
Hans Salinas (35) es uno de esos jugadores íconos de nuestro fútbol chileno: ídolo en Deportes Iquique, campeón de Copa Chile con Universidad de Concepción y dueño de una zurda peligrosa. Un futbolista con un recorrido suficiente como para ser opción en cualquier club de Primera División o Primera B.
Sin embargo, la realidad distó de ese relato al comienzo de temporada. Tras terminar su vínculo con los Dragones, quedó libre y a la espera de firmar un nuevo contrato; las ofertas le llovieron, pero la que más le llamó la atención fue la de Unión Española, ya que el proyecto era ambicioso.
El momento más complejo en la carrera de Hans Salinas
Todo avanzaba bien, pero un problema en los exámenes médicos lo cambió todo. Se cayó el trato, muchos equipos desistieron de su contratación y quedó a la deriva, a tal punto de pensar en retirarse. En conversación con En Cancha, contó detalles inéditos de aquel complejo momento que le tocó atravesar.

Entre las píldoritas entregadas, reveló que cuando más oscuro se veía el panorama, conversó con Miguel Ponce para pedirle una chance en Magallanes.
- Hans, fuiste capitán y pieza clave en el ascenso de Iquique en 2023. ¿Qué tanto pesó el llamado de Miguel “Chueco” Ponce para que decidieras partir a Magallanes?
Fue un gran año, un momento muy lindo de recordar porque ascender se disfruta mucho. Te voy a ser supersincero: fue el “Chueco” quien me llamó, pero yo también lo llamé a él. Le pedí la oportunidad porque no quería retirarme del fútbol de la manera en que se dio lo de Unión Española.
- Imagino que no esperabas este escenario a tus 35 años, ¿no?
En mi cabeza siempre estuvo retirarme en Iquique, pero por distintos motivos no se dio. No quería dejar una imagen de que no estaba en buen estado, y creo que lo he demostrado jugando todos los partidos desde que llegué a Magallanes. Estoy feliz en Santiago, cerca de mi familia.
- ¿Sientes que Miguel Ponce es el técnico que mejor ha sabido explotar tus virtudes a esta altura de tu carrera?
Con Miguel (Ponce) nos conocemos bastante bien; no hace falta que hablemos mucho para saber qué quiere. He podido sacar mi mejor momento con él. He tenido otros técnicos que me ayudaron a crecer, pero con Miguel lo paso bien y disfruto el fútbol. Es un gran técnico, con mucha experiencia y un humor diferente, pero lo mejor es que te dice todo a la cara, no te maquilla nada. Cuando uno es más grande, esas cosas las valora.

- Tu llegada a Magallanes se dio después de que se cerraran otras puertas. ¿Cómo fue ese proceso de buscar club a los 35 años y terminar entrenando en el SIFUP?
Tenía varias opciones al salir de Iquique. Opté por Unión Española porque me parecía un club grande e interesante, pero cuando eso se cayó, se empezaron a caer todas las demás opciones. No quería retirarme así, así que fui a entrenar al SIFUP para demostrar que estaba bien. Ahí me encontré con Miguel (Ponce) varias veces, conversamos y todo fluyó de un día para otro. Estuve tres o cuatro meses en casa disfrutando a la familia, algo que no hacía hace años, pero es lindo volver al ruedo.
“Mis estadísticas dicen que llevo seis o siete años sin lesiones”
- ¿Hasta cuándo crees que dura la carrera de Hans Salinas? ¿Hay cuerda después de 2026 o vas paso a paso?
Si me hacías esta pregunta el año pasado, te decía que me retiraba en Iquique. Hoy estoy disfrutando el día a día, viendo cómo responde el cuerpo y, sobre todo, la cabeza. Cuando los resultados son positivos, uno se va reencantando. Por ahora voy paso a paso; disfrutaré este año y en diciembre veré qué depara el futuro.
- Emocionalmente, ¿cómo viviste esos meses de incertidumbre tras lo ocurrido con Unión Española?
Fueron meses duros porque la cabeza no está preparada para algo así; uno se prepara para seguir jugando. Tenía todo listo con Unión Española y, de un día para otro, se te cae todo. Fue muy difícil. Estuve tres o cuatro meses en casa que, si bien los disfruté, también lo pasé mal. Se me pasó por la cabeza retirarme, pero sabía que todavía me quedaba algo por dar.
- Me imagino que ahí la familia fue fundamental...
Me tengo que sacar el sombrero con mi señora; no sé de dónde sacó tanta paciencia. Hubo días grises y ella siempre estuvo ahí, al pie del cañón, bancándose mi cara, mis pocas ganas de hacer cosas y los cambios de ánimo. Ella se lleva el premio por todo este tiempo. Lo pasé mal y a veces se hablan cosas de más, pero todo pasa por algo: hoy disfruto en Magallanes y, si no se dio lo de Unión, es porque no era para mí.
- Se habló de una supuesta lesión complicada que impidió tu contrato en Unión Española. ¿Cómo fue esa situación realmente?
Yo no soy de polemizar ni de mandar mensajes por redes sociales, pero mi tema se dio netamente porque ellos ni siquiera me vieron entrenar; no tenían nada que descubrir sobre lo que soy como jugador. Me hice los exámenes y su respuesta fue que tenía un desgaste en la rodilla y no querían correr el riesgo, a pesar de que ya teníamos todo acordado.

- ¿La remaste para poder llegar a un acuerdo con Unión Española?
Yo les di todas las posibilidades para que el contrato avanzara: les ofrecí poner cláusulas donde, si me pasaba algo, no cobraba. Hice todo lo posible, pero me cerraron la puerta. Lo que no me pareció correcto fue que dijeran que no pasé los exámenes médicos, cuando fue una decisión de ellos. Si ves mis estadísticas, llevo años sin lesiones y jugando casi todos los minutos. Me voy un poco sentido porque, aunque es su club y ellos deciden, yo traté de hacer todo para que se diera.
- Por más que ellos decidan quién sí o quién no, su actuar no fue el mejor, ¿sientes decepción por cómo se dio todo?
En un momento sí sentí esa decepción, pero después uno va dando vuelta la página y entiende que no era el lugar para mí. Hoy, si bien a Cristian Ugalde no lo vemos siempre, me parece un tipo correcto: desde el primer día me habló claro y en dos horas teníamos todo cerrado. Me dio su palabra y se cumplió; así es como se deben manejar las cosas. ¿Si quedé decepcionado? Sí, lo estuve porque me presenté en Unión Española listo para firmar, entrenar y ver el tema médico, pero al final no logramos concretar el proceso. En Magallanes, en cambio, no tuvimos ningún problema".
- ¿Qué significó para ti, siendo un jugador generalmente muy buscado, pasar a entrenar con los jugadores libres en el SIFUP?
Fue difícil tomar la decisión de ir porque nunca lo había vivido. Ir al SIFUP es admitir que ningún equipo te quiso en ese momento, y eso es un golpe al ego. Pero una vez ahí, disfruté mucho.
- ¿Cómo fueron esos días compartiendo en Pirque con los jugadores sin club?
Conocí gente muy humilde y agradable; el complejo es de primer nivel. Estaba con compañeros como Cristián Magaña y Nico Maturana, que me hacían reír mucho. Fue un proceso duro, pero me sirvió para aterrizar, bajarme de la nube y darme cuenta de que esa es la realidad. Mis amigos que están fuera del fútbol me dicen que ahora recién voy a salir de la “burbuja” y empezar a vivir la vida real.







