El buen momento de Deportes Temuco en la Liga de Ascenso también tiene a uno de sus pilares viviendo un positivo momento personal. El defensor argentino Enzo Lettieri se ha consolidado como una de las piezas fijas del equipo dirigido por Arturo Sanhueza, ganándose rápidamente un espacio en el sur del país.
A más de un año de su llegada al fútbol chileno, el zaguero formado en Nueva Chicago aseguró sentirse cómodo tanto dentro como fuera de la cancha. El central de 27 años destacó el ambiente que encontró en Temuco y reconoció que la experiencia en Chile le permitió crecer.
En conversación con En Cancha, Lettieri también abordó las diferencias entre el fútbol chileno y argentino, especialmente en el aspecto económico y organizacional, además de revelar cómo ha sido adaptarse al frío, la lluvia y a una nueva vida acompañado únicamente por su perro Charlie.
- ¿Tuviste opciones de volver a Argentina?
La prioridad la tenía Temuco. Es una liga que me gustó, quería tener revancha y pelear arriba. Chile es un país muy lindo, Temuco también. La liga es competitiva y a uno le gustaría seguir escalando.
- ¿Notas diferencias entre Chile y Argentina desde lo económico?
Sí, cuando llegó el contacto de Temuco no lo dudé. Después, la parte económica y las leyes del fútbol chileno hacen una gran diferencia. Acá se paga mes a mes, el club tiene que estar al día, y eso da tranquilidad. En Argentina muchas veces hay retrasos, no te pagan y no hay una ley que lo regule. Acá el jugador puede enfocarse solo en entrenar y rendir.
- ¿Te tocó vivir esas situaciones en Argentina?
Me ha tocado vivirlo. Cuando los resultados no van bien, se empiezan a retrasar los pagos. Es algo que el futbolista argentino ya tiene asumido, aunque no debería ser así. Cuando todo va bien, todo funciona; cuando no, empiezan los problemas. Uno sabe con lo que puede encontrarse y tiene que lidiar con eso.
- ¿Qué es lo que más extrañas de Argentina?
Más que nada la familia. Hoy está la videollamada, pero no es lo mismo. Quizás se extraña el truco en las concentraciones, acá no se juega mucho (risas). Pero el fútbol chileno me gustó mucho y me hizo crecer en lo personal y profesional.
- ¿Y tu vida en Temuco?, ¿estás solo?
Acá estoy solo, aunque no tan solo, acompañado por mi perrito, que me lo traje de Argentina, se llama Charlie y la verdad que es un gran compañero. Cuando ya es la tarde intento hacer otras cosas: voy al gimnasio con un profesor personal, me gusta tocar la guitarra, saco a pasear el perro, hago otras cosas para mantenerme ocupado y tener la cabeza relajada y bien. Pero sí, en este caso estoy acá acompañado con mi compañero Charlie.
- ¿Cómo ha sido la adaptación al clima?, ¿mucho frío?
Sí, no me había tocado en Argentina. Estuve en Provincia de Buenos Aires, que es un clima normal, y la verdad que acá el invierno ya a partir del otoño es crudo, se pone bravo. El año pasado quizás me costó un poquito al principio, obviamente, abrigarse para entrenar, por momentos sientes que nunca entras en calor, pero bueno, intentar abrigarse lo más posible y después acostumbrarse al tema de la lluvia. Temuco es bastante llovedor, acostumbrarse a que en un momento tienes que salir de casa y está soleado, a los 10 minutos está lloviendo y después sale el sol otra vez. Es un clima cambiante, entonces hay que andar siempre con una camperita o con algo encima. Cuando llegué también me lo dijeron los chicos. Yo por momentos decía que sentía mucho frío y me decían: “esto no es nada, acostumbrate, porque se viene peor”, y bueno, no se equivocaban. Pero bien (risas), ahora más adaptado.
- La comida en Chile, ¿qué tal?
Bueno, acá me pasó que hay muchos restaurantes chinos, muchos restaurantes peruanos, que yo allá no tenía esa variedad. Las empanadas acá me gustaron mucho, son distintas a las de allá. Acá siempre vas a algún lugar a comer y está la sopaipilla firme de entrada, que eso en Argentina no ocurre, nosotros somos más de hacerla un día de lluvia en casa y le decimos torta frita. Pero me gustó. Yo con el tema de la comida soy bastante de probar, me gusta cocinar. Y bueno, el tema del asado también, me gustó la forma en que lo comen acá. Allá quizás depende del lugar, pero acá es muy de picoteo, de cortarlo en tablita y pasar un momento agradable, charlando y todo. Quizás allá es más de sentarse y comer con la ensalada y todo, pero me gustó también esa vivencia.
- La Primera B tiene esa particularidad que viajas mucho de norte a sur, ¿te ha gustado eso, de pasar del frío de Puerto Montt y Temuco a la altura en Calama?
Sí, más que nada por los lugares que me han tocado visitar. Yo soy bastante de adaptarme. Me gustó el tema de la altura, obviamente cuesta. Costó cuando fuimos a jugar. Uno cuando ya está concentrando lo siente, incluso me puse a hablar con uno de los compañeros, con César Huanca (exjugador de Cobreloa), y le preguntaba: “che, ¿cuánto te costó acá?”, y me dice: “los primeros 10 o 15 días son bravos”, después uno se va acostumbrando. Pero claro, nosotros fuimos, jugamos, estuvimos 24 o 48 horas y se siente. Me gustó esa experiencia, cómo viaja la pelota, que corre más rápido. Después el tema del sintético, allá no tenemos tanto y acá se usa mucho, pero es entendible por el clima. Santiago también me gustó mucho y el clima también sorprende, porque acá nos morimos de frío y allá es muy distinto.