A los 38 años, el uruguayo Juan Manuel Olivera sigue plenamente vigente en el fútbol de su país, como titular en el River Plate de Montevideo que volvió a jugar este fin de semana. Sin embargo, a la distancia, el Palote no puede olvidar a la U y el buen recuerdo que los hinchas azules aún guardan de él, a más de una década de dejar el país. "Me da mucha felicidad que en un cuadro tan grande, donde han pasado tantos jugadores de muchísimo nivel, aún se siga recordando mi nombre. Eso me llena de orgullo", señaló en conversación con La Magia Azul. De hecho, aunque es su segundo período en el club el que más quedó en el recuerdo, anotando el gol del triunfo en la final ante Unión Española que le dio el título a los azules en el Apertura 2009, Olivera también tiene gratas memorias de su primera etapa, aunque sólo duró seis meses. "En 2005 la U estaba en la quiebra, con muchos problemas económicos y eso hizo que no me pudiera quedar. Aún así me deslumbró el club con el que me encontré. Por la gente que movía, la repercusión que tenía. Pese a todo, me quedé con un muy buen recuerdo", apuntó. "Además, tuve la oportunidad de jugar al lado de dos monstruos en la U, como Marcelo Salas y Diego Rivarola. Era hermoso compartir el equipo con ellos, pero también había que estar a la altura para ganarse un puesto", agregó. Fue en su retorno donde Olivera no sólo se consolidó como ídolo de la hinchada -con su típico festejo con la lengua afuera que dice salió de casualidad- sino que además formó una amistad que hasta hoy perdura con Mauricio Victorino y Walter Montillo. En su momento, los tres prometieron volver algún día, pero sólo éste último lo pudo cumplir. "Es lo que tiene el fútbol. A veces los momentos no son iguales para todos y tampoco es que uno maneja el club y dice 'hoy vuelvo a la U'. Hay que tener respeto por la gente que está", explicó. Eso no quita, sin embargo, que se alegra mucho por su compadre, con quien dice conversan al menos una vez al mes. Y tiene una idea muy clara sobre si seguirá en la U el próximo año o no. "Nos tenemos mucho cariño. Hablé con él en cuando estaba en Botafogo y dijo que no quería jugar más. Uno tiene que ser respetuoso de las decisiones personales, pero le decía que tenía que tomarse su tiempo, que tenía mucho más para dar. Y gracias a Dios recuperó la alegría y su nivel futbolístico y hoy está donde quería estar. Yo creo que puede jugar muchísimos años más", dijo Olivera.

Paulo Díaz figuró en una nueva sesión de entrenamientos en River

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