
Aunque su regreso en 2017 no cumplió con todas las expectativas, Felipe Seymour sigue siendo un jugador plenamente identificado con la U. Hoy en Unión La Calera, el volante aprovechó de conversar con Sueño Azul para repasar sus mejores momentos con la camiseta universitaria. Entre ellos, por ejemplo, el agónico tanto a Alianza Lima en 2010, que le dio paso a Universidad de Chile a cuartos de final de la Copa Libertadores de ese año. Sin embargo, hay un episodio que Seymour dice que nunca olvidará: la ya mítica final del Apertura 2011, el primer torneo con Jorge Sampaoli de entrenador, y donde la U pudo revertir una serie que parecía imposible ante Universidad Católica.
La despedida soñada
"Es el momento que más me ha marcado. Recuerdo el cariño y cómo se vivió en ese momento. Yo ya sabía que me iba a Italia. Era un partido difícil, porque había que ganar por tres goles en sólo días después", apuntó, recordando cómo la UC había ganado 2-0 en el primer partido. "Me acuerdo que después de la primera final nos fuimos al hotel directo, concentrados todos esos días. Era duro, pero también pasaron cosas que solamente te las da el fútbol... cosas que te las marca este club e institución", apuntó.
"Me acuerdo la mañana (siguiente) que llegamos a entrenar y nos dicen que las entradas ya se habían agotado para el partido de vuelta. Después se hizo el 'Banderazo' y llegaron 12 mil personas para ver un entrenamiento:
El hecho de después llegar al estadio y saber todo eso, de que la UC llegó celebrando. Todo eso generó algo especial
", continuó Seymour, sin olvidar el aire de victoria que ya se respiraba en la vereda rival, marcada por el famoso "cotillón" del plantel que entonces entrenaba Juan Antonio Pizzi. "Todo eso generó algo especial. Que cante un estadio lleno, saliendo campeón, que canten tu nombre. Poder celebrar con tus compañeros y toda esa alegría, que se dé el momento y espacio para despedirte", explica Seymour, quien a los pocos días se marchó al Genoa de Italia. "
Es algo que voy a atesorar el resto de mi vida. Son momentos imposibles de olvidar
". "Han pasado nueve años y la gente todavía se sigue acordando, lo sigue viviendo y agradeciendo. Son cosas que te marcan y que quedan en el recuerdo", concluyó.








