado lo mismo lo que la gente opine de mí. No tengo orgullo en ese sentido, no me voy a poner a llorar porque la gente creía que era malo. Pero hubo un poco de mala suerte también; fue un momento muy inestable. Imagínate que a finales de febrero ya habíamos tenido dos entrenadores y, de ahí a noviembre, pasaron cuatro técnicos por la banca. Eso es mucha inestabilidad para trabajar.

- Esos cambios constantes de técnicos, en campeonatos cortos, afectan en demasía al desarrollo personal de cada jugador...

Cada uno tenía su forma de jugar y sus jugadores preferidos. Me tocó jugar de lateral, de central... hubo muy poca regularidad. Casi todos los jugadores coinciden en que cuando hay continuidad, el asunto cambia: tomas seguridad, ritmo y el equipo también. Fue un año ingrato, pero no fue solo culpa de nosotros los jugadores; fue un tema multifactorial.

- Pero, mirándolo hoy, ¿qué te queda de eso?

Ahora que miro hacia atrás, fue una linda experiencia. En ese momento, quizás, lo pasé súper mal porque no nos iba bien, pero hoy me acuerdo de las cosas entretenidas: el estadio bonito, las fotos, los compañeros... eso es lo que queda. Con la gente de Colo-Colo siempre fui respetuoso y ellos conmigo también. La gente suele quedarse con los malos recuerdos, pero en mi caso siempre han sido muy agradecidos y buena onda; me saludan en la calle, me recuerdan el video viral en el que le pego un pelotazo al carabinero... Yo valoro todos los lugares donde estuve, pero no fue nada más ni menos especial que los demás clubes. No fue algo malo, fue un año más.

“Personalmente era poco ‘hincha’ de los equipos, soy más hincha del fútbol”

- Respecto a esa “caja de resonancia” que es Colo-Colo, ¿cómo se vive la presión en Macul cuando los resultados no llegan? El 2013 fue un año de muchos bajos. ¿Cómo conviviste con esa impaciencia del hincha?

Depende de cómo te lo tomes. Si eres de los que están todo el día en redes sociales y te importa realmente lo que digan de ti, sufres. Yo jugaba pensando en que, mientras yo estuviera tranquilo con lo que hacía, me iba feliz a mi casa. Lamentablemente, la opinión de la gente no es importante para el trabajo del jugador, o al menos para mí no lo era. No cambiaba nada en el partido. Lo que sí era fome eran situaciones externas.

- ¿Te tocó vivir alguna situación incómoda en Colo-Colo cuando las cosas no se estaban dando como esperaban?

Una vez tuvimos que suspender un entrenamiento porque un hincha saltó la reja y se metió a la cancha. Cuando pasan esas cosas, o cuando alguien se lesiona grave, la moral del grupo se va al suelo. Es como que ya quieres que el entrenamiento termine. Pero son tan pocas veces que pasan estas invasiones, que no estás pendiente a que pase, por lo que no le das peso nunca.

- Imagino que, en algunos casos, el ser tan hincha del equipo que defiendes significa sufrir más con los resultados...

Personalmente era poco “hincha” de los equipos, soy más hincha del fútbol. No vivo el ambiente de la barra ni voy al estadio como fanático, pero tenía compañeros que sí lo vivían así porque eran del club desde chicos. Yo me lo tomaba con mucha tranquilidad. Si alguien me puteaba en la calle o me decía algo por redes sociales, no me afectaba. Tampoco tuve un desempeño tan malo como para ser de los más resistidos. Pasé “colado”, por así decirlo. Lo único que me daba lata era cuando no me ponían a jugar.

- Eso ya es decisión del técnico, y como tuviste cuatro, era complejo dejar a todos contentos con tu forma de jugar...

Ahora que me pongo en el lugar del entrenador, entiendo que es difícil. Mira los equipos de Champions: de repente ves a un jugador muy bueno que parte en la banca. Todos los partidos son distintos y el técnico plantea estrategias para contrarrestar al rival o dosificar esfuerzos. Aquí en Chile, cuando un técnico te saca porque quiere a alguien más rápido o más alto, uno de cabro chico se frustra y lo pasa mal la semana entera por no entenderlo. Ahora entiendo que si te enojas cuando te sacan, le generas un problema más al entrenador en lugar de ser una solución.

El exdefensor recordó sus días como jugador de Colo-Colo. Foto: Aton.
Lucas Domínguez. El exdefensor recordó sus días como jugador de Colo-Colo. Foto: Aton.

“No aspiraba a llegar tan lejos en mi carrera. Para mí, entrar a cadetes ya era estar en otro nivel”

- En ese Colo-Colo 2013 compartiste con jugadores como Emiliano Vecchio, Mathias Vidangossy, Eduardo Lobos, Gonzalo Fierro, entre otros... ¿hubo alguno que te haya sorprendido en los entrenamientos con su talento?

No creo que haya habido alguien que me pareciera un “extraterrestre”. En el medio local hay jugadores muy buenos, pero yo ya había jugado contra ellos meses antes, así que no descubrí nada nuevo. Todos eran buenos, pero no me llevé una sorpresa. Vidangossy, por ejemplo, técnicamente era excelente, pero él mismo ha contado que le afectaban mucho los altibajos del ambiente. Todos los jugadores enfrentan esas dificultades mentales; hoy ya está súper clara la importancia de la psicología en el fútbol.

- De todo lo que pasaste en Macul, ¿hay algún recuerdo que atesores con más aprecio?

Para serte honesto, yo no aspiraba a llegar tan lejos en mi carrera. Para mí, entrar a cadetes ya era estar en otro nivel. Cuando era chico jugaba en el colegio y veía a los rivales que eran cadetes y nos pintaban la cara; yo pensaba que sería lindo ser profesional, pero no veía chances reales. Por eso, todo lo que vino después es un tesoro: las fotos, las camisetas, haber jugado en equipos grandes. Haber estado en un equipo tan importante como Colo-Colo es lo que atesoro, más allá de si salimos campeones o si la temporada no fue tan buena.

- Al final, los momentos vividos son los que uno más valora en la vida como futbolista. Además de alguna amistad especial por ahí.

También me quedaron un par de lazos. Por ejemplo, Gonzalo Fierro me envió un mensaje largo y muy bonito cuando me retiré en 2020. No esperaba que me escribiera algo así de bien escrito y cariñoso. Al final, el fútbol magnifica todo y la gente que te entiende es la que está en ese entorno. Se arman lazos grandes, aunque cambies de equipo constantemente y dejes de ver a compañeros con los que viviste cosas muy intensas.

- Para cerrar, ¿te hubiese gustado estar más tiempo en Colo-Colo o sientes que lo vivido fue suficiente?

Llegar a Colo-Colo no lo vi nunca como un premio, fue un paso más en mi carrera, igual que haber estado en Unión Española o Palestino. Tuve una buena temporada y eso me llevó allá. El año en Colo-Colo fue ingrato y, al siguiente, yo estaba a préstamo. Vi que no iba a ser titular y tomé una decisión rápida: me fui porque seis meses sin jugar en Colo-Colo te liquidan, te cuesta encontrar equipo después. No me tocó volver. Pudo ser mejor por ese efecto magnificador de los grandes, pero no fue y no pasa nada. Fue un año más con cosas diferentes a las que tienen clubes como Rangers o Audax Italiano. Toda esa experiencia suma.

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